Un dolor se considera como crónico cuando ha pasado más de tres meses y la molestia persiste. En algunos casos surge raíz de una lesión, infección o como secuela de una enfermedad. Ciertamente, es un tema bastante complejo, pues varía de persona a persona. Sin embargo, como parte de un estudio observacional en el que participaron más de 21 mil personas, un equipo de investigación de la Universidad de Pittsburgh ha logrado identificar nueve tipos de dolor.

Eso lo realizaron empleando un método de agrupamiento por computadora de mapas de dolor corporal del paciente. En concreto, señalan que ese análisis les permitió descubrir que la forma cómo un paciente manifiesta “la distribución corporal de su dolor crónico” afecta la experiencia del dolor como tal, es decir, en los niveles de ansiedad, depresión, alteración de sueño y calidad de vida del paciente.

“La cohorte del estudio consistió en 21.658 pacientes que completaron la pregunta del mapa corporal del dolor mientras completaban un conjunto de evaluaciones del dolor validadas como parte de una visita clínica a las siete clínicas de manejo del dolor de la Universidad de Pittsburgh”, explican los autores.

Formas de dolor crónico

Mapa de dolor corporal
Mapa de dolor corporal. Créditos: Plos One

Tras el análisis, los investigadores detectaron nuevas formas de dolor que varían de ubicación e intensidad en nuestro cuerpo (ver imagen superior).

  1. Dolor lumbar axial
  2. Dolor abdominal
  3. Dolor lumbar irradiando al muslo
  4. Dolor de espalda superior e inferior
  5. Dolor de cuello y hombros
  6. Dolor lumbar irradiando debajo de la rodilla
  7. Dolor de cuello, hombros y lumbago
  8. Dolor generalizado ligero
  9. Dolor generalizado intenso

Patrones de dolor podrían predecir el estado de ánimo del paciente

Según se explica en el estudio, los patrones de distribución de dolor podrían emplearse para saber cómo nos afecta el dolor como tal. Específicamente, su intensidad e impacto en nuestras funciones físicas, estado de ánimo en incluso en la calidad del sueño.

Para muestra, los participantes del grupo F que presentaron dolor lumbar que irradiaba debajo de la rodilla presentaron mayor dificultad en sus funciones físicas. Por el contrario, los pacientes con dolor de cuello y hombros manifestaron mejores funciones físicas, pero con un leve sintomatología de ansiedad, depresión y problemas para conciliar el sueño.  

Por otro lado, las personas que presentaron dolor abdominal y que completaron un cuestionario de seguimiento, tres meses después mostraron mejoría en comparación con el grupo G (dolor de cuello, hombros y lumbago). Lo que evidencia una vez más que el dolor crónico varía de una persona a otra.

Dado los resultados del grupo G, los investigadores no descartan la posibilidad de que este tipo de dolor conduzca a un dolor crónico generalizado que afecta simultáneamente distintas partes de nuestro cuerpo.  

Aunado a ello, los autores señalan que entre más se extiende el dolor más persistente se vuelve. Ese hallazgo coincide con un estudio previo realizando en pacientes fibromialgia –dolor muscular crónico de origen desconocido–, en el cual se determinó “que cuanto más extendido está el dolor reportado en los mapas corporales, más cambios se observan en la conectividad cerebral alrededor del dolor”.

En vista de la capacidad de los mapas de dolor corporal, se estima que este método ayude a detectar con anticipación a los pacientes que presenten dolor crónico de alto riesgo.

Referencia:

Hierarchical clustering by patient-reported pain distribution alone identifies distinct chronic pain subgroups differing by pain intensity, quality, and clinical outcomes.
https://doi.org/10.1371/journal.pone.0254862

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