En la sociedad actual, se juzga erróneamente a muchas personas por sus rasgos físicos, sobre todo por su color de piel. De hecho, los individuos de tez oscura o negra suelen ser vistos como amenazantes e incluso se juzgan con mayor dureza a nivel judicial en comparación con sus semejantes de piel más clara. En ese sentido, una nueva investigación muestra cómo rasgos específicos de nuestro rostro podrían desencadenar prejuicios raciales.

En un artículo publicado en Cognitive Research: Principles and Implications, los autores indican que los rostros considerados estereotípicamente negros son más propensos a ser catalogados como dominantes.

Personas de piel oscura con nariz ancha se ven como una amenaza

Rostro de un afroamericano hablando por teléfono

Como parte del experimento, más de 300 participantes debieron visualizar 27 modelos rostros artificiales para luego emitir juicios sobre ellos. Tras el experimento, el equipo de investigación detectó que las caras con rasgos asociados con el estereotipado negro, se catalogaron como dominantes y amenazantes.

Según se explica en el artículo, los resultados mostraron que el estereotipado se relacionaba con una nariz ancha, reflectancia más oscura y, en menor medida, labios carnosos. Mientras que la amenaza se asoció con nariz ancha, labios finos y baja reflectancia, y el dominio se relacionó principalmente con el ancho de la nariz. Al respecto, los investigadores agregan:

Los rostros juzgados como estereotípicamente negros se perciben negativamente en relación con los rostros menos estereotipados, y este sesgo del tipo de rostro influye en una variedad de resultados del mundo real, incluido el empleo y las decisiones legales. La dominancia es un rasgo de primera impresión que se basa en la estructura facial y está asociado con la amenaza y la criminalidad”.

Un llamado a la conciencia

El estudio sugiere que muchas personas se aceleran a emitir juicios sin siquiera conocer el trasfondo de una situación o conocer a una determinada persona, se dejan llevar por su apariencia. Eso puede conducir a un sesgo de tipo facial y servir como un vehículo para desencadenar expectativas erróneas. 

“Saber que algunas personas negras se consideran dominantes y posiblemente amenazantes en función de su estructura facial debería alentar a los ciudadanos, a las fuerzas del orden y al sistema legal en general a hacer una pausa antes de emitir juicios que podrían tener un impacto a largo plazo”, destacan los investigadores.

Así pues, rasgos específicos de nuestro rostro: forma de la nariz, reflectancia de la piel y grosor de los labios, puede desencadenar prejuicios raciales.

Referencia:

What’s in a face? The role of facial features in ratings of dominance, threat, and stereotypicality. http://doi.org. 10.1186 / s41235-021-00319-9

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