La sismología es, como bien sabemos, la encargada de estudiar la propagación de las ondas sísmicas por el interior de la Tierra. Con el paso de los años, sus métodos se han perfeccionado y hecho más detallados, pero no todas las zonas del mundo avanzan al mismo ritmo. Por ese motivo, el saber que incluso en los lugares menos “vigilados” mapean una serie de terremotos provocados por el hombre, se abre toda una nueva ventana de posibilidades para la disciplina.

El informe sobre tal logro se publicó recientemente en la revista científica Nature Communications. Para la realización del estudio se contó con la colaboración de los investigadores Simone Cesca, Daniel Stich, Francesco Grigoli, Alessandro Vuan, José Ángel López-Comino, Peter Niemz, Estefanía Blanch, Torsten Dahm y William L. Ellsworth.

Registro sísmico.
Vía stock.adobe.com

El equipo internacional se propuso analizar los registros obtenidos de una serie de terremotos leves ocurridos en la plataforma Castor de un antiguo campo petrolero, a tan solo kilómetros de la costa de Valencia, España. Los eventos iniciaron en septiembre de 2013, pero se extendieron por semanas, incluso luego de que las actividades petroleras se detuvieran.

Lo que se sabe sobre la serie de terremotos provocados por el hombre

De acuerdo a los registros obtenidos, la serie de terremotos provocados nunca reflejaron registros mayores a 4,1 en la escala de Richter. Sin embargo, durante casi dos meses generaron miles de réplicas, sumando un total de 3.500 sismos que pueden ser relacionados con la actividad humana en la plataforma de inyección Castor.

A pesar de que se registraron los eventos cuando ocurrieron, los datos tomados fueron relativamente escasos. En consecuencia, se creía que no era posible construir una imagen completa del evento con las piezas que se habían logrado recolectar.

Se revelan por primera vez las tres fases de la crisis

Los autores de la actual investigación mostraron que los datos recolectados eran más que suficientes para mapear por completo la serie de terremotos provocados por la actividad petrolera en Castor. Uno de los primeros grandes descubrimientos fue la existencia de tres fases distintas durante los eventos sísmicos.

En la primera fase se presentaron los sismos de menor intensidad, y se dieron en paralelo con la inyección de gas en el subsuelo. Para cuando se detuvo tal proceso, inició la segunda fase del evento, que duró desde mediados de septiembre hasta finales del mismo mes.

Finalmente, la tercera fase se presentó con una serie de terremotos más fuerte. Dicha actividad sísmica se extendió hasta finales de octubre y estuvo impulsada por la acción de una falla secundaria, ubicada casi debajo del yacimiento.

Un nuevo punto de referencia

La investigación actual ha demostrado que es posible mapear una serie de terremotos tanto cuando son provocados como cuando son naturales. Asimismo, también ha probado que, incluso cuando los datos iniciales son “escasos”, es posible analizarlos de forma que den una imagen generalizada de la actividad sísmica del lugar y de la forma en que cada temblor se relaciona entre sí.

Referencia:

Seismicity at the Castor gas reservoir driven by pore pressure diffusion and asperities loading: https://doi.org/10.1038/s41467-021-24949-1

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