Los canes caseros han sido unos de los inesperados ganadores de la época de pandemia del coronavirus. Con las medidas de cuarentena y distanciamiento, nuestros amigos peludos no tuvieron que sufrir más al vernos desaparecer por la puerta mañana tras mañana. Lastimosamente, ahora que se acerca la época postpandemia, esa comodidad podría implicar un mayor nivel de estrés por separación en nuestros perros.

De acuerdo a un reciente estudio publicado en Applied Animal Behaviour Science, los perros se hicieron más juguetones y demandantes de atención durante la pandemia. Eso al menos en los casi 700 casos recopilados de 32 países distintos.

Una nueva rutina difícil de romper

Según las explicaciones el profesor Tadeusz Jezierski, autor principal del anterior estudio, la situación se ha generado como una consecuencia de la compañía 24/7 que los canes se han acostumbrado a tener. Antes de la pandemia, la norma era que al menos durante cinco días a la semana los dueños dejarían la casa y los perros tendrían la oportunidad de estar solos.

Con la crisis del coronavirus, esa normalidad cambió y los perros se acostumbraron a tener a sus dueños siempre a su disposición. Eso implicó para ellos tener paseos, mimos y comidas extras cuya falta en la futura época postpandemia podría desencadenar episodios de estrés por separación en los perros.

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Siguiendo lo recopilado por Katie Weeman para Science American, esa situación podría ser particularmente perjudicial para ciertos grupos de canes. Por ejemplo, aquellos que fueron cachorros durante la pandemia crecieron sin saber lo que era estar solos y no desarrollaron mecanismos sanos para lidiar con la separación de sus dueños.

Asimismo, los perros que estuvieron antes de la pandemia y estaban superando sus problemas de estrés por separación podrían tener una recaída en la era postpandemia. Particularmente, los perros de refugios, que ya han vivido el estrés de ser abandonados por su primer dueño, también podrían recibir la nueva soledad como un golpe difícil de superar.

¿Qué consecuencias podría traer el estrés por separación en los perros?

Básicamente, todo podría resumirse en un aumento de los problemas de conducta ya conocidos del can, o en el desarrollo de nuevos malos hábitos. Por ejemplo, si tu perro solía ladrar para llamar tu atención durante la pandemia, seguramente lo seguirá haciendo cuando no estés en casa. Solo que será por más tiempo y con más intensidad, ya que no te encontrarán y su nivel de angustia aumentará.

Una situación similar también podría llevar a los perros a empezar a recorrer una y otra vez la casa o patio en el que viven. El detalle estaría en que, una vez no encuentre a sus dueños en ninguna parte, su siguiente movida podría ser intentar escapar para ubicar a sus amos.

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Por otro lado, si el animal no es propenso a escapar, pero se acostumbró a tener una caminata extra al medio día para liberar su energía acumulada, una vez ya no la tenga comenzará a buscar otras alternativas para drenarla. De allí podrían surgir esas jornadas de destrucción de las que ningún cojín, zapato mal parado o papel de baño podrán estar a salvo.

Adicional a todo lo anterior, otros comportamientos compulsivos que también pueden hacerse comunes en el can es el comenzar a defecar u orinar en diferentes áreas de la casa. En primer lugar, como una forma de marcar con olores familiares su entorno vacío y, en segundo, como una respuesta al estrés por separación que sufren.

¿Cómo ayudar a nuestros perros para que no los afecte el estrés por separación postpandemia?

A través de la nota de Science Amerincan, también tenemos acceso a los consejos de la veterinaria Ellen Lindell. De acuerdo a su experiencia, lo mejor que podemos hacer para evitar que nuestros perros sufran de estrés por separación postpandemia es habituarlos a los cambios poco a poco.

Por naturaleza, los canes son animales de rutina, lo que implica que no suelen responder bien a los cambios bruscos en ella. Es por eso que, si pronto deberemos recuperar nuestra rutina de trabajo, lo mejor será entrenar a nuestro perro poco a poco para que se acostumbre nuevamente a tenernos lejos.

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Para eso, una primera alternativa podría ser volvernos “no accesibles” para ellos incluso si estamos en casa. Eso los obligará a encontrar otras formas de distraerse sin ese paseo, cariño o bocadillo del mediodía que se acostumbraron a tener. El siguiente paso podría ser enseñarlos a relajarse en una habitación de la casa, mientras nosotros estamos en otra.

El siguiente nivel podría ser empezar a salir de la casa. Sin embargo, el detalle que hará la diferencia será dejar elementos como la televisión o la radio encendidos. De esa forma, el único cambio en el ambiente será nuestra presencia y el perro podrá adaptarse con un poco más de facilidad.

Asimismo, podríamos realizar algunas salidas aleatorias de distintas duraciones, de forma que el animal poco a poco asocie nuestra ausencia con algo normal que no le produzca estrés. Claramente, dependiendo del perro, ese trabajo podría ser más o menos arduo. Pero, al final, siempre valdrá la pena si queremos asegurar la felicidad y el bienestar de nuestras mascotas.

Referencia:

Changes in the health and behaviour of pet dogs during the COVID-19 pandemic as reported by the owners: https://doi.org/10.1016/j.applanim.2021.105395

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