Una de las razones por las que la especie humana ha prosperado y logrado grandes hazañas es la comunicación. Gracias a ella, transmitimos información de generación en generación, compartimos intenciones y establecemos acuerdos que nos benefician. Cada una de estas interacciones suele iniciar con una fase de entrada y terminar con una de salida, como lo son el saludo y la despedida, dos elementos que curiosamente también se han identificado en los simios.

Conscientes de ello, los autores de un estudio publicado en la revista iScience intentaron socavar en sus interacciones en busca del origen de nuestros esfuerzos de comunicación. Y sí, al parecer es mucho más antiguo de lo que se creía.

El compromiso conjunto es un proceso y no solo un estado mental

El estudio inició con una hipótesis diferente a la planteada en trabajos anteriores enfocados en simios. El compromiso conjunto no se basa únicamente en el sentimiento de obligación entre los participantes, es decir, no solo se trata de un estado mental; también involucra un proceso en el que hay un inicio y un final marcado por ciertas señales.

La idea surgió de un experimento de juego en el que participaron niños humanos. Cuando un investigador dejó de jugar con ellos de forma abrupta, estos protestaron, pero intentaron involucrarlo nuevamente con vocalizaciones y ofrecimientos de juguetes.

Un equipo de investigadores observó algo similar entre dos bonobos. Mientras se acicalaban, fueron interrumpidos, pero se valieron de gestos para reaunadar su interacción, lo que los dejó fascinados. Ahora el interés radicaba en determinar cómo y cuándo surgió el compromiso conjunto en el linaje humano.

Saludo y despedida, dos puntos importantes que median la comunicación en humanos

Un buen ejemplo de compromiso conjunto común entre los humanos es algo tan simple como una conversación. El contacto visual y la vocalización de un “hola”, seguido de otras que indican que la conversación está terminando hasta llegar al “adiós”.

Entre nosotros, esto es algo claro, y lo hacemos casi automática e inconscientemente, pero ¿cuándo empezamos a hacerlo? Interesados por conocer el origen del saludo y la despedida en la comunicación humana, los investigadores decidieron observar las interacciones de los simios.

Una entrada y una salida de la comunicación

Dos simios, uno cerca del otro.

El análisis de 1,242 interacciones entre grupos de bonobos y chimpancés que viven en cautiverio ayudó a determinarlo. Al igual que los humanos, los simios se miraban con frecuencia y gesticulaban para iniciar y finalizar sus interacciones.

En el caso de los bonobos, el 90 por ciento de las veces que interactuaron intercambiaron señales de entrada y miradas antes de jugar; en los chimpancés, esto se observó el 69 por ciento del tiempo.

Las señales de finalización del compromiso conjunto, como tocarse, tomarse de la mano, darse cabezazos, mirarse el uno al otro, también fueron comunes en ambos grupos. Los investigadores las observaron en el 92 por ciento de las interacciones entre los bonobos, y en el 86 por ciento de las de los chimpancés.

La cercanía entre los simios puede limitar el uso del saludo y la despedida

Dos simios acicalándose, un tipo de interacción que suele iniciar con un gesto de saludo y uno de despedida.

No hace falta analizar con profundidad la comunicación humana para saber que hay diferencias significativas en sus formas, muchas de las cuales derivan de la cercanía entre los individuos implicados. Algo similar ocurre entre los simios.

Este estudio supuso una oportunidad de oro para evaluar el impacto de la cercanía en sus interacciones, y específicamente, el efecto de que uno tuviera más poder sobre otro. Y nuevamente encontraron una similitud con los humanos.

Mientras más cercanos eran los bonobos, menos duraban sus fases de entrada y salida, es decir, su saludo y despedida, si es que acaso las hacían. No fue igual en los chimpancés; la cercanía no parecía afectar en absoluto los saludos y despedidas de estos simios.

Similitudes entre la comunicación de los simios y la de los humanos arrojan pistas sobre nuestro origen

Los investigadores creen que la diferencia en la despedida y el saludo se debe a la estructura social de cada grupo de simios. Las sociedades de los bonobos parecen ser más igualitarias y dan mucho valor a las amistades; las alianzas entre hembras son comunes, y las relaciones entre madre e hijo son cercanas. En cambio, en los chimpancés las jerarquías tienen más valor, y suelen haber más despotismo.

Por lo tanto, entre iguales, probablemente no sea necesario seguir tanto protocolo para interactuar; mientras que, entre individuos de rangos diferentes, el compromiso conjunto y las señales de entrada y salida para establecerlo requieran más esfuerzo.

Curiosamente, ambas situaciones las observamos en nuestra especie. Cuando somos cercanos a alguien, los saludos son cortos y casi nulos, entablamos conversaciones o damos abrazos de forma más directa, y probablemente seamos menos corteses. Pero definitivamente no haríamos lo mismo con nuestros jefes en el trabajo.

Referencia:

Assessing joint commitment as a process in great apes. https://www.cell.com/iscience/fulltext/S2589-0042(21)00840-3

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