Compartir un beso con la pareja es un acto íntimo y reconocido como romántico alrededor del mundo. Sin embargo, a pesar de lo que podríamos creer, no es un comportamiento tan universal como esperaríamos. Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿cuál fue el origen de los besos en la sociedad y por qué los mantenemos hasta ahora?

Para responderlo, podemos mirar atrás hacia variadas investigaciones realizadas con respecto a esa forma de interacción humana. Particularmente, podemos destacar un estudio del 2015, realizado por William R. Jankowiak, Shelly L. Volsche y Justin R. García, que incluyó a 168 culturas de todo el mundo.

Los besos en la boca no son una costumbre universal

La investigación, que se publicó en American Anthropologist desmintió la idea de que el 90% de las culturas del mundo veían a los besos boca a boca como algo romántico. De hecho, según sus datos, solo el 47% de la muestra reconoció la acción de besar los labios como una acción relacionada con el romance.

Besos entre mujeres.
Vía Pixabay.

Más de 10 mil años atrás, antes de que la humanidad comenzara a cultivar y creara asentamientos fijos, las tribus humanas cazaban y recolectaban para sobrevivir. De acuerdo a la información recolectada por los investigadores, para ese entonces, el besar la boca de otra persona aún no era parte de nuestras costumbres –algo que se mantiene en muchas de las culturas cazadoras y recolectoras del mundo que han sobrevivido hasta la actualidad–.

Gracias a otra investigación llevada a cabo en el 2013, se observó que el origen de los besos es relativamente nuevo, de acuerdo a Rafael Wlodarski, autor principal del estudio. Según su recuento, la evidencia más antigua de un beso en nuestra historia se remonta 3.500 años en el pasado, y nos lleva hasta el antiguo Egipto, donde describen un beso como un acto de “inhalar el alma” de la otra persona.

El origen de los besos aún no se determina por completo

Refiriéndonos de nuevo al estudio realizado en el 2015, nos topamos con dos sugerencias que buscan explicar el origen de los besos. En primer lugar, tenemos una propuesta que plantea que el besarnos podría ser una derivación evolutiva de una conducta conocida como “transferencia de alimentos antes de la masticación”.

Nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, practican esa conducta cuando las madres premastican la comida antes de pasárselas a sus hijos boca a boca. Según los autores, existe la posibilidad de que termináramos asociando el estímulo positivo de la comida con el acto de unir los labios, de forma que fue mutando hasta la acción romántica que conocemos hoy.

beso en los comics

Por otro lado, los autores también plantean que los besos pudieron nacer por un simple elemento de disponibilidad. De acuerdo a su planteamiento, el hecho de que cubrimos con la ropa todas las otras áreas sensibles del cuerpo deja solo a los labios como una opción para tener contacto íntimo.

Como ejemplo, vuelve a presentar a las culturas recolectoras y cazadoras, que usan poca ropa y no tienen la costumbre de besarse. De entre ellos, solo los esquimales, cubiertos siempre en capas de pieles, han implementado su “beso” –que consiste en frotar las narices una contra otra– como un contacto íntimo.

¿Los besos son parte de la naturaleza?

Sí, pero definitivamente no de la misma forma que nosotros los utilizamos. De acuerdo a un libro publicado en 1990 por el primatólogo Frans B. M. de Waal, los chimpancés y los bonobos sí incluyen los besos dentro de sus interacciones. Sin embargo, cada uno lo hace por diferentes motivos, bastante distintos a los de los humanos.

Figuras de personas compartiendo besos.
Crédito: Martin Hieslmair. Vía Flickr.

Por ejemplo, los chimpancés suelen tomarlo como un gesto de “pacificación” y suele ser más común entre machos entraron antes en conflicto. Por su parte, es un comportamiento menos repetido con las hembras.

En el caso de los bonobos, se ha observado que utilizan los besos (con lengua incluída) como una forma de saludo. Algo que va de la mano con la conducta altamente sexual de los bonobos, que utilizan también las relaciones sexuales como un saludo o introducción.

En cualquiera de los casos, el origen de los besos entre primates tiene características más funcionales que nuestra idea de un “beso romántico”. Algo que, aparte de en los casos antes mencionados, no se ve ni remotamente reflejado en la naturaleza.

Entonces… ¿para qué empezamos a besarnos en primer lugar?

Una tercera corriente de pensamiento plantea que podría haber sido nuestra forma de intercambiar información vital sobre nuestra dieta, estado de salud y afinidad con posibles parejas. En general, el sentido del olfato de los animales es tan agudo que no requieren de mucha cercanía para obtener esos datos. En nuestro caso, estar cara a cara pudo ser el único modo de obtener la información que necesitábamos lo que, de un modo u otro, pudo llevar a que empezáramos a besarnos como parte del proceso.

Referencias:

Examining the Possible Functions of Kissing in Romantic Relationships (2013) Archives of Sexual Behavior: https://doi.org/10.1007/s10508-013-0190-1

Is the Romantic–Sexual Kiss a Near Human Universal? (2015) American Anthropologist: https://doi.org/10.1111/aman.12286

MHC-dependent mate preferences in humans (1995) Proceeding of the Royal Society B. Biological Sciences: https://doi.org/10.1098/rspb.1995.0087

Peacemaking among Primates (1990) Harvard University Press: https://www.hup.harvard.edu/catalog.php?isbn=9780674659216

Escribir un comentario