Por lo general, cuando hablamos del origen de la vida en la Tierra, dentro de la mente de muchos se desarrolla la idea de la diversificación a partir de un primer “respiro” individual.

Ahora los investigadores del Instituto Santa Fe están desafiándola alegando que no necesariamente todo lo que conocemos hasta ahora (y lo que aún nos falta descubrir) surgió en un solo punto. Puede que toda la complejidad biológica sea el resultado de múltiples inicios independientes.

Chris Kempes y David Krakauer argumentan que, para comprender en un contexto más amplio la gama de formas de vida que habitan nuestro planeta, es necesario derribar algunos conceptos y construir nuevos. Su teoría sobre el origen múltiple de la vida la explican en un artículo en Journal of Molecular Evolution.

Un teoría que plantea orígenes múltiples de la vida

Nuestra forma de ver las cosas suele incluir un principio y un final. De forma metafórica, la historia de la vida en nuestro planeta podría haber empezado como cuando encendemos una antorcha que sirve para encender otras hasta formar un fenómeno luminoso y complejo derivado de un mismo punto.

Ejército de abejas acumuladas, un animal clave para la vida en la Tierra.

Como hemos indicado en otras oportunidades, puede que ver las cosas así sea práctico, pero no necesariamente nos lleve a la tan anhelada respuesta. Pero los investigadores están adoptando otros enfoques en busca de respuestas más concisas.

Para entenderlo mejor, podríamos usar el ojo como ejemplo. Se trata de un órgano convergente, que evolucionó a partir de orígenes diferentes e independientes. ¿Podría haber iniciado la vida de una forma similar?

No partimos de un solo punto

La nueva teoría plantea precisamente eso: que la vida tiene orígenes múltiples. Puede que las adaptaciones que la ciencia ha documentado desde Charles Darwin en realidad fuera “una nueva forma de vida” y “no solo una adaptación”, según Krakauer.

Un ave saltando de la superficie de un lago.

Es decir, no hay un origen único, sino que el proceso pudo surgir varias veces, y a partir de cada uno de esos puntos, dar lugar a la diversidad que conocemos. Como indican los autores:

Desde esta perspectiva, ha habido múltiples orígenes de la vida en la Tierra; la vida no es una homología universal. Al ampliar la clase de orígenes, ampliamos significativamente el conjunto de datos para la búsqueda de vida”. 

El origen de la vida en tres etapas

En su artículo, proponen como teoría un marco de tres etapas a través del cual la vida podría ser posible. Cuando los investigadores exploran los rasgos de los organismos de forma individual, a veces olvidan que estos han dependido de ecosistemas enteros para convertirse en lo que son.

Medusas, una forma de vida ancestral que habita en los océanos.

Por lo tanto, la primera capa es el espacio completo de materiales en el que la vida podría ser posible. La segunda, las restricciones que limitan este universo de posibilidades. La tercera, los procesos de optimización que terminan por impulsar la tan mencionada adaptación en el estudio del origen de la vida y la evolución.

Con este enfoque diferente, los investigadores esperan construir teorías más específicas y sólidas para estudiar los probables múltiples orígenes de la vida. Para ello, usan como analogía la computación.

Y esto no necesariamente nos ayuda a comprender de dónde venimos, o por qué lo hicimos, sino que podría incluso ayudarnos a encontrar otras formas, tanto dentro como fuera de nuestro planeta.

Referencia:

The Multiple Paths to Multiple Life. https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs00239-021-10016-2

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