Durante mucho tiempo, la cervix humana ha sido atacada por una enfermedad letal pero que tiene muchas probabilidades de evitarse. Como muchos saben, el cáncer de cuello uterino está estrechamente relacionado con la infección con el virus de papiloma humano (VPH), por lo que la prevención de esta última repercute de forma directa en la de la primera.

Con motivo de la reciente celebración del Día Mundial de la Salud Sexual y Reproductiva, decidimos hablar sobre esta neoplasia, la cuarta más común entre las mujeres. En una entrevista reciente, Gabriela Torres Pérez-Solero, secretaria científica de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y oncóloga médica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid expuso muchos detalles relevantes.

A continuación detallamos las causas identificadas por la ciencia y los métodos que existen en la actualidad para detectarla a tiempo y para la prevención eficaz el cáncer de cuello uterino.

VPH, un factor de riesgo de peso para el cáncer de cuello uterino

Según los datos proporcionados por Torres, la infección crónica con VPH es la causa fundamental en nada menos que el 99 por ciento de los casos de cáncer de cuello uterino. Por tanto, los factores de riesgo entre ambas afecciones se superponen, como la promiscuidad, la falta de vacunas contra el VPH y escaso uso de preservativos.

A ello sumamos el hecho de que la infección inicialmente es asintomática, por lo que muchos de los infectados ni siquiera están al tanto de ello. Por lo tanto, pueden transmitir el virus a otras personas al tener relaciones sexuales con ellas.

Una infección silenciosa y con consecuencias letales

Ilustración digital de un útero.

El VPH es la infección de transmisión sexual más común. La mayoría de las personas sexualmente activas entran en contacto con alguna de sus variedades en algún momento en su vida, pero no todas desarrollan síntomas.

“Hasta un 90 por ciento de las infecciones por VPH se eliminan sin tratamiento durante los primeros dos años y sólo aquellas que se cronifican pueden dar lugar a lesiones precancerosas que progresen a cáncer invasivo”.

Y aunque parezca algo muy positivo, la pandemias nos demostró que la prevención es tarea de todo. Una persona infectada asintomática, sin saber que porta un virus en su cuerpo, puede propagarlo a otras y crear cadenas de transmisión que, en el caso de enfermedades de transmisión sexual, son muy difíciles de detectar. Los prejuicios, temores y los sesgos particulares en la atención médica son algunas de las razones.

El cáncer de cuello uterino se desarrolla a lo largo de 15 a 20 años

Cabe destacar que, hasta ahora, se han documentado más de 130 variedades de VPH, de las cuales al menos 14 se han identificado como riesgosas para el desarrollo de cáncer. Entre ellas, destacan los subtipos 16 y 18 que causan aproximadamente el 70 por ciento de todos los cánceres. Y si bien la cantidad es poca en comparación con su variedad, sus consecuencias podrían ser fatales.

No podemos olvidar que hablamos de una enfermedad que suele aparecer de forma silenciosa. El caso particular del cáncer cervical puede desarrollarse durante unos 15 a 20 años, un tiempo que se vuelve aún menor en mujeres inmunocomprometidas que lo desarrollan entre 5 y 10 años.

La base actual para la prevención del cáncer de cuello uterino

Mujer recibiendo una vacuna contra VPH para prevenir también cáncer de cuello uterino.

Lo que nos lleva a las opciones de prevención que, aunque no muy variadas, si se implementan a tiempo y de forma adecuada, pueden hacer una gran diferencia. La base actual de la prevención del cáncer de cuello uterino es la vacunación a temprana edad, antes del inicio de la actividad sexual.

Como indicamos en una nota previa, se han desarrollado vacunas efectivas contra el VPH que evitan la enfermedad crónica y el desarrollo de lesiones preneoplásicas. La experta se refiere a estas como “la mejor estrategia de prevención primaria del cáncer de cérvix”. Lamentablemente, su distribución no está tan extendida como las diseñadas para prevenir otras enfermedades.

Por lo que, en un sentido más amplio, el cribado o citología mediante la técnica de Papanicolaou sigue siendo el estándar de oro. Torres explica que la citología cervical permite identificar y tratar a tiempo aquellas lesiones preinvasoras de cáncer de cérvix.

Silla usada en ginecología para tomar muestras para realizar citología y prevenir cáncer de cuello uterino.

La misma SEOM afirma que, desde que se empezó a implementar en la década de 1940, esta técnica ha permitido la detección temprana de la enfermedad. Esto, junto a la administración de tratamiento, ha logrado disminuir hasta un 70 por ciento las muertes en países desarrollados.

Por tanto, la organización recomienda que aquellas mujeres que no se hayan vacunado por diferentes motivos así como aquellas que padezcan lesiones cervicales ocasionadas por un subtipo de VPH contra el que las vacunas disponibles no protegen se sometan a esta prueba regularmente.

Referencia:

Claves sobre el cáncer de cérvix: causas, prevención, síntomas. https://www.infosalus.com/mujer/noticia-claves-cancer-cervix-causas-prevencion-sintomas-20210904083233.html

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