En el 2008, Disney y Pixar estrenaron ‘Wall-E’, una producción que no solo cautivó a la audiencia por sus colores y trama, sino por el concepto ambiental, y emocional, que desplegaban las imágenes protagonizadas por un par de robots que no decían más que una palabra.

Si bien a esas alturas, no nos imaginábamos tal tecnología, nos hemos preguntado: ¿la cinta se convirtió en los pasos a seguir o solo se montaron en una tendencia “underground”?

Es por eso que les pedimos que tomen su mejor acompañante para leer las siguientes líneas en las que nos plantearemos la siguiente interrogante: ¿acaso la cinta de Pixar inspiró a las compañías a tomarse el cuidado ambiental más en serio?

‘Wall-E’ en resumidas cuentas

Cuando Disney y Pixar estrenaron ‘Wall-E’, la crítica acogió de forma automática el concepto de una cinta basada en cómo la humanidad es responsable del estado de la Tierra y en cómo la tecnología, por mucho que sea sinónimo de avance en muchos sentidos, también puede ser el arma de doble fino que nos mantenga alejados de la realidad.

Basada en un escenario casi apocalíptico, en la que la Tierra está completamente deshabitada por humanos, la película nos presenta a Wall-E, un pequeño robot compactador de basura que representa la única señal de vida en el planeta, además de su cuchara amiga.

Ustedes pensarán: ¿cómo considerar a Wall-E una señal de vida si no es más que una máquina? Pues, ahí es donde se equivocan. Justo cómo se esperaba de una cinta de Disney y Pixar, al pequeño robot de ojos saltones se le fue “otorgada” un alma, junto con emociones y sentimientos, lo que creemos que es la mejor señal de vitalidad.

La cinta no necesita de muchos diálogos para hacernos ver lo que es evidente: de toda una gama de robots encargados para la limpieza del planeta, Wall-E destaca por encima del resto al poseer una conciencia. Eso, junto a la dinámica que él y EVA generar, es el gancho de la producción que se complementa con una increíble fotografía y una banda sonora que exalta la diversión, y la reflexión.

Si bien el concepto de ‘Wall-E’ de por sí resultó disruptivo, sobre todo porque hasta ese momento Pixar solo le había dado vida y emociones a los juguetes, y a las ratas, no podemos dejarnos cegar por la magia del cine ni afirmar que esta cinta marcó la pauta para el mundo de la tecnología, sobre todo en cuanto a los artículos “inteligentes” de limpieza. Pero, quizás, sí lo hizo para las aplicaciones a un nivel ambiental.

De la limpieza en casa al cuidado de todo un planeta

Cuando previamente comentábamos que Pixar no descubrió el agua tibia con un concepto como Wall-E nos referíamos a que ese tipo de robots inteligentes ya existían en el mundo real. Con la llegada del milenio, la tecnología dio un salto y, por ejemplo, el primer iRobot Roomba i7+ se estrenó en 2002.

Sin embargo, no estamos aquí para hablar de los robots “comunes y corrientes”, que limpian la casa y ponen la alarma del horno a funcionar. En cambio, tenemos que hablar de cómo ‘Wall-E’ impactó en los avances tecnológicos enfocados en la preservación y el cuidado ambiental. Y es aquí, donde sí, admitimos que Pixar fue el primero en poner el pie en esa Luna.

Los Wall-E de la vida real

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Sí, sabemos que todo empieza en casa, y que esa aspiradora de 2002 solo fue el inicio de lo que luego se convertiría en una “locura” de dispositivos inteligentes, pero, hasta el momento, no podemos decir que exista un dispositivo ambiental que se haya ganado la confianza de muchos, por ahora.

Mientras que Disney y Pixar hablaron de un robot recolector de basura en 2008, los informes revelan que faltan 10 años para que podamos verlos en las calles, o por lo menos, forma oficial.

En un informe de Bea Karol Burks, de parte de la fundación de innovación Nesta, se dio a conocer que los científicos están actualmente trabajando en la formación de pequeñas máquinas para que se comuniquen entre sí y de ahí se dirigirán a limpiar las calles de nuestro planeta.

Lo sorprendente de ellos es que están buscando biodegradables. Podríamos desplegar enjambres de robots para recolectar plástico de la calle y del mar, y al final de sus vidas no contaminarán el medio ambiente por sí mismos”.

Tal como informó Burks, el objetivo de estos robots inteligentes es más allá de “recolectar basura”, sino también determinar los elementos biodegradables, y los que no, para encargarse de evitar la contaminación del medio ambiente.

Ustedes dirán: “esta no es la primera vez que algo como esto se plantea”. Y sí, tienen razón. Para el 2019, Business Insider dio a conocer el robot capaz de recolectar 100.000 kilos de plásticos en los ríos más contaminados del mundo. Pero, en su defensa, Disney estrenó ‘Wall-E’ en 2008, es decir, 11 años antes la compañía del ratón ya había hecho una película sobre una máquina con funciones similares.

Este robot, desarrollado por una organización sin fines de lucro llamada The Ocean Cleanup, es más una máquina industrial que un “fiel amigo”. Sí, cumple con su función de mantener limpios algunos ríos, pero no, no tiene el diseño compacto y adorable de una Wall-E, o una EVA.

Otro caso incluye a un robot capaz de realizar un monitoreo ambiental tomando como punto de partida su lento funcionamiento. Sí, mientras que algunos pensarán que todas las máquinas deben moverse a la velocidad de la luz, el SlothBot demuestra lo contrario.

Presentado en la Conferencia Internacional sobre Robótica y Automatización en Montreal, el SlothBot es capaz de medir cambios ambientales tales como el cambio climático y los factores químicos en el ambiente, su funcionamiento solo se activa cuando es necesario calcular estos efectos que solo se pueden observar en un largo plazo. Algo como: “lento pero seguro”.

Más allá de la maquinaria

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Es sorprendente ver cómo la tecnología está moviendo sus fichas para lograr “el sueño”: un planeta ambientalmente seguro. Pero, más allá de apostar a las innovaciones tecnológicas creemos que el impacto de ‘Wall-E’ radica en el cambio de mentalidad.

Piénsenlo, si hay algo que sabe hacer Pixar es dejar mensajes poderosos con sus historias. En el caso de ‘Up’ es el poder de la familia y, de nuevo, el cuidar a la flora y fauna más allá de pensar en la colonización. En cuanto a ‘Inside Out’, más allá de enseñar a los niños cómo funciona la mente y las emociones, explicaron de forma inteligente la importancia de la salud mental. En fin, muchos títulos, varias moralejas.

Ahora, si hablamos de nuestro amigable robot es evidente que lo que se busca enseñar es que todos somos capaces no solo de cuidar nuestro planeta, sino de motivar a otros a que lo hagan.

Para nadie es un secreto que la concientización ambiental ha adquirido fuerza en los últimos años, y, por supuesto que nos encantaría contar con muchos ‘Wall-E’ en la vida real, pero solo si se realizan por las razones correctas.

Más allá de lucrar a una compañía, o convertirse en “el primero” en lograr equis situación, la innovación tecnológica con miras en el medio ambiente debe estar enfocada en la enseñanza de nuevas generaciones, y en la concientización.

Por ejemplo, Mitsubishi, en Japón, se encuentra trabajando en un robot que es capaz de diferencias los seis tipos de plásticos, de esta forma, sus responsables pretenden contribuir a que aumente el correcto reciclaje de los residuos de dicho material.

Por otra parte, en Barcelona se celebra la EcoRobotik, que es el primer concurso de robots realizados con residuos que pretenden impulsar el desarrollo sostenible y el comercio justo.

Como estos casos existen varios. Enfocados en mejorar la agricultura de algunos ambientes, estudiar los mares para encontrar las maravillas de las profundidades, recuperar especies en peligros de extinción, y, por supuesto, en ubicar maneras de disminuir las manufacturas y garantizar menos emisiones de carbono.

En conclusión, si nos preguntan: claro que Wall-E marcó un paso importante para que las compañías e industrias se enfocaran en aplicar la tecnología para preservar el planeta en el que vivimos, pero, su mejor “legado” es el aprendizaje.

A ver, no importa cuántos robots ambientales e inteligentes existan si el ser humano sigue siendo inconsciente. Ejemplo, no importará que existan millones de máquinas capaces de reciclar correctamente si nosotros seguimos utilizando plástico innecesario.

No, no queremos que de aquí todos salgan veganos y eco amigables, pero sí sería importante que revisarán sus conductas y pensaran: “¿qué haría ‘Wall-E’?”. Recuerden, nunca se es muy viejo o muy joven para cuidar a la Tierra.

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