Hace poco pudimos ver el primer adelanto de la cinta musical de Lin Manuel Miranda que se estrenará pronto en Netflix, y, además de los bellos colores y la trama, fue el protagonista de esta historia el que se robó nuestra atención: Vivo, un kinkajou.

Ustedes se preguntarán: ¿qué es un kinkajou y por qué es el líder de esta historia? Si bien hemos visto cintas animadas en donde los gatos y perros son los protagonistas, en esta oportunidad veremos a un mamífero que no solo canta y toca música, sino que también es un fiel amigo para Gabi, su contraparte humana.

¿Qué es un kinkajou?

Para todos el kinkajou es una nueva especie, incluso en la cinta se burlan de la especie del animal al llamarlo zarigüeya, pero no, Vivo no es ni un mono, ni un primate, ni comparte el mismo origen que nuestro amigo Timón, en cambio pertenece a la familia de los mapaches.

Sí, como lo leen. Aunque sus grandes ojos, su cola y su rostro parecieran confundirlo con un lémur, el kinkajou pertenece a la familia Procyonidae, que incluye a especies tales como mapaches, rigntails y coatimundis.

Los kinkajou están lejos de ser inventados. Su hábitat natural se extiende desde México hasta el sur de Brasil, por lo que el origen cubano de Vivo parece ser una licencia artística para la cinta. Son aproximadamente del tamaño de un gato, pasan la mayor parte de su tiempo en las copas de los árboles, y, para nuestra fortuna, no están catalogadas como especies en peligro de extinción, aunque, solo en raras veces se dejan ver.

El apodo del animal es “caminante nocturno”, y no, no son zombies o pertenecen al mundo de ‘Game of Thrones’, en cambio, el nombre se les atañe porque son criaturas nocturnas. También son llamados “osos de miel”, ya que son amantes del dulce y tienen una apariencia muy tierna.

No son mascotas

Pero, ¿por qué un Kinkajou para ‘Vivo’? Creemos que la razón principal es presentarnos una especie diferente y así nutrir el conocimiento de la audiencia, sobre todo para invitar a la preservación de sus hábitats, como ocurrió con ‘Rio’.

No, esta no es una invitación para que quieran adueñarse de su propio mejor amigo llamado Vivo. Estos animales salvajes necesitan estar en su espacio de confort, y es ilegal tenerlos como mascotas. La idea es que el encanto del kinkajou de la cinta de Lin-Manuel Miranda invite a la fanaticada a preservar más los espacios en los que habitan este tipo de animales.

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