Las jornadas de vacunación en el mundo se realizan con cada vez más ahínco para poder defendernos contra el COVID-19. A excepción de la vacuna de Johnson&Johnson, las opciones de vacunas actuales requieren de dos aplicaciones para alcanzar su máximo de efectividad. Ahora, en personas inmunodeprimidas, eso podría no ser suficiente, lo que los llevaría a necesitar una tercera dosis de la vacuna contra el SARS-CoV-2.

A través de una publicación en The Conversation, las investigadoras Emily Edwards, de la Universidad de Monash, y Kylie Quinn, de la Universidad RMIT, realizaron una revisión de los datos que tenemos sobre el tema para poder entender por qué es realmente necesaria una tercera dosis de la vacuna para las personas inmunocomprometidas.

Las vacunas no son tan eficientes en las personas inmunodeprimidas

Desde hace meses se ha sospechado que las vacunas podrían no ser tan efectivas en personas inmunodeprimidas. Pero, para ese momento, se tenían muy pocos datos como para ofrecer una conclusión al respecto.

Ahora, se han hecho más estudios que comprueban que dos dosis podrían no ser suficientes para quienes están inmunocomprometidos. Como un ejemplo de eso, las investigadoras mencionaron los casos de Pfizer y AstraZeneca que, aunque reportan más de 90% de efectividad en personas sanas, solo alcanzan 733% y 74,6% respectivamente entre las personas inmunodeprimidas.

Terdera dossis de la vacuna contra el COVID-19.
Crédito: John Kevin. Vía Getty Images.

Asimismo, también mencionaron otras investigaciones emergentes han dado evidencias de las llamadas infecciones “irruptivas” en pacientes inmunodeprimidos que estaban vacunados por completo.

En la actualidad, sabemos que el COVID-19 puede afectar en mayor medida a quienes tienen un sistema inmunológico más débil. Ahora, también se ha comprobado que, para proteger a las personas inmunodeprimidas, podría ser necesaria una tercera dosis de la vacuna que refuerce sus defensas.

¿Por qué serán necesarias tres dosis para las personas inmunodeprimidas?

Así como se han hecho investigaciones para determinar la utilidad de las dosis regulares de la vacuna, también se han hecho esfuerzos por ver qué tanta diferencia haría añadir una tercera. Para abordar ese tema, las investigadoras mencionan un reciente ensayo realizado con personas que fueron receptoras de un trasplante de órganos –un proceso que compromete su sistema inmunológico de forma temporal–.

Según sus resultados, luego de la primera dosis solo 4% de la muestra generó una respuesta de anticuerpos. Para el momento de la segunda, el porcentaje subió al 40%. Finalmente, solo luego de una tercera dosis se vio que más de la mitad de los pacientes (68%) registraran una respuesta inmunológica activa ante la estimulación de la vacuna.

De acuerdo a las investigadoras, los estudios de Pfizer indican que el 100% de las personas sanas deberían tener una respuesta inmunológica y generar anticuerpos luego de recibir la primera dosis de la vacuna. Claramente, las personas inmunodeprimidas ya han demostrado que ese no es su caso. Por lo que será imperante ofrecer la oportunidad de que reciban una tercera dosis con la que protegerse adecuadamente.

¿Quiénes están en la lista para recibir una tercera dosis de la vacuna?

Personas inmunodeprimidas.
Crédito: Jacob Dwyer/Michigan Medicine.

En general, no todas las personas tienen inmunodeficiencias de la misma intensidad o con los mismos efectos. De hecho, gran parte de ellas dependerán de qué partes del sistema inmunológico son las que faltan en su sistema.

En general, podemos decir que todas las personas inmunodeprimidas primarias (hereditarias, mutaciones en el ADN) y secundarias (generadas por influencia externa) son susceptibles a la necesidad de una tercera dosis de la vacuna. Eso debido a que lo que realmente hará la diferencia será la gravedad de sus inmunodeficiencias y no su origen.

Debido a eso, las personas con “infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) no tratada”, que han sido “receptores de trasplantes de órganos o de médula ósea, y [las] personas tratadas con quimioterapia o dosis altas de fármacos inmunosupresores” entran en los grupos de riesgo que deberían recibir una tercera dosis de la vacuna.

Asimismo, se ha contemplado la posibilidad de que también se atienda a las personas mayores de la misma manera. Eso debido a que al envejecer nuestro sistema inmunológico se debilita naturalmente y una tercera dosis podría ayudar a proteger mejor a los adultos mayores. Sin embargo, como no se ha comprobado que las dos dosis no sean eficientes en ese grupo –como sí se ha hecho con los inmunocomprometidos– por ahora no se ve esa triple vacunación como una tarea urgente.

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