Con el terrible suceso del 11 de septiembre de 2001 en la Torres Gemelas en Nueva York, miles de rescatistas salieron a ayudar a los heridos y a salvar a quienes habían quedado entre los escombros. Sin embargo, no podían hacerlo solos, sino que necesitaban la ayuda de los conocidos amigos del hombre, los perros de rescate.

Los perros de rescate estaban entrenados para salvar a las personas en el caso de que se presentara una situación de emergencia. Su misión era detectar a las personas vivas para ayudar al equipo de rescate a localizar a quienes necesitaban ayuda y poder sacarlos rápidamente de los escombros.

La búsqueda de señales de vida o restos humanos fue agotadora para los perros, tanto mental como físicamente, pues habían comenzado a desanimarse y, por lo tanto, a perder el impulso de buscar. En este sentido, el equipo de búsqueda y rescate decidió organizar varios “simulacros de hallazgo” para que el perro pudiera sentirse exitoso.

En el equipo también se encontraban veterinarios que ayudaban a cuidar a los pequeños héroes, pues los perros de rescate necesitaban que les limpiaran las almohadillas de las patas, los ojos y la nariz con frecuencia debido a los escombros y el polvo al que habían estado sometidos durante la misión.

Luego de 27 horas de trabajo, los rescatistas determinaron que no encontrarían a más sobrevivientes en la Zona Cero (es decir, el lugar de la catástrofe), así que otros perros salieron a trabajar: aquellos entrenados para conseguir restos humanos.

Pero no solo estaban estos dos grupos de perros, también había uno extra que era del equipo de apoyo emocional para los rescatistas humanos. Estos perros de terapia brindaban confort a los bomberos, paramédicos y otros profesionales luego de largas horas de búsqueda, las cuales eran agotadoras tanto física como mentalmente.

Creando conciencia

Tikva, uno de los perros de rescate del 11 de septiembre
Tikva prestando apoyo emocional a los rescatistas

Luego de que ocurriera la tragedia, al menos 300 equipos de búsqueda con perros acudieron a la ayuda. Sin embargo, muchos habían sido entrenados para encontrar a personas perdidas en el bosque o situaciones similares, por lo que un desastre de tal magnitud y con los ruidos de la ciudad hizo que este número se redujera a poco más de 100 perros de rescate.

Además, no había mucho conocimiento acerca de los equipos con perros de rescate hasta esa fecha, lo cual causó que se hiciera hincapié en la necesidad de formar más perros con estas habilidades.

Muchos dueños, luego de ver las impactantes imágenes de los héroes caninos, alistaron a su mascota en los equipos de entrenamiento para búsqueda y rescate. Esto colaboró enormemente con la Fundación Nacional de Perros de Búsqueda de Desastres (NSDF, por sus siglas en inglés), una organización sin fines de lucro que se creó en 1995 y que proporciona la capacitación de los perros de forma gratuita.

La cobertura televisiva de los avances con el rescate de los heridos incluía también el número de la NSDF, por lo que las donaciones a la organización comenzaron a llegar por montones. Con este apoyo, garantizaron que la NSDF pudiera capacitar a muchos más perros en el área de rescate.

Presentando a los héroes

Evidentemente no podíamos terminar este artículo sin mostrar al menos algunas caras de los héroes peludos de la catástrofe del 11 de septiembre, así que aquí vamos.

Tikva formó parte del equipo de perros terapéuticos. Su presencia ayudó mucho a los rescatistas que se encontraban exhaustos, y debido a su previo entrenamiento de alivio de crisis, se convirtió en una pieza clave para el bienestar mental de los bomberos y profesionales en el área.

Tikva, uno de los perros de rescate del 11 de septiembre
Tikva junto al equipo de rescate

Riley fue uno de los perros que ayudaba en la detección de sobrevivientes en los escombros. Ayudó a recuperar a varios bomberos atrapados gracias a su entrenamiento.

Riley, uno de los perros de rescate del 11 de septiembre
Riley mientras era trasladado a una zona segura luego de trabajar en la búsqueda y rescate

Y por último les traemos a Bretagne, la golden retriever que pasó a la historia como la última de los perros de rescate. Vivió hasta casi los 17 años y fue conmemorada como una de las piezas más importantes en la búsqueda y rescate, pues también había colaborado en el equipo de profesionales durante el desastre ocurrido por el huracán Katrina.

En su último día de vida, los oficiales le rindieron honores mientras daba sus últimos pasos al lado de Denise Croliss, su dueña y miembros del Grupo de Trabajo de Texas 1.

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