Las investigaciones sobre el coronavirus, su origen y sus efectos tanto a corto como a largo plazo no se ha detenido desde hace más de un año y medio. En la actualidad, hemos desarrollado vacunas para hacerles frente, pero algunos de sus posibles efectos segundarios han dejado a las personas dudando sobre su seguridad. Ahora, un reciente estudio nos muestra que el riesgo de desarrollar complicaciones como la trombosis sigue siendo mucho mayor con el COVID-19 que tras recibir la vacuna.

Sobre los diferentes niveles de riesgo

La investigación recopiló datos de casi 40 millones de personas en Inglaterra entre el 1 de diciembre de 2020 y el 24 de abril de 2021. Para su estudio, se enfocaron en las personas que habían dado positivo a las pruebas del SARS-CoV-2 (175.095), las que recibieron su primera dosis de la vacuna de Oxford-AstraZeneca (29.121.633) y las que fueron inyectadas con la de Pfizer-BioNTech (9.513.625).

Para dar un poco más de profundidad a su análisis, también dividieron las diferentes complicaciones que se podían presentar en las personas. Como consecuencia, analizaron la incidencia de la trombocitopenia (caracterizada por los recuentos bajos de plaquetas), de la trombosis, del CVST (coágulos de sangre en el cerebro) y del accidente cerebrovascular isquémico

¿Qué tanto riesgo de trombosis generan las vacunas contra el COVID-19?

Inyección con vacuna contra el COVID-19 que tiene un menor riesgo de producir tromposis.
Crédito: Matthew Horwood. Vía Getty Images.

Los resultados de su estudio observacional y longitudinal revelaron que entre ambas vacunas, al opción de AstraZeneca presentaba un mayor riesgo de generar trombosis o cualquier otro trastorno sanguíneo raro.

Sin embargo, los valores de AstraZeneca siguieron siendo menores que aquellos presentados por la infección con COVID-19. De hecho, se vio que la vacuna de AstraZeneca tuvo picos de riesgo entre 8 y 14 días desde la inyección. Por su lado, la de Pfizer fue más riesgosa cercano a los 25 días desde la vacunación.

Finalmente, el riesgo de trombosis en los casos positivos de COVID-19 fue mayor durante los 28 días continuos desde el diagnostico. En consecuencia, la enfermedad del coronavirus mostró ser más riesgosa en general y presentar una amenaza más sostenida que la de cualquiera de las dos vacunas.

Las personas deben ser conscientes de estos mayores riesgos después de la vacunación [contra el] COVID-19 y buscar atención médica de inmediato si desarrollan síntomas, pero también deben ser conscientes de que los riesgos son considerablemente mayores y durante períodos de tiempo más prolongados si se infectan con SARS-COV-2”, dijo Julia Hippisley-Cox, autora principal del estudio y profesora de la Universidad de Oxford.

Las limitaciones del estudio

Vacunas contra el COVID-19.
Crédito: Andriy Onufriyenko/Moment. Vía Getty Images.

Como ya lo mencionamos, la investigación actual ha demostrado que las vacunas no generan mayores riesgos de trombosis que los casos de COVID-19. Por ende, la recomendación general sigue siendo que, quienes puedan, deben ir a recibir su vacuna lo antes posible.

Ahora, estudios anteriores, también en el Reino Unido, han relacionado a la vacuna de AstraZeneca con varios casos de trombosis en los menores de 50 años. Adicionalmente, se ha dicho que esos cuadros de coagulación sanguínea son particularmente mortales. En consecuencia, la vacuna de AstraZeneca ha recibido restricciones de uso adicionales en países como Bélgica. Por lo que igualmente es necesario continuar investigando los efectos de las vacunas.

Hay un cálculo final restante por hacer, y se relaciona con si los riesgos difieren entre las vacunas. (…) La rareza de estos eventos adversos hace que sea difícil cuantificar con precisión su frecuencia después de vacunas específicas. A medida que acumulemos más datos, tendremos más confianza en nuestras comparaciones; y puede ser que esto nos permita identificar con mayor confianza qué vacunas (si las hay) son las preferidas en las diferentes categorías (edad, sexo, etc.) del receptor”, concluyó dijo a The Guardian el Dr. Peter English, consultor jubilado en control de enfermedades transmisibles, quién no participó en el estudio.

En otras palabras, los datos obtenidos inicialmente nos serán útiles, pero no indican que debamos detener nuestros esfuerzos por saber más sobre la relación entre el riesgo de trombosis, las vacunas y el COVID-19.

Referencia:

Risk of thrombocytopenia and thromboembolism after covid-19 vaccination and SARS-CoV-2 positive testing: self-controlled case series study: https://doi.org/10.1136/bmj.n1931

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