En medio de la pandemia del coronavirus, la preocupación por el brote de una posible nueva enfermedad ha inundado la región ibérica. Todo debido a que en España, se ha detectado un caso comprobado del llamado virus del Nilo Occidental.

Conocemos la enfermedad desde 1937, pero aún ahora no tenemos una forma efectiva de contrarrestarla. Tan solo el año anterior un brote pequeño de ella, también en España, infectó a 77 personas y ocasionó 7 fallecimientos.

Con ese recuerdo fresco, las alarmas se han encendido de inmediato en el país. Por ahora, solo se ha confirmado un caso, pero el gobierno español está dispuesto a aplicar todas las medidas preventivas necesarias para evitar que ese número aumente.

Sobre el nuevo caso de virus del Nilo Occidental encontrado en España

Dos meses atrás, un hombre de 35 años, proveniente de Dos Hermanas, en Sevilla, ingresó a cuidados intensivos bajo la sospecha de que tenía COVID-19. Después de dar negativo en las pruebas, se sospechó entonces que podría ser el virus del Nilo Occidental. Sin embargo, también se lo clasificó como una falsa alarma.

Ahora, la situación ha cambiado. La persona proveniente de Coria del Río, también de Sevilla, ya fue ingresada al hospital y ha dado positivo a las pruebas. Por lo que España oficialmente ha confirmado su primer caso del año causado por el virus del Nilo Occidental.

Mosquitos transmisores del virus del Nilo Occidental que se ha detectado en España.
Vía Pxfuel.

Según informaron los medios locales, la Consejería de Salud y Familias, a través de la Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica, comunicó que la persona fue ingresada el pasado miércoles. Desde entonces, se confirmó que había desarrollado meningoencefalitis originada por el virus.

España se mueve rápido para hacer frente a la amenaza

Luego de haberse tenido que enfrentar a un pequeño brote durante el 2020 y aún tratando de superar la pandemia del COVID-19 en el 2021, el gobierno español no quiere dejar cabos sueltos.

Con eso en mente, ya han puesto en marcha colaboraciones entre el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Andalucía, la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, el Servicio de control mosquitos de la Diputación de Huelva y la Junta de Andalucía –conformada por los organismos de sanidad animal y control de fauna silvestre–.

Como resultado, ya se ha desarrollado el Programa de Vigilancia y Control Integrado de Vectores de la Fiebre del Nilo Occidental. Por lo que se sabe, primeramente elaborarán un mapa de riesgo que incluirá detalles como la existencia de zonas húmedas; el régimen de lluvias y temperaturas; y la detección de mosquitos culex, los transmisores natos de la enfermedad.

Asimismo, se examinarán los sitios en los que el virus del Nilo Occidental se ha hecho presente otras temporadas. De esa forma, se podrá crear una proyección lo más fiel posible a la realidad que señalará las áreas de riesgo más probables.

¿Qué es exactamente el virus de Nilo Occidental?

Mosquito en una hoja.
Vía Pxfuel.

A pesar de que, como mencionamos, el virus ha estado entre nosotros por décadas, no es mucho lo que sabemos de él. Pero, con el reporte del caso en España, la atención se ha vuelto a poner sobre el virus del Nilo Occidental y sus efectos.

Básicamente, es una enfermedad trasmitida desde las aves hasta las personas a través de la picadura de los mosquitos. Por lo general, los síntomas asociados con ella van desde fiebre, dolor de cabeza y dolores corporales o de articulaciones hasta vómitos, diarrea, debilidad muscular y/o parálisis.

En los casos más graves las personas pueden llegar a desarrollar encefalitis o meningitis durante o después de sufrir la enfermedad. El 10% de aquellos que lo hacen suele fallecer a causa de la enfermedad.

Afortunadamente, la mortalidad general del virus del Nilo Occidental es baja (con un 80-90% de supervivencia entre quienes sufren la enfermedad). Sin embargo, eso no implica que sea una enfermedad que podamos tomar a la ligera ya que, si se llegara a extender como el COVID-19, podría causar tantos o más estragos en una sociedad ya debilitada por una pandemia latente.

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