Hasta ahora, la proteína pico ha constituido el punto de enfoque para el desarrollo de las vacunas contra la COVID-19. Sin embargo, la aparición de variantes preocupantes del coronavirus y las crecientes tasas de infección dejan ver que es necesario mejorarlas si es que queremos dar fin a la pandemia por vías de inmunización.

Con este objetivo, un equipo de investigadores de Northwestern Medicine ha reconsiderado la base de diseño. En lugar de usar solo la proteína pico, han decidido incluir en el juego una aliada sin precedentes: la proteína de la nucleocápsida. Los resultados de su nuevo estudio publicado en Cell Reports muestran que esta puede estimular aún más el sistema inmunitario y mejorar la protección contra el patógeno.

Una proteína más interna como antígeno para una vacuna mejorada contra COVID-19

Virus del COVID-19 causante de los aumentos de casos en el mundo.
Vía Getty Images.

Como muchos saben, la proteína pico del coronavirus se encuentra afuera, en su superficie, y funciona como una especie de gancho que lo ayuda a infectar las células. En cambio, la proteína de la nucleocápside, una proteína de unión interna de ARN, se encuentra adentro de él y es una de las más abundantes, lo que la convierte en una candidata potencial para nuevos desarrollos.

Los autores del estudio creen que es el objetivo perfecto para la detección temprana mediante la respuesta de las células T. Cuando el coronavirus comienza a infectar, las células T son las encargadas de detectarlo, y cuanto antes lo hagan, mejor. Si en estas circunstancias detectan una de las proteínas más abundantes y tempranas del patógeno, es más probable que eviten su replicación y extingan la infección.

Una respuesta inmune más rápida

Con esta premisa en mente, los científicos decidieron usar también esta proteína para evaluar su impacto en la respuesta del sistema inmune. Entonces tomaron una de las vacunas que se han estado distribuyendo y le agregaron un antígeno diferente para estimular la respuesta: la proteína de la nucleocápsida.

Al probarla en ratones, obtuvieron resultados muy prometedores pero, en general, la vacuna mejoró la protección contra infecciones irruptivas. La introducción de la proteína ayudó a acelerar al sistema inmunológico más de lo que lo hace la pico, confirmando así la teoría inicial.

“Parece que agregar nucleocápside a la vacuna la hace más protectora, en relación con tener solo el pico”, afirmó el autor principal del estudio, Pablo Penaloza-MacMaster, profesor asistente de microbiología e inmunología en la Facultad de Medicina Feinberg de la universidad.

¿Cuáles serían las ventajas de incluir la proteína de la nucleocápside en las vacunas contra COVID-19?

Virus SARS-CoV-2 en el que se observa la proteína pico usada como base para vacunas contra COVID-19.
Crédito: iSO-FORM LLC.

La principal ventaja sería una mejora sustancial de la protección contra las infecciones con el coronavirus SARS-CoV-2. Pero, considerando el contexto actual, esta también aumentaría las probabilidades de que las vacunas sean efectivas contra las variantes e incluso contra otros coronavirus. La explicación sería que, al ser más interna, sería menos propensa a mutaciones.

“Tenemos que empezar a pensar en una vacuna futura que no solo se dirija al pico, que es variable, sino también a las partes del virus que no cambian tanto, como la nucleocápside”, añadió el autor.

¿Esta “vacuna 2.0” podría proteger a nuestro cerebro del coronavirus?

El estudio también abordó una de las dudas que siguen inquietando a los profesionales de la salud en todo el mundo. Está claro que algunas personas, en especial las de tercera edad, que se infectan con el SARS-CoV-2, pueden experimentar síntomas neurológicos, y de hecho, se ha encontrado el virus en muestras cerebrales. Pero, ¿qué pasa con quienes reciben la vacuna?

Aún no está claro si las personas vacunadas que enferman con COVID-19 desarrollan síntomas neurológicos a largo plazo, pero los investigadores exploraron un poco el fenómeno en ratones.

En su artículo indican que los roedores que recibieron la vacuna contra COVID-19 actual basada en la proteína pico tenían rastros del coronavirus en sus cerebros. A pesar de las limitaciones éticas que conlleva la posibilidad de explorarlo en humanos, el equipo espera que esta vacuna mejorada pueda ofrecer protección también contra síntomas neurológicos.

Referencia:

Combining spike- and nucleocapsid-based vaccines improves distal control of SARS-CoV-2. https://www.cell.com/cell-reports/pdf/S2211-1247(21)01108-6.pdf

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