El miedo es uno de los mecanismos que la naturaleza nos ha otorgado para mantenernos seguros y alejados de posibles amenazas. Con el paso de los años, hemos estudiado cada vez con más detalle lo que esta reacción produce en nuestro organismo. Pero, incluso ahora, es poco lo que sabemos sobre lo que produce el miedo directamente en el cerebro.

Ahora, gracias a una investigación realizada por Si Chen, Zheng Tan, Wenran Xia, Carlos Alexandre Gomes, Xilei Zhang, Wenjing Zhou, Shuli Liang, Nikolai Axmacher y Liang Wang, eso podría estar por cambiar. Eso debido a los hallazgos reportados a través de una publicación en la revista científica Science Advances.

¿Por qué sabemos tan poco sobre el miedo en el cerebro?

Hasta la fecha, se había logrado estudiar con detenimiento este fenómeno debido a la ubicación de los sospechados centros de miedo en el tejido cerebral. Por lo que se sabe, esos mecanismos se encuentran en lo más profundo del cerebro. En consecuencia, se hace particularmente difícil poder tomar registros de las ondas cerebrales que se generan en el área.

Ojo con expresión de miedo.
Vía maxpixel.net

Como resultado, en la actualidad sabemos que el miedo eleva la frecuencia cardiaca, dilata nuestras pupilas y, en general, simplemente desencadena nuestro instinto de supervivencia. Pero aún no tenemos claro qué pasa en paralelo dentro de nuestra mente. Por eso, la investigación, que se llevó a cabo con la colaboración de varias instituciones chinas y una alemana, buscó la forma de profundizar en el conocimiento que tenemos sobre el miedo en el cerebro.

Para superar el obstáculo…

Con la finalidad de poder obtener buenas lecturas de las ondas cerebrales emitidas en lo más profundo de nuestra mente, los investigadores trabajaron con un grupo de voluntarios epilépticos que tenían sondas ya colocadas en esas áreas del cerebro.

De esa forma, pudieron contar con una muestra base de sujetos que les permitirían recopilar la información que nos ha eludido por años. Así que, una vez consiguieron sus participantes, pasaron a la siguiente fase: la aplicación del aprendizaje o condicionamiento del miedo.

Condicionamiento del miedo

En resumen, el condicionamiento del miedo es un tipo de aprendizaje basado en el conductismo pavloviano. En otras palabras, está diseñado para hacer que un individuo asocie un estímulo con un resultado determinado y que posteriormente reaccione de forma acorde al estímulo solo, cuando antes no lo hacía.

Para el caso del condicionamiento del miedo, se busca hacer que las personas aprendan a reaccionar de forma negativa o con aversión a un estímulo determinado. Para el presente caso, el proceso se realizó con un cuadro negro y uno de color que se presentarían en una pantalla. Cada vez que saliera el cuadro colorido, las personas recibirían un golpe en la muñeca.

Una vez terminó la fase de condicionamiento, se midieron las respuestas del cerebro de las personas al ver el cuadro de color solo. Como se esperaba, la reacción de aversión se desarrolló sin problemas y, en consecuencia, fue posible recopilar las señales emitidas por la presencia del miedo en el cerebro.

¿Cómo reacciona el cerebro ante el condicionamiento del miedo?

Ilustración de un perfil con el área donde debería estar el cerebro iluminada.
Vía PixHere.

Inicialmente, los investigadores buscaban determinar si la corteza prefrontal medial (mPFC) y la amígdala eran los centros del miedo del cerebro –tal como se ha estipulado en otras investigaciones–. Efectivamente, se confirmó que los ritmos detectados, denominados onda theta, provenían específicamente de ese par de áreas cerebrales.

Igualmente, se notó que, en lugar de ser la amígdala la primera en reaccionar, fue la mPFC dorsal. Ese detalle ya se ha visto con anterioridad, pero solo en investigaciones en cerebros de otros primates. Por lo que se ha establecido una nueva similitud entre la mente humana y la de varios de nuestros parientes más cercanos.

En el futuro, los investigadores esperan que esos conocimientos se puedan aplicar y utilizar para tratar pacientes que lidian con problemas como trastornos de ansiedad o estrés post traumático.

Referencia:

Theta oscillations synchronize human medial prefrontal cortex and amygdala during fear learning: DOI: 10.1126/sciadv.abf4198

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