En general, la comida ultraprocesada a la que muchos están acostumbrados no es ni nutritiva ni amigable con el ambiente. La ciencia ha encontrado mucha evidencia de los daños que puede causar en los humanos, pero estos platillos, ricos en azúcares, sal y grasas dañinas siguen siendo muy populares. Sin embargo, quienes quieran darse la oportunidad de dejarlos, podrían empezar con tan solo un cambio que, aunque pequeño, podría hacer su dieta saludable y más sostenible.

Nuevamente, la ciencia nos proporciona pruebas. Los investigadores de la Universidad de Michigan presentaron en la revista Nature Food el impacto que tendrían pequeños cambios de alimentación.

Por ejemplo, dejar de comer un hot dog podría otorgarnos 36 minutos de vida saludable; mientras que sustituir el 10 por ciento de las calorías provenientes de la carne por frutas, verduras, nueces, legumbres y mariscos selectos podría reducir la huella de carbono en un tercio. Por si aún fuera poco, esto también nos permitiría gozar de 48 minutos adicionales de vida saludable por día.

Identificación de alimentos nutritivos y amigables con el ambiente

Los investigadores se enfocaron en un nuevo índice nutricional basado en la epidemiología que se denomina Health Nutritional Index, o HENI. Este relaciona la carga neta de salud, buena o mala con una porción de comida consumida para determinar minutos de vida saludable.

Diferentes tipos de carne que suelen consumir los humanos.

Para ello, usaron 15 factores de riesgo dietético y estimaciones de carga de enfermedad que combinaron con perfiles nutricionales de los alimentos consumidos en los Estados Unidos. Así identificaron los alimentos que agregan minutos de vida saludable y los que pueden ser perjudiciales con puntajes positivos y negativos respectivamente.

Pero el interés no radicaba únicamente en el impacto de la dieta sobre la salud humana, sino también sobre la del medio ambiente. Entonces evaluaron el impacto del ciclo de vida de los alimentos, desde su producción hasta consumo o desperdicio, en función de la contaminación del agua y el aire.

Con toda esta información, los investigadores crearon una clasificación que consta de tres zonas identificadas con los tres colores de un semáforo: verde, amarillo y rojo. La zona verde incluye alimentos tanto beneficiosos tanto a nivel nutricional como por su bajo impacto ambiental. En otro extremo, la zona roja, que incluye alimentos con impacto nocivo tanto a nivel nutricional como ambiental.

Más verduras del campo, menos carnes procesadas

Un platillo con nueces, frutas, chocolate y cereales, algunos limentos saludables y sostenibles.

El análisis de los grupos mostró que un cambio, incluso si es pequeño, puede hacer una gran diferencia entre llevar un estilo de vida nocivo y llevar uno saludable y además sostenible.

Siendo más específicos, limitar el consumo de alimentos como la carne, y en especial sus formas más procesadas, tendría un gran impacto en ambos aspectos. Esto incluiría, en primer lugar, la carne de res, los camarones seguidos de la carne de cerdo y el cordero. Eliminar las verduras cultivadas en invernadero tendría un impacto similar.

Mientras se reducen los alimentos perjudiciales, deberían aumentarse las proporciones de los más beneficiosos desde el punto de vista nutricional. En este grupo entran las frutas y verduras cultivadas en el campo, las legumbres, las nueces y los mariscos de bajo impacto ambiental.

Por pequeño que sea, un cambio en nuestra dieta podría favorecer nuestra salud y colaborar con el ambiente

Mujer joven aplicando un cambio en su dieta para ser más saludable y llevar una vida más sostenible.

Normalmente, los estudios sobre nutrición comparan los beneficios y riesgos de los alimentos de origen vegetal y de origen animal. Sin embargo, aunque los primeros suelen recomendarse mucho por su calidad, las modificaciones no tienen por qué basarse en la adopción de una vida completamente vegana. Como muchos saben, algunos cultivos y formas de agricultura pueden ser especialmente nocivos.

De hecho, los investigadores reconocen que los alimentos saludables no siempre tendrán impactos ambientales más bajos y viceversa. Sin embargo, hay una realidad que debemos abordar cuanto antes: el cambio climático y la alta incidencia de obesidad y enfermedades derivadas de nutrición deficiente. Para ello, basta un pequeño cambio, uno que nos hará más saludables y llevar una vida más sostenible.

Referencia:

Small targeted dietary changes can yield substantial gains for human and environmental health. https://www.nature.com/articles/s43016-021-00343-4

Escribir un comentario