Los huracanes suelen ser devastadores para la humanidad, pero no solo por la destrucción masiva que dejan en su paso por las poblaciones costeras, sino por las diferentes formas de contaminación, incluida la del agua. Fenómenos de este tipo suelen desencadenar inundaciones en las que las personas pueden morir ahogadas o aplastadas por los escombros, salir heridas o contraer infecciones graves.

Por ejemplo, un nuevo estudio publicado en la revista ACS EST Water revela que, tras el paso del huracán Florence en 2018, las aguas superficiales en el este de Carolina del Norte, en Estados Unidos, fueron contaminadas tanto por heces humanas como de porcinos.

Muestras de agua después del huracán Florence

Los investigadores de la Universidad de Carolina del Norte recolectaron muestras de agua superficial en 40 sitios en el este del estado una semana, un mes y dos meses después de que el huracán Florence tocara tierra en el mes de septiembre de 2018. A cada período lo denominaron Fase I y Fase II respectivamente.

El objetivo era analizarlas en busca de una variedad de bacterias, incluida la Escherichia coli, una especie presente en las heces, patógena y resistente a los antibióticos; Arcobacter butzleri y varias especies de Listeria, así como otras especies específicas de los desechos humanos y porcinos.

Aguas contaminadas con bacterias fecales después del huracán

Los análisis revelaron que aproximadamente el 30 por ciento de los sitios de muestreo tenían niveles de bacterias que habrían hecho que esas aguas no fueran seguras para nadar.

Inundación causada por el huracán Florence y que pudo haber causado contaminación del agua.
Inundación causada por el huracán Florence en una granja en Duplin, Carolina del Norte. Crédito: Departamento de Agricultura de EE.UU.

“Descubrimos que las aguas superficiales en el este de Carolina del Norte eran más propensas a enfrentar contaminación dual que a ser contaminadas por desechos humanos o porcinos por sí mismas”, explicó la autora Angela Harris, profesora asistente de ingeniería civil, de construcción y ambiental en North Universidad Estatal de Carolina. Por tanto, hay dos fuentes de contaminación fecal que merecen atención de las autoridades.

Estos hallazgos coincidieron con lo planteado en un estudio anterior que identificó las del género Arcobacter como las más comunes. Sin embargo, al rastrear las fuentes de origen de la contaminación, los investigadores descubrieron que la presencia de estas bacterias en el agua después del paso del huracán no se asociaba con marcadores fecales humanos o porcinos. Hasta el momento, el origen de dicho patógeno se desconoce.

Un misterioso aumento posterior de los niveles de E.coli en el agua

Los resultados también mostraron que los niveles de E.coli en las muestras de la Fase II tomadas de los canales de agua permanentes eran más altos que los niveles de la bacteria en las muestras de la Fase I.

¿A qué se debe esto? ¿Significa que las fuentes de contaminación fecal seguían fluyendo hacia el agua tras el paso del huracán? Este hallazgo también extrañó a los investigadores, pero han planteado algunas posibles explicaciones.

El aumento posterior de E.coli podría deberse a que los niveles de agua estaban disminuyendo mientras que los de la bacteria se mantenían. Es decir, una explicación sería algo de química analítica cuantitativa básica: la reducción del agua causó un aumento de concentración.

Otra teoría apunta a que se debe a cambios temporales en los estándares de calidad reglamentarios, probablemente mientras se atendían otras urgencias. Pero para determinarlo con certeza será necesario explorar con mayor minuciosidad los datos de monitoreo de aquel entonces.

La contaminación del agua debe ser monitoreada tras el paso de un huracán

Precisamente esa es la lección que nos deja este estudio. Después de eventos como inundaciones desencadenadas por lluvias o el paso de un huracán en áreas rurales y agrícolas, la atención se centra en los necesidades más inmediatas.

No obstante, el monitoreo de la calidad del agua también debería figurar entre las prioridades. De este modo, podrían prevenirse muchas muertes adicionales por infecciones con microbios resistentes y se comprendería en un contexto más amplio el impacto del cambio climático.

Referencia:

Microbial Contamination in Environmental Waters of Rural and Agriculturally-Dominated Landscapes Following Hurricane Florence. https://pubs.acs.org/doi/10.1021/acsestwater.1c00103

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