La naturaleza está llena de misteriosas criaturas que aún ahora tratamos de comprender por completo. Unas de las más curiosas y poco conocidas son los pequeños tiburones “cortadores de galletas”, conocidos oficialmente como ‘tollo cigarro’.

Las marrones y alargadas criaturas raramente pasan de los 50 cm de longitud. Sin embargo, lo que les falta en tamaño parecen compensarlo con un apetito que no conoce límites. Algo que se ve potenciado por el hecho de que pueden vivir tanto en aguas tropicales como subtropicales, además de que habitan profundidades de hasta 1.500 metros, lo que les da un amplio rango de presas que atacar.

Para poder estudiarlo más a fondo, los científicos Aaron B. Carlisle, Elizabeth Andruszkiewicz Allan, Sora L. Kim, Lauren Meyer, Jesse Port, Stephen Scherrer y John O’Sullivan unieron fuerzas. Como resultado, desarrollaron una investigación cuyos resultados ahora se presenta en la revista Scientific Reports.

¿Por qué se los conoce como tiburones “cortadores de galletas”?

Mordidas del tiburón cortador de galletas.
Crédito: Data Truck. Vía YouTube.

Científicamente, son llamados Isistius brasiliensis. Sin embargo, el nombre “cortadores de galletas” ha venido de la forma que su mordida deja en los cuerpos de sus presas.

La particular mandíbula de los pequeños tiburones funciona como una herramienta que les permite hacer una incisión ovalada (casi circular) en la piel de sus víctimas y arrancar de forma limpia ese pedazo de carne. Al final, el proceso es parecido al que realmente usan los cortadores de galletas para dar forma a la masa.

Nadie está a salvo de la mordida de los pequeños tiburones “cortadores de galletas”

En observaciones anteriores, se habían detectado las mordidas de los pequeños terrores en los cuerpos de ballenas, focas y tiburones más grandes. Con esos datos, los científicos consideraron que los trozos de carne arrancados de esos grandes animales eran el principal método de alimentación de los tollos cigarros.

Mordida del tiburón cortador de galletas.
Crédito: Carrie Sinclair, NOAA/SEFSC/NMFS/Mississippi Laboratories.

Sin embargo, nuevas observaciones han demostrado que otras criaturas más pequeñas también han sido víctimas de su icónica mordida. Como resultado, la situación despertó la curiosidad de los investigadores, que se organizaron para entender mejor los hábitos alimenticios de los pequeños tiburones.

Al final, después de realizar análisis de eADN, se observó que los tejidos de los tiburones delataban una dieta altamente variada. Una de la que los animales grandes tan solo eran una parte, ya que se comprobó que los tollos cigarros también predaban a otras criaturas de más bajo rango en la cadena alimenticia.

Se alimentan de todo, desde los depredadores más grandes y duros, como tiburones blancos, orcas, todo lo que puedas imaginar, hasta las criaturas más pequeñas. (…) No hay muchos animales que hagan algo como esto”, resumió Carlisle, profesor asistente en la Escuela de Ciencias y Políticas Marinas en la Universidad de Delaware.

¿Un asunto de tiempo y lugar?

En la investigación realizada actualmente, observó que los grandes animales formaban parte de tan solo el 10% de la dieta de los tiburones pequeños. Asimismo, fue posible notar que los depredadores tenían una preferencia por las criaturas de menor tamaño cuando cazaban cerca de la superficie –lo que ocurría por las noches, cuando los tollos cigarros suelen emerger de las profundidades–.

Mordidas de tiburones pequeños "comedores de galleta".
Vía scrolller.com

Ahora, ese patrón podría revelarnos una conducta alimenticia desconocida de la especie hasta ahora. Sin embargo, como el estudio solo contó con poco más de 10 ejemplares, sus resultados aún no son extrapolables.

En el futuro, será necesario desarrollar más estudios –que además cubran otras zonas del planeta en las que esos tiburones sean comunes– para poder determinar si lo observado es una conducta generalizada de la especie o una adaptación localizada.

Referencia:

Integrating multiple chemical tracers to elucidate the diet and habitat of Cookiecutter Sharks: https://doi.org/10.1038/s41598-021-89903-z

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