Para julio de 2021, casi la mitad de las personas vacunadas que requirieron hospitalización por una infección con COVID-19 grave en Estados Unidos tenían sistemas inmunes frágiles. La inmunodepresión durante una pandemia de enfermedad infecciosa como la actual puso en mayor riesgo a un grupo no tan escaso de pacientes a pesar de los logros en cuanto a tratamiento e inmunización, pero administrar una tercera dosis de vacuna podría mejorar su protección.

Las autoridades de los Estados Unidos ya están desplegando esta estrategia, mientras los científicos siguen indagando en otras opciones para finalizar la crisis; una de ellas apunta a una vacuna contra pancoronavirus. Mientras tanto, todos deberían seguir los regímenes de vacunación y continuar con las pautas de prevención.

¿Por qué las personas con inmunodepresión necesitan una tercera dosis de la vacuna?

Las personas inmunodeprimidas tienen el sistema inmunológico, el complejo mecanismo de nuestro cuerpo que se encarga de protegernos contra infecciones, muy débil como para hacerlo. Las causas son diversas; pero las más frecuentes son tratamientos como la quimioterapia para el cáncer, enfermedades autoinmunes, medicamentos para el trasplante de órganos y VIH no tratado.

Cuerpo humano protegido por un escudo que hace referencia a la inmunidad adquirida por la vacunación contra el coronavirus.

Se han identificado dos partes del sistema inmunológico que ameritan estimulación para poder ofrecer protección contra la COVID-19 a largo plazo; estas son las células T, encargadas de eliminar al virus e impedir su propagación, y las células B, que producen los anticuerpos. Una terapia o enfermedad inmunosupresora disminuye sustancialmente la eficacia de estas células, que son las que busca estimular la vacuna.

La condición es particularmente preocupante considerando que la COVID-19 parece afectar aún más a quienes tienen un peor estado de salud general. La naturaleza a veces “impredecible” de la enfermedad nos ha recordado una vez más la importancia de cuidar nuestra salud y la de otros.

FDA y CDC aprobaron tercera dosis de vacuna para inmunodeprimidos

Tras el incremento de las infecciones con la variante delta del coronavirus en personas completamente vacunadas registradas durante las últimas semanas, se ha hecho más que evidente la necesidad de reforzar la estrategia de inmunización actual.

La lista de prioridades en cuanto a protección contra el patógeno ya la conocemos, y quienes tienen defensas deficientes siguen siendo parte de ella. Las autoridades sanitarias ya lo confirmaron; como prueba, la recomendación de administrar una tercera dosis de la vacuna a personas con inmunodepresión de moderada a grave de parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos.

“El país ha entrado en otra ola de la pandemia de COVID-19, y la FDA es especialmente consciente de que las personas inmunodeprimidas corren un riesgo particular de contraer una enfermedad grave”, dijo la comisionada interina de la FDA, Janet Woodcock. “Después de una revisión exhaustiva de los datos disponibles, la FDA determinó que este grupo pequeño y vulnerable puede beneficiarse de una tercera dosis de las vacunas Pfizer-BioNTech o Moderna”.

Aunque desde hace algún tiempo los científicos han advertido que todos necesitaremos dosis de refuerzo en general, los primeros receptores deben ser los individuos más vulnerables. Sin embargo, la estrategia no es necesariamente novedosa ni se está implementando a ciegas; incluso antes de la pandemia, las personas inmunodeprimidas debían seguir regímenes de vacunación particulares para protegerse mejor contra las infecciones.

Personas inmunodeprimidas tienen más probabilidades de propagar la infección

Una de las razones por las que las personas con inmunodepresión lideran la lista de prioridades en la recepción de una tercera dosis es porque tienden a tener infecciones particularmente graves y duraderas.

Represenación del cuerpo humano inhalando partículas de COVID-19.
Vía iStockphoto.

Pasar más tiempo con la infección implica una recuperación más lenta, con riesgo de síntomas agudos y más tiempo para que coronavirus mute. Esto no solo pone en riesgo su vida, sino que aumenta su probabilidad de transmitirlo a otras personas.

Bien sabemos que los ensayos de fase III en los que se probaron las vacunas de ARN mensajero no incluyeron inicialmente pacientes inmunodeprimidos. Conforme empezaron a administrarse, los estudios posteriores revelaron que la respuesta inmune en estos casos no era tan fuerte como en los que tienen defensas típicas.

Como indicamos previamente, mientras la variante delta está en circulación, debemos continuar con las intervenciones no farmacológicas y la vacunación como medidas preventivas. El seguimiento de estas recomendaciones no solo nos ayudará a continuar con nuestras vidas durante la pandemia; también permitirá frenar la mutación del patógeno y salvar millones de vidas.

Referencia:

Immunocompromised people make up nearly half of COVID-19 breakthrough hospitalizations – an extra vaccine dose may help. https://theconversation.com/immunocompromised-people-make-up-nearly-half-of-covid-19-breakthrough-hospitalizations-an-extra-vaccine-dose-may-help-166241

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