Los “osos de agua” microscópicos son organismos tan fascinantes que se han ganado paseos hacia el espacio exterior. Uno de sus rasgos más resaltantes, su resistencia, es en realidad consecuencia de la complejidad poco comprendida de su ser. Ahora un nuevo estudio nos da una nueva razón para admirarlos como tardígrados: su forma de caminar tan torpe es en realidad un regalo de la evolución y está conectada con la de los insectos.

Los investigadores de la Universidad de Rockefeller se dedicaron a estudiar ese andar tan peculiar y llegaron a conclusiones inesperadas y muy interesantes. Según indican en su artículo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, podría haber un ancestro común o algún tipo de paso evolutivo entre los tardígrados e insectos más grandes y duros que ellos.

Otra razón por la que los tardígrados son excepcionales

Por lo general, los animales pequeños y blandos como los tardígrados no tienen patas que les permitan caminar. Un buen ejemplo de ello son los gusanos; como muchos saben, al carecer de estas extremidades, para movilizarse simplemente se agitan sobre la variedad de sustratos sobre los que pueden encontrarse. Y lo hacen con mucha rapidez a pesar de su tamaño.

En cambio, los osos de agua rompen por completo con esta regla (y con muchas otras, de hecho). Su cuerpo está provisto de ocho patas rechonchas que les permiten caminar, aunque de forma muy torpe y graciosa, y desplazarse a través de sedimentos marinos y de agua dulce, dunas del desierto e incluso debajo del suelo.

Los tardígrados pueden caminar a diferentes velocidades sin cambiar su forma de hacerlo

Interesados por aprender más sobre ello, los investigadores observaron la forma de caminar de los tardígrados bajo un microscopio óptico. Lo hicieron durante tiempo suficiente como para documentar varios aspectos de su comportamiento.

“No los obligamos a hacer nada. A veces estaban realmente fríos y solo querían pasear por el sustrato”, señaló Jasmine Nirody, miembro del Centro de Estudios de Física y Biología de Rockefeller. “Otras veces, veían algo que les gustaba y corrían hacia él”.

En el proceso, descubrieron que estos regordetes avanzan aproximadamente la mitad de la longitud de su cuerpo por segundo, lo que vendría siendo su forma más pausada de andar. Pero si aumentan la velocidad, sus zancadas los pueden mover dos longitudes de su cuerpo en la misma cantidad de tiempo.

Diferentes a los vertebrados, similares a los insectos

De modo que un hallazgo fue que los misteriosos osos de agua pueden modificar su velocidad de desplazamiento. Sin embargo, lo realmente fascinante fue que, sin importar la velocidad que llevaran, los tardígrados mantenían su patrón de paso.

Para comprenderlo mejor, examinemos un poco nuestro propio cuerpo. Cuando caminamos, nuestras extremidades se mueven de una forma, por lo general con movimientos muy leves y pocas flexiones. Si aumentamos la velocidad y empezamos a correr, tendemos a hacer movimientos mucho más exagerados para impulsar nuestro cuerpo. Esto es común entre los vertebrados, pero no en otros grupos de animales.

Tardígrado caminando sobre un gel.
Tardígrado caminando sobre gel de 50 kPa de rigidez.

“Cuando los vertebrados pasan de caminar a correr, hay una discontinuidad”, dice Nirody. “Con los artrópodos, todos los patrones de paso existen a lo largo del mismo continuo”. Se mueven a velocidades crecientes como si fueran máquinas.

Lo curioso es que los tardígrados son blandos, regordetes y microscópicos. Como explicamos en una nota sobre los mejores corredores de la naturaleza, la forma del cuerpo influye significativamente en la velocidad que pueda alcanzar. Y, a simple vista, la de estos organismos nos hace pensar en un andar totalmente torpe y desajustado.

Sorprendentemente, no es así. De hecho, la forma de caminar de los tardígrados es comparable con la de los insectos, que por lo general tienen patas largas y cuerpos más duros, además de ser unas 500,000 veces más grandes. ¿A qué se deben estas similitudes?

Pues bien, llegar a una respuesta concreta probablemente tome su tiempo. Mientras tanto, los investigadores han planteado dos posibles explicaciones que describiremos a continuación.

¿Cómo es que los tardígrados caminan como los insectos?

“Los tardígrados tienen una forma clara y robusta de moverse; no son esas cosas torpes que se tambalean en el desierto o en la hojarasca”, dice Nirody. “Las similitudes entre su estrategia locomotora y la de insectos y artrópodos mucho más grandes abren varias cuestiones evolutivas muy interesantes”.

Quienes sigan las investigaciones sobre tardígrados seguramente estarán al tanto de que los científicos estaban de acuerdo en que no encajaban en ninguna taxonomía existente. Pero este hallazgo pone sobre la mesa la posibilidad de que tengan ancestros en común, e incluso un circuito neuronal común, con insectos como moscas de la fruta y hormigas, entre otros.

Otra explicación potencial es que ambos grupos de organismos no relacionados desarrollaron de forma independiente la misma forma de caminar y correr. Quizás lo lograron porque mantener los patrones ofrecía algún tipo de ventaja evolutiva, como la posibilidad de moverse eficazmente por casi cualquier terreno.

Sea cual sea el caso, los investigadores encuentran ventajoso comprenderlo. Recordemos que la naturaleza ha servido de inspiración para la creación de las máquinas, y aún se trabaja en la optimización del agarre y desplazamiento de los robots. Estudiar la evolución de animales microscópicos tan eficientes para moverse podría arrojar nuevos fundamentos para diseños más optimizados.

Referencia:

Tardigrades exhibit robust interlimb coordination across walking speeds and terrains. https://www.pnas.org/content/118/35/e2107289118/tab-figures-data

Escribir un comentario