Por mucho tiempo se ha utilizado el término “raza” para clasificar a los seres humanos por sus rasgos físicos, sociales y culturales. De hecho, se emplea con frecuencia para categorizar a las personas por su color de piel e históricamente como un medio para establecer jerarquías sociales.

Pero, ¿es correcto emplear esta terminología para categorizar a los seres humanos? ¿Este concepto tiene una base científica o es producto de una convención social? Hoy, en este artículo abordaremos esas preguntas.

El concepto de raza tiene su origen en el siglo XVIII

La antropología física, una ciencia que estudia el proceso evolutivo de la especie humana, nace como disciplina en el siglo XVIII. Desde su nacimiento se enfocó en el estudio de los restos de esqueletos humanos.

Carlos Linneo
Carlos Linneo

De acuerdo a sus principios, a medida que se descubrían nuevos territorios y poblaciones, se hacía necesario clasificar a los seres humanos según sus rasgos. Precisamente, en este punto es donde aparece el botánico sueco Carlos Linneo, quien es conocido como el creador de la clasificación de los seres vivos y pionero en el concepto de raza.

Dado las diferencias en el color de piel y procedencia de las poblaciones, Linneo propuso clasificar a los seres humanos en cuatro categorías: americanos, asiáticos, africanos y europeos. Más tarde, actualizaría esta clasificación para agregar otros términos distintivos entre categorías: rasgos físicos, temperamento, forma de vestir y forma de gobierno.

Curiosamente, en su tabla de tipificación los europeos se catalogaron como musculosos, amables, sabios e ingeniosos. Mientras que los africanos se describieron como negros, perezosos, y negligentes.

Clasificación de los seres humanos, según Linneo
Clasificación de los seres humanos, según Linneo

Es evidente que la clasificación de Linneo posiciona a los europeos por encima de las otras categorías. De hecho, esta taxonomía se arraigó tanto en la sociedad que los europeos la utilizaron como excusa para conquistar y esclavizar a “razas inferiores”. La colonización es un digno ejemplo de ello.

Por mucho tiempo se creyó que la piel blanca era el color originario de la humanidad

Al igual que Linneo, otros naturalistas también escribieron sobre la especie humana. Entre ellos, el antropólogo alemán Johan Friedrich Blumenbach. Él veía al hombre como el más perfecto de todos los animales, y basaba su teoría en la unidad de la especie humana frente a la clasificación por rasgos físicos.  

Cráneo humano
Blumenbach clasificó a los seres humanos según la longitud, anchura y altura de sus cráneos.

A diferencia de la categorización de Linneo, su análisis se basaba principalmente en el estudio craneométrico. Él consideraba que la formación del cráneo difería de una raza a otra, y los dividió  cinco en categorías raciales: caucásica o blanca, mongol o amarilla, etiópica o negra, americana o cobriza y malaya o aceitunada. Por supuesto, destacando que todas ellas se reducían a una sola especie: el Homo sapiens.

Tipos de cráneos
Tipos de cráneos humanos

Curiosamente, su clasificación también destacaba a los blancos por encima de las otras categorías raciales. Para este caso, a las personas de tez blanca, mejillas rosadas… cabeza subglobular se les llamó caucásicos y los catalogó como los más bonitos entre los hombres.

Guiado por esa creencia, Blumenbach defendía la idea de que la piel blanca era el color originario de la humanidad. Incluso, decía que era mucho más fácil que la piel se volviera marrón que al revés. Sin embargo, más tarde esa teoría se desmentiría por falta de fundamento científico.

El color de la piel refleja una adaptación biológica a la intensidad de la radiación solar 

Silueta de una persona recibiendo los rayos del sol

Tal como señalamos, la clasificación linneana caló tanto en la humanidad que incluso hoy día aún se asocia a las personas de tez oscura o blanca con categorías raciales definidas por el color de piel.

Desde el punto de vista biológico, esa clasificación es inconsistente ya que nuestro color de piel responde a factores genéticos y ambientales. Los seres humanos poseemos en la capa más externa de nuestra piel (epidermis) melanocitos, células encargadas de sintetizar la melanina –molécula responsable de nuestro color de piel–.

Los melanocitos, a su vez, se dividen en dos moléculas: eumelanina y feomelanina. La primera de ellas es la responsable del darle el color marrón a nuestra piel, mientras que la otra es color rojo amarillento. Ahora bien, los otros colores de piel son productos de las combinaciones de estas moléculas y mezcla de linajes.

Así pues, la melanina protege nuestra piel de las radiaciones solares, por ende, el color de los seres humanos refleja una adaptación biológica a la intensidad de la radiación solar. Lo que significa que la piel se adapta a los factores ambientales de una determinada región.

“Sólo el color de la piel ha cambiado una y otra vez en el curso de las migraciones humanas y se ha oscurecido y aclarado dependiendo de la luz solar o la dieta local”, se indica en el documento de la Declaración de Jena: El concepto de raza es el resultado del racismo y no su premisa.

Entonces, ¿no hay evidencia científica para clasificar a los seres humanos por raza?

Dos mujeres de distintos colores de piel abrazadas

En septiembre del 2019 tuvo lugar la Declaración de Jena, en esta reunión de la Sociedad Zoológica Alemana se definió que no existen razas sino racistas. En el documento se expone que no hay evidencia científica que respalde que las “supuestas razas” humanas hayan evolucionado en líneas separadas.

De hecho, las pruebas genéticas y moleculares practicadas a seres humanos han determinado que no hay diferencias significativas que permitan clasificarnos por categorías raciales, simplemente porque tenemos 99.9% de nuestra composición genética idéntica. El 0,1% restante define pequeñas cosas, como el color de ojos o la predisposición a ciertas enfermedades, y es lo único que marca la diferencia entre las personas.   

Según se expone en la Declaración de Jena, el hombre anatómicamente moderno nació hace más de 250.000 años en África. Desde de allí se extendió en pequeños grupos por el resto del mundo. Lo que significa que las raíces del árbol genealógico de la humanidad reside en esta región denigrada por muchos años.

Curiosamente, la población de Europa Central no siempre fue blanca. Hace 8.000 años las personas de esta región tenían un color de piel muy pigmentado. Sin embargo, con el surgimiento de la agricultura, las personas de piel más clara comenzaron a emigrar desde Anatolia, una península de Asia Menor. Así que, la piel clara de las personas del norte de Europa tiene menos de 5.000 años. Sobre la base de ello, la Junta de la Sociedad Zoológica Alemana concluye:

La clasificación de los seres humanos en razas fue y es, en primer lugar, una construcción de tipo social y político, seguida y apoyada por una de tipo antropológico basada en características elegidas arbitrariamente, como el color del pelo y de la piel. Esta construcción sirvió y sirve precisamente para justificar el racismo abierto y latente sobre la base de supuestas condiciones naturales y, por lo tanto, para crear una justificación moral”.

Por lo tanto, usar el término raza para clasificar a los seres humanos es erróneo, solo hay una especie: el Homo sapiens.

Referencia:

Carolus Linnaeus. https://paleontology.fandom.com/wiki/Carolus_Linnaeus

Linnaeus and Race. https://www.linnean.org/learning/who-was-linnaeus/linnaeus-and-race

¿Por qué a la gente blanca se le llama caucásicos? https://www.elespanol.com/social/20181030/gente-blanca-llama-caucasicos/349465744_0.html

Declaración de Jena. https://www.marialinares.com/renombremos/declaracion-de-jena.pdf

Johann Friedrich Blumenbach, el primer antropólogo científico. https://www.rtve.es/noticias/20110916/johann-friedrich-blumenbach-primer-antropologo-cientifico/461959.shtml

La explicación científica de por qué no existen razas humanas. https://www.abc.es/ciencia/abci-explicacion-cientifica-no-existen-razas-humanas-201905231227_noticia.html

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