Los profesionales de la salud nos recomiendan mantenernos hidratados por el bien de los riñones y el buen funcionamiento de nuestro cuerpo en general. Esto también puede ayudarnos a mantener nuestra piel hidratada, evitar labios rotos e incluso en nuestro rendimiento cognitivo. Ahora un nuevo estudio arroja una nueva razón para seguir este lineamiento: beber agua puede prevenir la insuficiencia cardíaca.

Según los hallazgos, presentados recientemente en el Congreso de Sociedad Europea de Cardiología de 2021, mantenerse bien hidratado durante toda la vida podría reducir el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca. En el peor de los casos, hacerlo podría ralentizar los cambios que ocurren dentro del corazón a lo largo del tiempo y que conducen a dicha afección.

Concentración de sodio sérico, una forma de medir la hidratación de una persona

Mujer rubia bebiendo agua de un vaso, un hábito que puede prevenir la insuficiencia cardíaca.

El sodio sérico es una medida precisa del estado de hidratación de una persona. La cantidad de líquido y la concentracion de sodio sérico cambian diariamente dependiendo de la cantidad de agua que bebamos y perdamos. Aún así, la ciencia ha establecido un rango estrecho saludable y válido para largos períodos en función de la ingesta habitual de líquidos.

Mientras más alta sea la concentración en el cuerpo, menor es la cantidad de líquido que ha consumido una persona. Cuando esto pasa, el cuerpo activa sus mecanismos para poder continuar en funcionamiento en escasez de líquido. Sin embargo, se sabe que estos contribuyen al desarrollo de insuficiencia cardíaca.

Vínculo entre la hidratación en la mediana edad y el riesgo de insuficiencia cardíaca posterior

Hombre en un espacio exterior a punto de beber agua para prevenir el riesgo de insuficiencia cardíaca.

Conscientes de ello, los investigadores examinaron la concentración sérica de sodio en la mediana edad tomando en cuenta los hábitos de hidratación. En función de ello, determinarían si estos dos factores influían de alguna forma en el desarrollo de cardíaca 25 años después.

El estudio incluyó datos de 15.792 adultos de 44 a 66 años de edad que participaron en un estudio de riesgo de aterosclerosis en las comunidades (ARIC). Posteriormente, recibieron cinco visitas hasta alcanzar entre 70 a 90 años.

Además, exploraron el vínculo probable entre la hidratación y el engrosamiento de las paredes de la cámara de bombeo principal del corazón (el ventrículo izquierdo), una condición conocida como hipertrofia ventricular izquierda que además es precursora del la insuficiencia cardíaca.

Beber menos agua implica un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca e hipertrofia ventricular izquierda

Tras analizar los datos, los investigadores divieron a los participantes en cuatro grupos según su concentración de sodio sérico promedio medida en las dos primeras visitas. Estos fueron: 135-139.5, 140-141.5, 142-143.5 y 144-146 mmol/l.

El estudio reveló que una mayor concentración de sodio sérico, es decir, hidratación deficiente, en la mediana edad se asoció con insuficiencia cardíaca e hipertrofia ventricular izquierda 25 años después.

Cuerpo de un humano en el que se observa el corazón y sobre este las líneas de un electrocardiograma.

Incluso después de tomar en cuenta factores de riesgo previamente establecidos como la edad, la presión arterial, la función renal, el colesterol en la sangre, la glucosa en la sangre, índice de masa corporal, sexo y tabaquismo, la concentración de sodio sérico permaneció estrechamente relacionada con ambas afecciones cardíacas.

Los investigadores también concluyeron que un aumento de 1 mmol/l en la concentración sérica de sodio en la mediana edad se asoció con un aumento de 1,20 y 1,11 en las probabilidades de desarrollar hipertrofia ventricular izquierda e insuficiencia cardíaca, respectivamente, 25 años después. Cabe destacar que el riesgo de ambas entre los 70 y 90 años de edad aumentó también cuando las concentraciones de sodio sérico excedía los 142 mmol/l en la mediana edad.

¿Cómo saber si estamos bien hidratados?

Por lo tanto, definitivamente tenemos una nueva buena razón para beber agua: reducir el riesgo de insuficiencia cardíaca. Pero, ¿cómo sabemos si estamos haciéndolo de la manera correcta?

Vaso con agua que dice "Hey, drink water more".

Responderlo es relativamente sencillo. En una nota previa hablamos de que con el simple hecho de sentir sed nuestro cuerpo nos recuerda que tenemos que hidratarnos; el color de la orina, el estado de la piel y los labios pueden servir de guía. Pero las recomendaciones actuales sobre la ingesta diaria de líquidos varían de 1,6 a 2,1 litros para las mujeres y de 2 a 3 litros para los hombres.

No está demás recordar que debemos velar por una buena hidratación durante toda nuestra vida y no solo por cortos períodos para poder disfrutar de este importancia beneficio de protección contra la insuficiencia cardíaca.

Referencia:

Drinking sufficient water could prevent heart failure. https://medicalxpress.com/news/2021-08-sufficient-heart-failure.html

Drinking sufficient water could prevent heart failure. https://www.escardio.org/The-ESC/Press-Office/Press-releases/Drinking-sufficient-water-could-prevent-heart-failure

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