Es un hecho que los medicamentos que tomamos para diferentes afecciones, y en especial los que son a largo plazo, pueden tener efectos sobre diferentes órganos. Curiosamente, estos no siempre implican un daño directo, sino un proceso de bioacumulación que un nuevo estudio ha confirmado en las bacterias intestinales.

Los autores informan en la revista Nature que las bacterias intestinales son capaces de acumular una amplia variedad de medicamentos de uso común, una prueba adicional de que todo cuanto hacemos en la vida deja huella en nuestro cuerpo.

Los medicamentos sanan, pero pueden tener efectos secundarios

Aunque suene ruin, la realidad es que buena parte de la vida se rige por la equivalencia de intercambio. Para recibir lo que queremos, muchas veces tenemos que dar, o sufrir algo a cambio. Lo observamos incluso en la medicina cuando tomamos un medicamento para aliviar o mitigar una afección o síntoma particular; no solo nos exponemos al beneficio, sino también a sus consecuencias, conocidas como efectos secundarios.

Dependiendo del caso, estos podrían ser nulos, leves o graves, pero en general, las etiquetas no mienten: hay riesgos. Los médicos han estado al tanto de ello durante mucho tiempo, y aún más en esta pandemia con falta de drogas efectivas para solucionar por completo la COVID-19.

Por ejemplo, los esteroides pueden ayudar a los pacientes son neumonía a respirar, pero su uso prolongado puede deprimir el sistema inmune al punto de hacerlo vulnerable a otras infecciones graves como el hongo negro.

Interacciones entre las bacterias intestinales y los medicamentos

En efecto, los fármacos que tomamos no solo atacan el objetivo de nuestro dolor, sino también otros órganos, como los riñones y el hígado. Pero, ¿qué pasa cuando es la microbiota intestinal la que experimenta cambios por su consumo?

Los investigadores saben desde hace tiempo que los antibióticos, por ejemplo, pueden alterar las bacterias intestinales y derribar las defensas de los pacientes a medida que los ayudan a superar una infección. Su uso indiscriminado también ha estado promoviendo un fenómeno conocido como resistencia microbiana que preocupa mucho a los médicos.

Pero resulta que no solo los antibióticos pueden afectar el microbioma intestinal, y el efecto no necesariamente radica en los ya mencionados. Al parecer, las bacterias intestinales interactúan estrechamente con los medicamentos que suelen tomar las personas, incluidos antidepresivos, analgésicos y medicamentos para el corazón, entre otros.

Biotransformación y bioacumulación en bacterias intestinales

Y aunque la mayor parte de la atención se centra en cómo los medicamentos afectan a las bacterias, hay un proceso inverso que también merece atención. Desde hace tiempo se sabe que las bacterias que componen el microbioma humano pueden modificar los fármacos con los que tienen contacto dentro del cuerpo. A este fenómeno se le conoce como biotransformación.

“Hasta ahora, se pensaba que la biotransformación era la principal forma en que las bacterias afectan la disponibilidad de medicamentos en el cuerpo”, dijo el bioinformático Peer Bork del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) en Alemania. Pero los hallazgos de su nuevo estudio no hacen referencia a este en particular, sino a la retención de sus componentes. Lo llaman bioacumulación en bacterias intestinales.

Bioacumulación de medicamentos en bacterias intestinales

Los investigadores experimentaron con más de 20 especies de bacterias intestinales humanas y 15 tipos diferentes de medicamentos dirigidos a humanos. Tras exponerlas a cada una de estas sustancias, descubrieron que había más bioacumulación en las bacterias intestinales que biotransformación. La mayoría tendía a acumular los químicos sin modificarlos como se esperaba.

Intestino humano donde habitan bacterias que pueden acumular medicamentos.

“Fue sorprendente que la mayoría de las nuevas interacciones que vimos entre las bacterias y los medicamentos fueran los medicamentos que se acumulan en las bacterias”, dice Kiran Patil, director de investigación de la Unidad de Toxicología del MRC de la Universidad de Cambridge.

Sin embargo, la forma de estas interacciones varía drásticamente entre especies, e incluso entre cepas. Las diferencias parecen muy personales y dependen incluso de la composición de la microbiota intestinal de cada individuo (que bien sabemos que varía).

La principal implicación podría ser la reducción de la efectividad de fármacos

Ahora bien, ¿qué implicaciones podría tener esta bioacumulación observada en las bacterias intestinales? Aún no está del todo claro, pero las sospechas apuntan a que los medicamentos podrían resultar menos efectivos cuando los tomemos. Quizás esto podría explicar, en parte, por qué algunas personas dejan de experimentar mejoría, o incluso, los efectos a largo plazo.

Por lo pronto, se investigarán más estrechamente las interacciones entre las bacterias intestinales y los antidepresivos. Pero, en general, este hallazgo desvela la necesidad de empezar a tratar el microbioma intestinal como uno de nuestros órganos.

Referencia:

Bioaccumulation of therapeutic drugs by human gut bacteria. https://www.nature.com/articles/s41586-021-03891-8

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