Con la llegada del coronavirus, el mundo cambió por completo. La mascarilla se convirtió en un must del “outfit del día”, el antibacterial en la nueva crema hidratante y en el distanciamiento en la nueva forma de decir “yo te cuido”. Sin embargo, para la industria del entretenimiento significó crisis, pausas y aumento de la piratería.

Con el cierre de los cines, y el mundo en casa, no debió extrañarnos que portales como Forbes aseguraran que el mercado del “streaming” ilegal se expandiría como la espuma, y con ello un cambio casi irreversible en la conducta del consumidor.

Claro, era evidente que toda una industria no se iba a dar el lujo de quebrar por una situación tan atípica como el COVID-19, sin embargo, nos hemos preguntado: ¿el nuevo posicionamiento del segmento del streaming es un beneficio o una inconveniencia para la industria del cine? Y ¿no será el mismo streaming el culpable del aumento de la piratería de producciones?

Si bien sabemos que el streaming “salvó” la cuarentena de muchos, también hay que reconocer que su auge está presentando problemas para las salas de cine –con una amenaza de bancarrota–, para las compañías –con los actuales problemas legales– y hasta para las productoras, que deben readaptar sus “estándares” de proyecto.

No obstante,  esos inconvenientes no se comparan con el crecimiento de la piratería, y con el cómo el streaming podría seguir alimentando al monstruo.

En pocas palabras…

Para nadie es un secreto que se espera que el streaming siga y siga creciendo. Más bien, países como México calculan que para este año un aproximado de 41 millones de ciudadanos serán consumidores de plataformas de transmisión como Netflix, YouTube y Amazon Prime. Y, a decir verdad, les creemos.

Atado a estos números, empresas como la firma especializada en propiedad industrial e intelectual, ClarkeModet, aseguran que el crecimiento del streaming es proporcional al crecimiento de la piratería.

Sus proyecciones indican que 5 de cada 10 usuarios del segmento streaming no saben identificar a las plataformas que infringen los derechos de autor de las que sí, y por lo mismo, lo que antes se traducía en cintas quemadas en DVD, ahora ha migrado a un nuevo “nicho” del negocio, atado al confinamiento obligado que vivimos en el 2020.

Si bien nos encantaría decirles que esto solo nos genera beneficios, estamos hablando de una devaluación de industrias múltiples, ya que, la piratería de streaming no solo está afectando a los creadores de series y películas, sino a los productores de música y videojuegos también.

Para ponerles un ejemplo, tan solo durante el 2019, en México, se reportaron pérdidas equivalentes a $2.1 millones en los ingresos del país por causa de la piratería, lo que los convierte en uno de los cinco países que encabezan la lista de naciones consumidoras de streaming ilegal. Lista que estaba liderada por España, Francia, Italia y Estados Unidos.

Actualmente, con el paso de un año, la lista del Informe Especial 301 del USTR de los Estados Unidos (es decir, la lista que identifica a los socios comerciales que no protegen ni hacen cumplir de manera eficaz los derechos de propiedad intelectual), identificó a 33 países que se incluyen en la Lista de Vigilancia Prioritaria y en la Lista de Vigilancia.

En resumen: Estados Unidos tiene fichado a unos 33 países que solo suman a la piratería en streaming. Unos más “peligrosos” que otros.

Entre ellos, Argelia, Argentina, Chile, China, India, Indonesia, Rusia, Arabia Saudita, Ucrania y Venezuela están en la Lista de Vigilancia Prioritaria. En el caso de Barbados, Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Egipto, Guatemala, Kuwait, Líbano, México, Pakistán, Paraguay, Perú, Rumania, Tailandia, Trinidad y Tobago, Turquía, Turkmenistán, Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán y Vietnam están en la Lista de Vigilancia.

Ahora bien, con esto en mente y sumado a estas estimaciones, debemos pensar en otro conflicto: la saturación de la red y la banda ancha. Poniendo a los países en una posición en la que ni siquiera el 5G pueda solucionarles los problemas. Pero eso es tema de otra conversación.

¿Culpable o inocente?

Honestamente, entendiendo que la “nueva normalidad” no se irá a ningún lado, y que las expectativas solo aseguran que el streaming dominará la industria del entretenimiento en aproximadamente 10 años, no creemos que este tema de la piratería tenga solución. Sin embargo, podríamos seguir evaluando sus consecuencias y que sea decisión de cada quién.

El extenso mundo de las plataformas de streaming y sus múltiples opciones para elegir no solo están alimentando al monstruo del consumismo, sino al de la piratería 3.0. Para muchos es más factible dirigirse a un portal ilegal para ver sus series y películas favoritas, que invertir el costo de la suscripción, o si quiera darle al botón “prueba gratis”.

Aunque, honestamente, no podemos solo afirmar que esto se debe que es “más sencillo”, sino que, sienten que es la única forma de ponerse al corriente con el entretenimiento mundial, sobre todo porque algunas plataformas, o producciones, no están disponibles en distintas locaciones. Pero sabemos que esta no es la manera correcta de consumir este contenido.

Sin embargo, para eso la piratería 3.0 tiene una solución…

A los que hemos decidido llamar los nuevos emprendedores. El streaming no solo ha dado pie a que puedas ver lo mejor de lo mejor desde la comodidad de tu casa, sino que también le ha dado vida a un nuevo rubro de negocio: la venta de cuentas “falsas” en redes sociales.

No nos mientan, a todos nos ha salido más de un anuncio de “suscríbete a Netflix por solo $4,99”, y si no, como estamos hablando de esto, esa notificación les llegará muy pronto. Sabemos que la promoción no es literal a lo que comentamos, pero saben por dónde vamos.

Estamos hablando de esas cuentas en Instagram o Facebook que ofrecen suscripciones a streaming a bajo costo al punto de convertirse en el bastón de la piratería actual en América Latina, siendo Colombia uno de los principales.

De nuevo, volvemos a aprovechar el momento de recordar que una de las razones por las que los países de América Latina son tan “dependientes” de la piratería es porque algunas plataformas siguen sin estar disponibles en sus locaciones, o, llegaron con muchas fechas de diferencia. Entonces, mientras España ya estaba viendo ‘The Mandalorian’ países como Venezuela seguían esperando porque Disney Plus fuera oficial en su territorio.

Además de todo esto, ustedes nos dirán: “es que imposible desaprovechar esas ‘gangas’”, pero, de nuevo, ¿es lo correcto? Claro que no, sin embargo, estos nuevos emprendedores se han logrado colar en nuestras listas de necesidades al ofrecer cuentas conjuntas de, por ejemplo, suscripción a Amazon Prime y Spotify, o, YouTube Premium y HBO, “todo por un módico precio”.

Pero esta no es la única modalidad, ya que estos “nuevos emprendedores” han logrado hasta lo imposible, y actualmente, con solo tener una cuenta de Telegram puedes ver series, películas y hasta descargar música directamente en tu dispositivo inteligente.

Mientras que gracias a WhatsApp cierras la compra de tu paquete de 2×1, en Telegram solo debes registrarte al canal correcto, tener buen servicio de internet y darle a botón de descargar. Sin costo alguno.

Tal como lo indicó Juan Carlos Buitrago, CEO y fundador de Strategos BIP, “esta es una red de comercio electrónico ilícito, que está conectada a nivel mundial. No tiene fronteras, se mueve en el inframundo de la web y funciona al por mayor y al detal”.

El encargado de la firma especializada en inteligencia, economías criminales y ciberseguridad no está descubriendo el agua tibia, pero sí está reconfirmando lo que nos temíamos: el segmento del streaming no es culpable, ya que la responsabilidad cae en la conducta del consumidor.

Claro que estar organizaciones son los que se llevan la mayor parte de la responsabilidad, pero estaría mal ponernos una venda en los ojos y asegurar que solo los terceros tienen vela en este entierro.

Un ejemplo. Si les gusta el chocolate, pero saben que este engorda, las compañías de chocolate no dejarán de venderlo, está en cada uno de ustedes frenar la compra excesiva del dulce y cuidar su alimentación.

Y es aquí donde caemos en qué podemos hacer,

Así como las dietas existen para controlar nuestro peso y enseñarnos la alimentación balanceada, podemos buscar formas de disfrutar, pero conscientemente. Como, por ejemplo, sacándole provecho al éxodo actual.

Una propuesta es organizar un grupo de amigos que estén ubicados en distintas partes del mundo para así gestionar la suscripción de una cuenta para un servicio de transmisión que ofrezca distintas pantallas, para usos múltiples.

En el caso de las películas, sobre todo aquellas que llegarán a la gran pantalla, podemos asegurarnos de salir de casa con todas las medidas de bioseguridad. Asegurarnos de siempre cargar nuestras mascarillas, y nuestros antibacteriales personales, así como no salir en grupo que superen las 2 personas.

Honestamente, sabemos que lo se puede hacer es casi limitado, pero, la verdad es que así no lo queramos, las plataformas se están preparando para protegerse ellas mismas, por lo que sus decisiones para evitar la piratería podrían ser peores que dejar de consumirla.

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