Al principio de la pandemia, los médicos e investigadores identificaron varios factores de riesgo para desarrollar COVID-19 grave, incluidos el sexo y la edad. El día de hoy, muchos de ellos se mantienen, pero aún hay casos discordantes que le atribuyen un carácter muy impredecible a esta infección.

Dos estudios publicados recientemente en la revista Science Immunology arrojan nuevas respuestas. Los científicos afirman que casi una cuarta parte de las personas que padecen COVID-19 grave son portadoras de mutaciones en el gen TRL7 o de una anomalía inmunitaria.

Casos graves de COVID-19 tienen un gen mutado

El primer estudio se enfocó en los hombres debido a que, como muchos saben, las estadísticas muestran que estos tienen mayor riesgo de sufrir formas graves de COVID-19 y de morir por la infección en comparación con las mujeres. Para garantizar una población heterogénea, se usaron datos provenientes de 400 centros de investigación ubicados en 38 países diferentes.

Hombre trabajador sanitario al lado de un coronavirus causante de la COVID-19.

Los investigadores hicieron un análisis basado en la secuenciación del cromosoma X de 1,202 sujetos que habían desarrollado neumonía. Luego los compararon entre ellos y con los sujetos de un grupo de control que contrajeron COVID-19 de forma leve o asintomática.

Los resultados mostraron que 16 de ellos tenían una mutación en el gen TLR7, denominada “pérdida de función”. Al parecer, esta fue responsable del progreso de la enfermedad. Curiosamente, este también está involucrado con el mecanismo de producción de interferones tipo I (IFN tipo I), un tipo de proteína que se segrega en respuesta a la presencia de patógenos.

La mutación en el gen TLR7 limita las defensas contra el coronavirus

Coronavirus causante de la COVID-19 mutando su proteína pico.

De hecho, los 16 pacientes identificados también presentaban una deficiencia de este interferón, lo cual podría explicar por qué desarrollaron formas graves de la infección. De forma más simple, alrededor del 1,3 por ciento de los casos graves de COVID-19 en hombres se deben a la presencia de la mutación de gen.

“Los 16 pacientes que presentaron déficit de IFN 1 impidieron que sus células pudieran luchar contra la infección por SARS-CoV-2, lo que explica las formas graves”, escribió Assistance publique – Hôpitaux de Paris (AP-HP) en un comunicado.

El déficit inmunitario derivado de la variación genética es más frecuente en los menores de 60 años. Por tanto, podríamos tener, al menos en parte, una explicación para los síntomas agudos en pacientes jóvenes y de mediana edad.

Anomalías inmunitarias asociadas a síntomas graves de COVID-19

En el segundo estudio, los investigadores examinaron 3,595 pacientes que habían tenido una forma grave de COVID-19, 1,639 que habían sido asintomáticos y 34,159 individuos con buena salud general.

Así descubrieron que entre el 15 y 20 por ciento de las formas graves de COVID-19 se deben a la presencia de autoanticuerpos que atentan contra la actividad de los IFN tipo I. En ausencia de barreras u oponentes con los que luchar, el coronavirus logra adherirse y usar la maquinaria celular para multiplicarse.

Básicamente, la conclusión fue que esta anomalía inmunitaria podría estar detrás de la COVID-19 grave. En presencia de estos anticuerpos, los interferones no pueden cumplir con su función de detener la replicación viral y la infección sigue ganando terreno, ocasionando síntomas más severos.

La edad sigue siendo un factor de riesgo significativo y esta es la razón

No está de más recordar que en 2020 se descubrió que de 10 al 11 por ciento de los casos agudos ocurrían en pacientes con un nivel muy elevado de anticuerpos en la sangre. Durante la pandemia, la respuesta inmunitaria exagerada ha sido uno de los grandes contribuyentes a las muertes, en especial en personas mayores.

De hecho, la edad sigue siendo una factor de riesgo significativo en el desarrollo de esta infección, en especial en los hombres. Los investigadores también descubrieron que la presencia de estos anticuerpos contra IFN 1 es muy rara antes de los 65 años, entre 0.2 y 0.5 por ciento. A medida que las personas envejecen, su presencia aumenta exponencialmente hasta alcanzar 4 por ciento entre los 70 y 79 años, y el 7 por ciento entre los 80 y 85 años de edad.

Referencias:

X-linked recessive TLR7 deficiency in ~1% of men under 60 years old with life-threatening COVID-19. https://immunology.sciencemag.org/content/6/62/eabl4348.full

Autoantibodies neutralizing type I IFNs are present in ~4% of uninfected individuals over 70 years old and account for ~20% of COVID-19 deaths. https://immunology.sciencemag.org/content/6/62/eabl4340

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