Saber organizar nuestro tiempo es vital para ser productivos y conseguir nuestras metas. Pero definitivamente no es el único foco que deberíamos tener en nuestras vidas… sobre todo si queremos ser felices. En particular, uno de los beneficios del ocio es que aumenta nuestras emociones positivas y, en general, nos ayuda a estar más contentos con nuestra vida.

Sin embargo, la magia del tiempo libre solo ocurre cuando creemos en ella. Aunque pueda parecer una afirmación sacada de un cuento, la ciencia ya ha comprobado su veracidad. Las personas que no consideran al tiempo de ocio como algo útil, suelen disfrutarlo menos y, por ende, reportar menos de sus beneficios.

La investigación que ha demostrado esa particular correlación se publicó recientemente en el Journal of Experimental Social Psychology. Para su realización unieron fuerzas los investigadores Gabriela N. Tonietto, Selin A. Malkoc, Rebecca Walker Reczek y Michael I. Norton.

La importancia del tiempo de ocio

Personas disfrutando de los beneficios del tiempo de ocio.

Si bien el trabajo puede impartir significado y un sentido de propósito a la vida, el ocio, como el tiempo con la familia y los amigos, los pasatiempos y el ejercicio, es lo que hace que nuestras vidas sean felices y saludables”, declaró Tonietto.

No obstante, a pesar de los beneficios que tiene el tiempo de ocio, no todos lo valoran de la misma manera. De hecho, gracias a una reciente investigación realizada por el grupo de científicos, notaron que había un importante grupo de personas que lo veían simplemente como un desperdicio de tiempo y como una actividad contraproducente.

El detalle está en que, aunque leer un libro de un autor que nos guste no nos vaya a generar un ascenso en el trabajo, el tiempo que dedicamos a la lectura no estuvo totalmente perdido. De hecho, en general ese espacio de relajación nos ayuda a ser más felices y a tener más emociones positivas en general –pero solo si confiamos en que las experimentaremos–.

Los beneficios del tiempo libre dependen de cómo lo percibamos

Gracias a una encuesta realizada a una muestra 302 voluntarios se determinó que las opiniones sobre el ocio determinaban los beneficios y el disfrute final de actividades etiquetadas como tal. Por ejemplo, las personas que veían al tiempo libre como un desperdicio tendieron a disfrutar menos de festividades como el Halloween.

Asimismo, también mostraron un nivel de desagrado mayor al participar de actividades típicamente divertidas como fiestas temáticas. Esa tendencia se corroboró también en un estudio posterior, donde se hizo un control previo sobre las opiniones de los participantes.

Persona leyendo en su tiempo libre.
Vía Pxfuel.

Cada uno de ellos debió leer un artículo en el que se clasificaba al tiempo de ocio como productivo, como un desperdicio, o como poco productivo. Luego, a todos los participantes se les presentaron los “Mejores videos divertidos de gatos del 2019”.

Al preguntarles qué les había parecido el video, las opiniones estuvieron claramente divididas. Allí quienes habían leído que el ocio era poco productivo o un desperdicio disfrutaron menos de la compilación; mientras que quienes leyeron que era productivo  si apreciaron la compilación.

¿Ocio productivo?

Por su parte, cuando las personas hablaron de otras actividades de ocio como el ejercicio y la meditación, con beneficios más palpables, tendieron a tener una percepción más positiva de ellos. Un detalle que a su vez permitió que se disfrutara más de sus efectos positivos.

Asimismo, en la encuesta sobre Halloween, las personas que realizaron actividades de ocio que iban de la mano con una responsabilidad (como salir a pedir dulces con sus hijos) reportaron un nivel más alto de disfrute. Lo que demostró que quienes tendían a rechazar el ocio podrían disfrutarlo si veían que su realización conllevaría a una meta “productiva”.

El detalle está en que incluso el ocio por puro placer puede ser productivo, cuando hablamos de que ayuda a trabajar en nuestra felicidad y nivel de bienestar personal. Sin embargo, hacer llegar esa percepción a quien no lo cree así puede ser altamente complicado, lo que evita que esa persona pueda aprovechar los beneficios del tiempo de ocio.

Las actitudes pueden ser difíciles de cambiar, por lo que puede que no sea posible cambiar las creencias sobre el ocio de la noche a la mañana. (…) Para aquellos que piensan que el ocio es un desperdicio, puede ser útil centrarse en las formas productivas en las que las actividades de ocio individuales pueden cumplir sus objetivos a largo plazo”, aconsejó Tonietto.

Referencia:

Viewing leisure as wasteful undermines enjoyment: https://doi.org/10.1016/j.jesp.2021.104198

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