Los ritmos circadianos se refieren a los cambios físicos y mentales que experimentamos a lo largo del día, es decir, durante 24 horas. Por lo general, esos cambios se ven influenciados por la luz y la oscuridad. Con base en ello, una investigación reciente señala que la exposición crónica a la luz puede alterar nuestro ritmo circadiano y, en consecuencia provocar déficit de memoria.

En un artículo publicado en ACS Chemical Neuroscienc, los investigadores explican que esos problemas de memoria se asocian a trastornos neurológicos como la enfermedad de Alzheimer (EA).

Exposición crónica a la luz afecta los genes Per2

Luz solar
Vía: Pixabay

Para llegar a esa conclusión, un grupo de científicos llevó a cabo un estudio en ratas para evaluar cómo su fisiología reaccionaba ante la exposición constante de luz (grupo de prueba) y oscuridad (grupo de control) durante cuatro meses.

Tras el análisis, descubrieron que la luz afectaba el funcionamiento de los genes Per2 (Period Circadian Regulator 2, en inglés). De igual modo, detectaron una alteración en los marcadores de estrés oxidativo correspondientes a la región del núcleo supraquiasmático (SCN) –principal reloj biológico– del cerebro de las ratas sometidas a una alta exposición de luz. Se tratan de sustancias responsables de los ritmos circadianos.

Metabolismo alterado

Además de alteraciones en los ritmos circadianos, los roedores presentaron un perfil metabólico alterado. Lo que significa que sus sistemas digestivos también resultaron afectados por la exposición crónica a la luz.

El autor del artículo, Rohit Goyal, explica que muchas células de nuestros órganos se sincronizan con el día y la noche. De hecho, liberan ciertas sustancias bioquímicas en un momento determinado del día. Sin embargo, “la expresión temprana de estas hormonas puede desencadenar ansiedad, deterioro cognitivo y pérdida de memoria, todos los síntomas de trastornos cerebrales como la EA”, agrega.

Fluoxetina: una posible solución a las alteraciones de los ritmos circadianos

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En vista de los daños que puede acarrear una alteración en el ritmo circadiano, los científicos consideran que la fluoxetina, un antidepresivo utilizado para tratar los síntomas de la ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo y la hiperactividad, podría emplearse para prevenir el daño oxidativo, déficits cognitivos y de memoria.

Si bien los investigadores plantean una posible solución a esta alteración, los hallazgos sugieren que una exposición crónica a la luz fomenta la aparición de trastornos neurológicos como la enfermedad de Alzheimer.

Referencia:

Neuroprotective Effects of Fluoxetine on Molecular Markers of Circadian Rhythm, Cognitive Deficits, Oxidative Damage, and Biomarkers of Alzheimer’s Disease-Like Pathology Induced under Chronic Constant Light Regime in Wistar Rats. http://doi.org/10.1021/acschemneuro.1c00238

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