Desde nuestros primeros momentos de desarrollo, nuestro organismo persigue la meta de la simetría corporal. Sin embargo, sabemos bien que ella nunca es perfecta. Ahora, nuevos estudios han demostrado que además suele disminuir al envejecer, al menos en el caso de la simetría facial.

La primera investigación que dio pie a esos resultados se realizó en el 2018 y se publicó en Plastic and Reconstructive Surgery. Dentro de ella, los investigadores Olivia E. Linden, Jun Kit He, Clinton S. Morrison, Stephen R. Sullivan y Helena Taylor trabajaron en equipo para descubrir las posibles correlaciones entre la simetría facial y variables como la edad, el sexo y la raza.

La asimetría facial se profundiza con el envejecimiento

Rostro de una persona cuando joven y luego de envejecer.

De entre todas las alternativas posibles, lo que la profesora asistente Taylor, directora del estudio, y sus colegas encontraron fue una fuerte relación entre la edad y la pérdida de la simetría facial. Por otro lado, lado las otras variables no mostraron tener una correlación de ningún tipo con qué tan simétricos podrían ser nuestros rostros.

En consecuencia, se observó en el tiempo cómo, a pesar de que nacemos con caras casi totalmente simétricas, a medida que pasa el tiempo tal cualidad se va perdiendo. Para poder reflejarlo, la profesora asistente de cirugía en el Hospital Mount Auburn contó con una muestra de 191 voluntarios que estuvieron entre los 4 meses y los 88 años.

Los cálculos se realizaron gracias a un algoritmo que tomó y procesó todos los datos. Al final, los resultados del hospital universitario que forma parte de la Escuela de Medicina de Harvard mostraron que las personas perdían simetría facial a medida que empezaban a envejecer.

¿Por qué la simetría facial y la edad están relacionadas?

A pesar de que la investigación no buscó profundizar en los porqués, Taylor y propuso una posible explicación a la situación:

Creo que probablemente se deba a que las fuerzas normales que actúan sobre los rostros con el tiempo no lo hacen por igual, y también [los rasgos faciales] crecen de manera diferente. (…) Con el tiempo, eso se suma. (…) Este fenómeno probablemente tampoco se limita a la cara”.

En otras palabras, solo porque un proceso ocurra en un lado de la cara, no necesariamente se debe repetir con la misma intensidad o velocidad en el otro. Con el paso del tiempo, eso se va traduciendo en arrugas, líneas de expresión, manchas y cicatrices. Por lo que, mientras más llegue a envejecer una personas, menos simetría facial podremos encontrar en su rostro.

¿Qué podemos hacer con esta información?

Representación de rostros en máscaras.

Para Taylor y sus colegas, sus hallazgos serán valiosos para campos como el de la cirugía plástica reconstructiva. Con los datos obtenidos, se ha creado uno de los primeros puntos de referencia sobre los niveles de simetría facial que se podrían esperar en una persona a lo largo de su vida.

En consecuencia, esos estándares podrían ayudar a los cirujanos a identificar cuándo las operaciones han llevado a las personas a un nivel “natural” sin tener que perseguir la simetría perfecta.

Sería fantástico poder utilizar esta herramienta para seguir a un paciente hasta que pueda demostrar que está dentro del rango de la población normativa. (…) Agregaría datos cuantitativos a la decisión y se usaría para determinar cuándo deberíamos dejar de operar con las personas”, concluyó Taylor.

Referencia:

The Relationship between Age and Facial Asymmetry: DOI: 10.1097/PRS.0000000000004831

Escribir un comentario