Se dice que los ojos son las puertas del alma, y que una mirada dice más que mil palabras. Aunque son metáforas, muchos están de acuerdo con ellas, incluso los autores de un nuevo estudio que, lejos de ser una composición literaria, nos adentra en lo que puede revelar algo tan aparentemente trivial como el tamaño de los ojos de las aves.

Según indican en su artículo, este rasgo puede ayudar a identificar patrones inherentes su biología y comportamiento. De modo que sus hallazgos, publicados en la Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, podrían incluso ser útiles para la formulación de estrategias de conservación.

Rasgos físicos dan pistas de los hábitos de ciertos animales

Si usamos los humanos y otros grandes mamíferos y vertebrados como referencia, el tamaño de los ojos suele ser bastante pequeño en comparación con el del cuerpo. Las aves rompen con este patrón con especies que tienen algunos de los ojos más grandes en relación al tamaño de su cuerpo.

Las aves son más difíciles de descifrar que otros animales, y quizás por ello es que resultan fascinantes para muchos investigadores. Hasta ahora, se sabe que tienen un gusto y un olfato bastante limitado, por lo que su principal sentido es la visión. Por mediode este, pueden ubicar su ruta de vuelo, encontrar comida y, por supuesto, evadir a los depredadores.

Una base de datos con el tamaño de los ojos de más de 4,000 especies de aves

A pesar de ello, la investigación en torno a los ojos de las aves ha sido escasa, y el vínculo de su tamaño con su comportamiento o idiosincrasia biológico prácticamente desconocido. En cambio, el tamaño del pico y la forma del cuerpo ya se han vinculado con otros rasgos que permiten aprender más sobre sus hábitos y movimientos en la naturaleza.

Halcón, un ave con ojos de gran tamaño.

A finales de la década de 1970, Stanley Ritland, un estudiante de posgrado de la Universidad de Chicago, midió los ojos de más de 4,000 especies de aves en diferentes colecciones de museos. Gracias a él, existe una base de datos detallada, la mayor de su tipo, que sirvió de guía para una nueva investigación centrada precisamente en el estudio del tamaño de los ojos de las aves.

En esta oportunidad, los investigadores analizaron el tamaño de los ojos de 2,777 especies, lo cual representa aproximadamente un tercio de la diversidad de aves en el mundo. Sin embargo, omitieron intencionalmente las aves rapaces con visión de futuro y los búhos nocturnos y se centraron en las aves terrestres que buscan comida cerca del suelo y las que son más activas durante el día.

Mediciones en los bosques andinos de Perú

Pero este arduo paso, que ameritó el apoyo de dos estudiantes de posgrado que transcribieron en una hoja de cálculo los datos de Ritland, fue tan solo una parte del proceso.

En el transcurso de cinco años, los autores del nuevo estudio midieron también los ojos de aves típicas de los bosques andinos de Perú, incluidas tangaras, pinzones, chochines y pájaros carpinteros.

La exploración de estas especies buscaba determinar el impacto de la deforestación derivada de la agricultura sobre su comportamiento. Pero, en general, descubrieron que el tamaño de los ojos sí predice aspectos de su comportamiento, como el apareamiento, la ubicación de los nidos, la alimentación y la caza.

Las aves con ojos más grandes suelen estar en lugares oscuros

El estudio reveló que las aves con ojos más grandes viven más cerca del ecuador, donde las selvas tropicales crean hábitats oscuros. Las aves que cazan o se alimentan más cerca del suelo del bosque tienen ojos más grandes, lo que les permite absorber mla mayor cantidad de luz.

De perfil, frailecillo barrado con ojos de gran tamaño para visualizar presas.
El frailecillo barrado, Nystalus radiatus, tiene ojos grandes que lo ayudan a visualizar presas en las selvas tropicales de América Central y del Sur. Crédito: Félix Uribe, CC BY-SA 2.0.

En cambio, las que pasan más tiempo en el cielo, tienen los ojos más pequeños, lo cual les permite reducir el impacto del resplandor al que se exponen. Gracias a ello evitan lo que se conoce como discapacidad por deslumbramiento.

“Cuando arrojas luz sobre las aves, cambian la forma en que se alimentan”, dijo el autor Ian Ausprey, del Laboratorio de Conservación de Ecosistemas Ordway del Museo de Historia Natural de Florida. “También responden de manera diferente a las vocalizaciones de los depredadores experimentales”.

Las aves con ojos más pequeños se alimentan más de néctar

Como es de esperar, el tamaño de los ojos también está relacionado con la dieta de las aves. Aquellas con ojos más grandes absorben más luz y, por ende, pueden ver a mayor distancia y con mejor resolución, lo que les permite detectar insectos aunque estén lejos.

En cambio, las aves con ojos más pequeños en relación con el tamaño del cuerpo se alimentan más de nectar, probablemente debido a sus “limitaciones” de visión. Puede que confíen más en el color que en la forma ya que este se hace más fácil de ver para ellas.

El último hallazgo tiene que ver con la evolución que sufrió este rasgo a lo largo de la historia, y no deja de ser interesante. Una vez que los ojos de ciertos grupos se hicieron grandes, permanecieron sin cambios adicionales.

Referencia:

Adaptations to light contribute to the ecological niches and evolution of the terrestrial avifauna. https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rspb.2021.0853

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