Los genes llevan buena parte de la responsabilidad en muchas de las enfermedades que aquejan a los humanos, pero un nuevo estudio revela que la edad, el sexo y el origen étnico puede mantener a raya el riesgo. De hecho, a medida que envejecemos, el riesgo de desarrollar una afección genética disminuye significativamente.

Hoy en día podemos estudiar el genoma y a partir de este determinar el riesgo futuro de ciertos malestares. Pero según los hallazgos, publicados en Plos Genetics, esto aplica solo para cierto tramo de nuestra vida. Por increíble que suene, la edad parece tener un efecto protector.

Muchos genes detrás de enfermedades comunes entre los humanos

Como muchos saben, la herencia genética no solo nos hace parecernos a nuestros padres en apariencia, sino también en salud. Los genes que nos transfieren al concebirnos influyen de manera significativa en el riesgo de padecer casi todas las enfermedades; esto incluye desde las más temidas como el cáncer, hasta enfermedades cardíacas y los trastornos autoinmunes.

Con las nuevas terapias genéticas, ya no resulta impensable silenciar los genes responsables de ello, pero aplicarlas no es tarea sencilla. Por eso, los científicos han estado explorando otras opciones a las tijeras genéticas, como el uso de bacterias para silenciar genes defectuosos en otros organismos.

Pero la realidad es que aún es pronto para esperar que estas terapias estén ampliamente disponibles al público. Mientras tanto, debemos afincarnos en factores como el estilo de vida y dejar que parte de la naturaleza haga su trabajo. Porque sí, aunque sea difícil de creer, esta no siempre está en nuestra contra.

Recientemente, los investigadores de Oxford se plantearon el objetivo de determinar el riesgo de desarrollar una enfermedad vinculada al porte de ciertos genes cambia a medida que envejecemos.

La edad puede apaciguar el efecto de los genes vinculados a enfermedades

Para explorar esta posibilidad, recurrieron a los datos genómicos de 500,000 personas en el Biobanco del Reino Unido; los analizaron en función de 24 enfermedades comunes que están vinculadas a ciertos genes, entre otros factores de riesgo.

En escala de grises, hombre de tercera edad sonriendo.

Los resultados mostraron algo no necesariamente esperanzador, pero sí tranquilizador en muchos casos. El riesgo de una persona portadora de genes relacionados con enfermedades es más alto en los primeros años de vida y luego disminuye conforme avanzamos en edad. Esto aplica para afecciones como la presión arterial alta , el cáncer de piel y la tiroides hipoactiva.

“Nuestro trabajo muestra que la forma en que la genética afecta el riesgo de contraer una enfermedad cambia a lo largo de la vida”, afirma el autor principal Gil McVean. “Para muchas enfermedades, los factores genéticos son más importantes para determinar si contraerá una enfermedad en una etapa temprana de la vida, mientras que, a medida que envejece, otros factores llegan a dominar el riesgo”.

La razón aún se desconoce

Pero, ¿cómo es que la edad avanzada puede influir en el impacto de los genes en el desarrollo de enfermedades? Los mecanismos aún no están claros, pero hay algunas teorías que podrían ayudar a desentrañarlos.

Los investigadores sospechan que puede deberse a interacciones entre los genes de una persona y los factores ambientales, así como a procesos desconocidos e intrínsecos de su funcionamiento.

Sea cual sea el caso, el hallazgo puede proporcionar alivio a muchas personas. Y si bien no se trata de una nueva regla, proporciona un nuevo punto de partida para futuras investigaciones que ayuden a desentrañar tanto el origen como la cura de muchas enfermedades comunes así como de síndromes muy raros.

Referencia:

The impact of age on genetic risk for common diseases. https://journals.plos.org/plosgenetics/article?id=10.1371/journal.pgen.1009723

Escribir un comentario