Las redes sociales tienen usos más allá de los que le damos los usuarios finales con cada uno de nuestros perfiles. Es algo que ha quedado claro desde el escándalo de Cambrigde Analytica. Desde entonces, vemos con más cautela todo lo que se publican en las distintas plataformas. En ese sentido, recientemente se ha descubierto una campaña de desinformación contra algunas vacunas en Facebook, por parte de una firma rusa de anuncios y marketing llamada Fazze.

Así es como una red de alrededor de 63 cuentas de Facebook y 243 de Instagram ha sido traída a la luz y dado de bajo de inmediato. Dichos perfiles se dedicaban a desinformar, hablando acerca de los efectos que podrían generar las vacunas Pfizer y AstraZeneca.

Así se tramó la campaña de desinformación contra las vacunas en Facebook

Facebook logró trazar un plano de relaciones entre cada cuenta de su plataforma y de Instagram que los llevó hasta la empresa rusa Fazze. La campaña tenía como objetivo enviar mensajes falsos acerca de los efectos de las vacunas Pfizer y AstraZeneca. Sin embargo, considerando que los algoritmos de Facebook e Instagram están bien afinados en cuanto a la detección de cuentas falsas y material indebido, la empresa buscó otra opción.

Así es como también se comenzó a ofrecer pagos a influencers de diversos países con el propósito de usar su base de seguidores para difundir sus mensajes. La campaña en cuestión estaba orientada a la audiencia de la India y Latinoamérica principalmente. Además, existe el relato del YouTuber francés Léo Grasset que fue contactado para hacer videos con este tipo de mensajes en sus plataformas. Al preguntar quién era el cliente que solicitaba este material, la agencia rusa se negó a brindar la información, por lo que rechazó la oferta.

En ese sentido, tenemos que Fazze está trabajando para un cliente misterioso interesado en pagar a influencers para desinformar sobre las vacunas Pfizer y AstraZeneca. De acuerdo a la información brindada por Facebook, la campaña no tuvo éxito en cuanto a alcance. Esto se debe a que algunos influencers hicieron las publicaciones y comenzaron a borrarlas al conocer el trabajo de la empresa.

Si bien el alcance de la campaña de desinformación contra vacunas en Facebook no fue demasiado, este caso habla muy bien del trabajo del algoritmo ante este tipo de material. La desinformación abunda en las redes sociales, pero las mismas plataformas están implementando mecanismos que dan muy buenos resultados como en este caso.

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