El cambio climático se vuelve cada vez más intenso y, con él, también se hacen más notorios sus efectos en el ambiente. Para intentar estudiar con más profundidad el impacto que podría tener en pequeñas criaturas como los insectos, los investigadores buscaron determinar qué tanto se veía afectado el vuelo de las abejas al exponerlo a temperaturas extremas.

Los resultados de su trabajo se publicaron recientemente en la revista científica Functional Ecology. Como autores del estudio aparecen los científicos Daniel Kenna, Samraat Pawar y Richard J. Gill, todos del Imperial College de Londres

Un leve aumento en las temperaturas puede ser bueno para las abejas

En un principio, los datos habían revelado que los leves aumentos de temperatura en el Norte del planeta parecieran ser beneficiosos para algunos pequeños insectos. Eso debido a que tanto abejas como abejorros se mostraron más motivados para volar en general y buscar polen para sus colonias.

Tanto las abejas como los abejorros pertenecen a la familia Aphidae. En general, no difieren mucho en comportamiento, por lo que se distinguen por variaciones muy específicas. Por ejemplo, los abejorros son naturalmente más grandes y tienen un cuerpo más peludo. Finalmente, las abejas producen miel, mientras que los abejorros no.

Abeja en la naturaleza.
Vía maxpixel.net

De resto, ambos tienen estructuras sociales y funcionamientos coloniales muy similares. Por ende, los elementos que afectan a uno rápidamente podrían llegar a ser dañinos para el otro también.

Las temperaturas extremas entorpecerán el vuelo de los abejorros

Durante el actual experimento, los investigadores trabajaron con abejorros conectados a una máquina con disposición de “molino” que les permitía medir qué tanta distancia era capaz de volar el insecto antes de agotarse. Adicionalmente, junto a las mediciones se realizó también un control de temperatura. Todo para poder entender de qué modo podía cambiar el desempeño de vuelo dependiendo de las fluctuaciones ambientales.

Los investigadores notaron que el desempeño general de los abejorros tendía a mejorar en ambientes que tuvieran como mínimo 12 °C. De hecho, sus capacidades fueron mejorando incluso más en temperaturas de 25 a 27 °C, sobrevolando hasta 3 km en su óptimo térmico. No obstante, una vez se pasado cualquiera de los umbrales, el desempeño de los insectos empezaba a ir en picado.

En temperaturas de más de 35 °C los abejorros apenas podían recorrer un kilómetro. Por su parte, en ambientes con menos de 10 °C, sus vuelos apenas y llegaban a los pocos metros. Todo ya que un escenario sobrecalentaba sus cuerpos y el otro entumecía sus músculos.

Vuelo de las abejas camino a su colonia.
Vía Pxfuel.

En otras palabras, se pudo determinar que los abejorros podrían beneficiarse de cambios de temperatura leves. Sin embargo, cuando entraban en juego elementos como las olas de calor o de frío, con sus temperaturas extremas, el vuelo de tanto abejorros como abejas se vería perjudicado.

¿Qué significa eso a largo plazo?

En el norte, mientras no haya aumentos de temperatura demasiado elevados, los abejorros, abejas y demás insectos podrían verse beneficiados por el escenario que plantea el calentamiento global. Ahora, esa situación no sería igual en otras partes del mundo.

Por ejemplo, las contrapartes sureñas de los abejorros, abejas y demás insectos podrían ver afectado su vuelo más rápido, ya que en sus territorios más cálidos sería más fácil alcanzar temperaturas extremas, o que, por lo menos, superen los 25 °C.

Eso podría traer consecuencias negativas para la polinización de los territorios en los que dichos insectos hacen vida. Igualmente, podría hacer la diferencia en la dispersión de enfermedades asociadas a ellos. Como si fuera poco, también podría presentar cambios en la distribución y aparición de las plagas agrícolas.

En general, los investigadores consideran que sus esfuerzos podrían utilizarse para desarrollar predicciones acertadas de posibles escenarios futuros asociados al calentamiento global. De ese modo, podremos prepararnos de antemano para afrontar sus posibles consecuencias negativas y, tal vez, aprovechar las positivas.

Referencia:

Thermal flight performance reveals impact of warming on bumblebee foraging potential: https://doi.org/10.1111/1365-2435.13887

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