Un equipo de investigadores ha descubierto otra razón por la cual es importante suministrar leche materna durante los primeros días de vida de un recién nacido: un tipo específico de azúcares es capaz de ofrecerles protección sólida contra infecciones.

La conclusión deriva de experimentos que probaron el impacto de los oligosacáridos de la leche humana en células y tejidos humanos y en ratones. Y, efectivamente, su administración previno las infecciones por estreptococos del grupo B, un tipo de bacteria de fácil transmisión durante el parto.

Si la resistencia microbiana a los antibióticos es un problema para los adultos, cuanto más para los bebés y los recién nacidos. Encontrar alternativas a su uso para tratar infecciones, y aún mejor, prevenirlas, es una prioridad; este hallazgo, que se presentó en la reunión de otoño de la Sociedad Química Americana (ACS), resulta esperanzador.

El sistema inmune de los recién nacidos es vulnerable

Bebé tomando leche materna, un alimento capaz de protegerlo contra infecciones.

Como muchos saben, el sistema inmune de los recién nacidos es frágil y no está preparado para afrontar las enfermedades como lo haría un humano de mayor edad. Probablemente, la mejor forma de fortalecerlo y prepararlo para la batalla es suministrar leche materna a los recién nacidos, un alimento natural que contiene todos los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo.

Las bacterias estreptococos del grupo B suelen causar infecciones que resultan aún más peligrosas en estas condiciones de vulnerabilidad. Pero se sabe que la incidencia de infecciones entre una semana y tres meses después del nacimiento es mayor en bebés alimentados con leche artificial que en los alimentados con leche materna.

Oligosacáridos en la leche materna y su potencial para combatir infecciones

Imagen de microscopio de la interacción de una bacteria estreptococo del grupo A (en naranja) con un neutrófilo humano (en azul).
Interacción de una bacteria estreptococo del grupo A (en naranja) con un neutrófilo humano (en azul). Crédito: NIAID.

Ahora bien, hablar de cada uno de los componentes que puede ayudar en el proceso puede tomar una eternidad. En esta oportunidad nos centraremos en los oligosacáridos, cadenas cortas de moléculas de azúcar presentes en la leche materna, que fueron estudiados recientemente por un equipo de expertos.

En el pasado, ya habían demostrado que las mezclas de leche de varias madres donantes diferentes que contenían los azúcares oligosacáridos tienen propiedades antimicrobianas específicas contra los  estreptococos del grupo B.

Continuando con su investigación, el nuevo objetivo fue determinar si estos componentes podían prevenir las infecciones en células y tejidos de mujeres y ratonas embarazadas. Cuando una mujer embarazada da positivo para infección con este tipo de bacterias, el tratamiento de primera línea es la administración de antibióticos por vía intravenosa a fin de proteger al bebé de infecciones durante la primera semana de vida.

Compuestos eficaces para prevenir el crecimiento bacteriano

Durante sus experimentos, estudiaron los efectos de los oligosacáridos de leche materna combinados de varias madres sobre la infección con estreptococos de grupo B en células inmunitarias de la placenta (macrófagos) y la membrana gestacional.

Los resultados confirmaron los de los trabajos previos. Los azúcares de la leche materna eran capaces de inhibir por completo el crecimiento bacteriano tanto en los macrófagos como en las membranas.

Luego pasaron a las ratonas preñadas. Confirmaron una vez más la premisa al notar que los oligosacáridos podían impedir que la infección se extendiera por el tracto reproductivo de los roedores. De hecho, observaron una disminución significativa de la infección en cinco partes diferentes de esta región.

El porqué de la efectividad de los azúcares en la leche materna

Con tan buen panorama, el siguiente paso fue intentar comprender el porqué de esta efectividad; pero antes también tenían que identificar los compuestos específicos más útiles. Para ello, crearon un microbioma artificial de dos especies de bacterias: estreptococo del grupo B y la especie amigable Streptococcus salivarius separadas por una membrana semipermeable en una placa.

Bebé tomando leche materna.

Entonces añadieron al cultivo galacto-oligosacáridos, compuestos procedentes de las plantas que suelen añadirse a los preparados de leche materna para recién nacidos. Las bacterias malas suprimieron el crecimiento de las bacterias buenas en ausencia del azúcar, pero cuando esta se añadió, la especie beneficiosa empezó a crecer.

Los investigadores concluyeron que, en ausencia del azúcar, los estreptococos de grupo B producen ácido láctico, una sustancia que inhibe el crecimiento de sus contrapartes buenas. Sin embargo, en presencia del oligosacárido, las especies beneficiosas pueden utilizarlo como una fuente de alimento. Al parecer, este las ayuda a recuperar fuerzas y superar la limitación inicial.

Pero este es apenas un paso en un proceso más extenso enfocado en la búsqueda de componentes con efectos similares. Por el momento, este hallazgo constituye una nueva evidencia de que la leche materna ofrece beneficios invaluables para la supervivencia y salud de los recién nacidos, y uno de ellos es la protección contra infecciones. Es probable que su estudio conduzca a nuevas alternativas que sustituyan el uso de antibióticos y ayuden a luchar contra la resistencia.

Referencia:

Sugars from human milk could help treat, prevent infections in newborns. https://phys.org/news/2021-08-sugars-human-infections-newborns.html

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