Con el reciente auge del cannabis, los cultivos ilegales se han vuelto cada más abundantes, lo que presagia un fuerte impacto ambiental a corto plazo. No solo los humanos que consumen la planta de forma indiscriminada están en riesgo, sino también algunos animales que ya se encuentran en peligro de extinción.

Los investigadores del Centro de Investigación de Ecología Integral en California encontraron evidencia de ello y la presentan en un nuevo trabajo en la revista PLOS One. Al menos en la costa oeste de los Estados Unidos, el uso de pesticidas de parte de los cultivadores ilegales han afectado el hábitat de tres depredadores previamente amenazadas.

Uso de pesticidas en granjas de cannabis promete un impacto ambiental negativo

Al no estar sujeto a ningún tipo de regulación ambiental, el cultivo ilegal de cannabis ha incrementado el uso desenfrenado de pesticidas y raticidas. El problema con ello, más allá de la obvia exposición humana a contaminantes, es que estos también pueden ascender en las cadenas alimentarias y causar desequilibrios significativos. Aunque los niveles más bajos de la cadena son los primeros afectados, el impacto puede rápidamente ascender hasta los depredadores.

Conscientes de ello, los investigadores decidieron analizar los datos provenientes de 1.469 sitios de cultivo ilegal de cannabis identificados entre 2007 y 2014. Con esta información, crearían un mapa de distribución potencial para ubicar granjas ilegales en las regiones boscosas de California y el sur de Oregón.

Luego, compararon los mapas resultantes con modelos de distribución de hábitat para dos mamíferos carnívoros que habitan estas zonas: la marta pescadora del Pacífico en peligro de extinción (Pekania pennanti) y la marta de Humboldt amenazada (Martes caurina humboldtensis). El estudio también consideró un ave de presa también amenazada: el búho moteado del norte (Strix occidentalis caurina).

Hay más granjas ilegales de cannabis de lo que se pensaba

De este modo, los investigadores estimaron que alrededor de 21.000 kilómetros cuadrados de bosque tienen una alta probabilidad de ser escenario de cultivos de cannabis y, por ende, de sufrir impacto ambiental.

En el proceso también identificaron 16 granjas de cannabis no documentadas. Por lo tanto, es muy probable que el cultivo de la droga esté aún más extendido de lo que muchos pensaban.

Superposición de sitios de cultivo con el hábitat de tres depredadores

Pero el hallazgo más importante fue el de la superposición de los sitios de cultivo de cannabis y el hábitat de las tres especies que son objetivo de protección actual. Casi el 48 por ciento del hábitat del búho manchado, el 45 por ciento del hábitat de la marta pescadora y el 40 por ciento del hábitat de la marta de Humboldt coincidía con áreas probables para granjas ilegales.

Investigación sobre sustancias tóxicas para determinar el impacto ambiental de los cultivos de cannabis.
Investigación sobre sustancias tóxicas en un sitio de cultivo de cannabis ilegal en tierras del Bosque Nacional. Crédito: Greta Wengert.

El riesgo de impacto ambiental detrás de los cultivos de cannabis parece ser mayor en los sitios del sur de Sierra Nevada, donde el 100 por ciento del hábitat de las martas pescadoras se superponía con áreas potenciales para granjas. De ahí que los investigadores concluyeran que esta especie en particular podría estar en mayor riesgo de verse afectada por el uso de masivo de pesticidas para esta práctica.

“Los resultados de nuestro estudio y su validación respaldan la preocupación de que el problema del cultivo ilegal de cannabis es más extenso de lo que se pensaba anteriormente”, escriben los autores en su artículo.

La evidencia es sólida y apunta a que la expansión de estas actividades afectarán negativamente tanto los terrenos como a sus habitantes. Por lo tanto, la localización y limpieza de los sitios contaminados por las granjas de cannabis debería empezar a figurar entre los objetivos conservacionistas actuales.

Referencia:

Distribution of trespass cannabis cultivation and its risk to sensitive forest predators in California and Southern Oregon. https://journals.plos.org/plosone/doi?id=10.1371/journal.pone.0256273

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