Algunas personas recurren al alcohol para relajarse y aliviar su carga emocional. Ciertamente, eso sucede porque esta droga tiende a aumentar nuestros niveles de endorfinas y, en efecto, causar una sensación de bienestar emocional. Si bien su consumo en exceso podría ser perjudicial para nuestra salud, muchas personas lo siguen haciendo, ¿por qué?

Tras un estudio llevado a cabo en ratas, publicado en la revista Science Advances, los investigadores indican que ciertas neuronas presentes en la amígdala, estructura cerebral responsable del miedo y el proceso de aprendizaje, podrían ser las responsables de ese comportamiento compulsivo.

La enzima PKCδ sería la responsable del consumo compulsivo de alcohol   

Mujeres tomando una copa de alcohol
El alcohol eleva los niveles de endorfina en el cerebro

Como parte del experimento, los investigadores enseñaron a las ratas a pulsar una palanca para ingerir alcohol. Asimismo, les hicieron entender que recibirían una descarga eléctrica si bebían más de lo indicado, es decir, si seguían bebiendo sufrirían. Pese a la advertencia, un tercio de los roedores siguió consumiendo alcohol.  

Para estudiar a qué se debía ese comportamiento e identificar las células cerebrales responsables, los científicos utilizaron un marcador que se forma en los nervios después de activarse. En efecto, detectaron que las neuronas inhibidoras PKCδ + representaban el 75 por ciento de las células nerviosas del cerebro, cuyo núcleo se ubicaba en la amígdala central. Al respecto, el autor principal del estudio, Markus Heilig, señala:

Descubrimos que un pequeño grupo de células nerviosas en una pequeña región del cerebro es la diferencia entre poder frenar de forma normal, como hicieron la mayoría de nuestras ratas, y no poder hacerlo”.

Según se explica en el artículo, estos niveles de PKCδ + podrían deberse a razones genéticas, así como a una regulación epigenética. Se refiere a cambios en el genoma que implican cambios en la secuencia de ADN provocados por procesos biológicos normales, enfermedades e incluso a raíz de la alimentación y hasta por factores ambientales.

Bloquear la enzima PKCδ podría ser la clave para tratar el consumo compulsivo de alcohol

Para restaurar la capacidad de abstención de las ratas, los investigadores lograron reducir la actividad de la enzima PKCδ. Debido a ello, consideran que minimizar su presencia en el cerebro permitirá tratar el consumo compulsivo de alcohol. Incluso, lo ven como una posibilidad para desarrollar nuevos medicamentos. “Existen medicamentos que inhiben otras enzimas, por lo que esto no es demasiado descabellado”, dice Heilig.

Hasta ahora, este método solo se ha probado en ratas. Sin embargo, no se descarta la posibilidad de que se pruebe en seres humanos. Por supuesto, considerando que ese comportamiento podría deberse a factores genéticos o a experiencias de la vida.

Referencia:

A neural substrate of compulsive alcohol use. http://doi.org.10.1126/sciadv.abg9045

¿Por qué es tan común consumir alcohol para enfrentar nuestros problemas? https://www.bbc.com/mundo/noticias-44397931

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