En el mundo de la tecnología son cada vez más las utilidades que se encuentran para ella en nuestra cotidianidad. Ahora, una nueva oportunidad para su uso nace de la colaboración entre la inteligencia humana y la artificial para cuidar de la salud de las personas a largo plazo.

A través de un escrito realizado por Tanner Stening de la Universidad Northeastern, la institución ha cubierto el trabajo de investigación del estudiante de doctorado Diego Arguello. Su meta es la de diseñar un sistema que mezcle la IA con el seguimiento humano para crear programas de ejercicio que ayuden a tener estilos de vida más saludables.

Buscando la forma de prevenir las consecuencias a largo plazo del sedentarismo

Vía Pxfuel.

El ensayo clínico que Arguello está desarrollando en el Laboratorio de Ciencias del Ejercicio en Northeaster  busca hacer frente a las consecuencias negativas que trae el estar sentado constantemente durante largos periodos cada día.

De acuerdo a las indicaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), al menos 30 minutos de actividad “moderada a vigorosa” realizada 5 días a la semana debería ayudar a mantenernos saludables.

Pero si el resto del tiempo, o por lo menos la mayoría de él, lo pasamos sentados, los aspectos beneficiosos del ejercicio físico disminuyen notoriamente. Por ese motivo, Arguello y sus colegas se han planteado el reto de encontrar nuevos métodos para motivar a las personas a aumentar las cantidad de actividad física en su día a día –lo que incluía levantarse con más frecuencia de sus puestos de trabajo–.

Fue allí cuando se planeó la posibilidad de utilizar los avances de la tecnología para mezclarlos con los beneficios del seguimiento y consejo de profesionales. Pero, antes de dar inicio a su estudio, Arguello debía averiguar qué terreno estaba pisando.

Un desafío de constancia

Hombre usando la inteligencia artificial para cuidar su salud.
Vía hollywoodreporter.com

Con la meta de entender un poco mejor qué hacía que las personas fueran tan renuentes a dejar sus hábitos sedentarios, Arguello y sus colegas llevaron a cabo un mini experimento con el personal administrativo del Hospital General de Massachusetts.

Los voluntarios se ofrecieron a participar en las diversas dinámicas de trabajo planteadas. Entre ellas estaba el uso de los escritorios típicos así como la adición de nuevas mesas en las que se puede trabajar de pie. Inicialmente, el personal se adaptó con facilidad y sin mucha resistencia a los cambios sugeridos por el equipo de investigadores.

Sin embargo, apenas se dejaba la supervisión, los patrones de conducta ya aprendidos volvían a aparecer y las personas volvían a su rutina. Por lo que fue claro que, aunque la disposición está allí, si se quiere hacer un cambio en el estilo de vida de las personas, será necesario mucho más que solo ofrecer la opción de la inteligencia artificial como herramienta para cuidar la salud.

La inteligencia artificial nos podría ayudar a cuidar nuestra salud a futuro

Mujer usando la inteligencia artificial para cuidar su salud.
Vía stock.adobe.com

Arguello busca crear una colaboración entre la inteligencia artificial y el seguimiento médico profesional para cuidar de la salud. Con la IA, las personas pueden registrar su progreso de cada día y la cantidad de tiempo que pasan sentadas.

Gracias a esos datos, los médicos pueden tomar decisiones mejor informadas a la hora de ponerse en contacto con los pacientes. Así pueden crearse rutinas especializadas para cada individuo basadas en sus necesidades y que, además, se acoplen a su día a día.

Para su proyecto actual, los investigadores se plantean enfocar sus esfuerzos en personas mayores de 60 años. Pero a largo plazo sus descubrimientos la inteligencia artificial podrían utilizarse para cuidar de la salud de personas más jóvenes también. De hecho, podría ser una herramienta que nos ayude a todos a tener un estilo de vida más saludable y a envejecer mejor.

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