Habitamos en un mundo donde interactuamos con todo tipo de personas, algunas veces nos topamos con personas nobles y otras veces con personas mezquinas que parecen no tener sentimientos. Eso ha ocasionado que muchos nos preguntemos: ¿Cómo somos los seres humanos? ¿Somos egoístas o generosos? ¿Cuál es nuestra naturaleza?

El filósofo, Jean Jacques Rousseau, afirma que el hombre es bueno por naturaleza, pero la sociedad lo corrompe. Un estudio encabezado por el catedrático de la Teoría de la Decisión y Neuroeconomía de la Universidad de Zúrich (Suiza), Carlos Alós-Ferrer, señala que a las personas no les gusta de la desigualdad y que a menudo pueden ser generosas. Aun cuando, muestren un comportamiento contrario.

El Juego del Gran Ladrón

Para llegar a esa conclusión, Alós-Ferrer y sus colegas realizaron un experimento en el que participaron 640 personas, los cuales debían formar parte del “Juego del Gran Ladrón”. Como parte del ensayo, los estudiantes fueron divididos en grupos de 32 personas donde debían realizar actividades remuneradas. Durante el ensayo:

“A la mitad de los participantes, los ladrones, se les dio la oportunidad de robar anónimamente la mitad de las ganancias de los otros 16 miembros de su grupo (y una de las 16 decisiones de los ladrones se llevó a cabo realmente), lo que correspondía a más o menos 100 euros. Pero también podían robar menos, digamos un tercio, o una décima parte o nada en absoluto”, se explica en el artículo.

Ciertamente, los ladrones se llevaron lo indicado y todavía más: la mitad de las ganancias del resto de los participantes. Al final se llevaron aproximadamente un 80 por ciento del dinero. Incluso, ninguno se negó a hacerlo.

Los participantes también mostraron generosidad

Pese a que habían robado sin pretexto alguno, los mismos participantes mostraron un comportamiento cierto grado de generosidad cuando se les consultó “cómo querían repartir 10 euros con otro participante”. De hecho, hicieron la transferencia de forma voluntaria y sin mayor tapujo.

Los hallazgos sugieren que para algunas personas perjudicar a muchos individuos es más fácil que ir en contra de una sola persona. Incluso, que tienden a ser más empáticos con un particular que con muchas personas. En ese sentido, Alós-Ferrer concluye:

“En situaciones económicamente relevantes, muchos decisores humanos podrían estar dispuestos a infligir un daño significativo a un número relativamente grande de personas para obtener una ganancia personal, siempre y cuando esa ganancia sea de suficiente magnitud. Y lo que es más sorprendente, en las sociedades occidentales, 100 euros podrían ser ya suficientes”.

Entonces, ¿podemos decir que los seres humanos somos generosos por naturaleza?

Una mano pequeña de niño sobre la palma de un adulto
Vía: Pixabay

En concordancia con el filósofo Jean Jacques Rousseau, científicos del Departamento de Psicología de la Universidad Hebrea de Jerusalén demostraron que la generosidad se hereda, por ende responde a un comportamiento genético.

Si se hereda, ¿por qué algunas veces las personas son egoístas? Posiblemente sea la pregunta que te estés planteando en este momento. En esos casos, el entorno juega un papel primordial y dependiendo del contexto se moldea nuestro comportamiento. Tal como sucedió en el Juego del Gran Ladrón, diseñado por Alós-Ferrer y sus colegas.

Referencia:

¿Somos egoístas o generosos por naturaleza? Depende de las circunstancias. https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-somos-egoistas-generosos-naturaleza-depende-circunstancias-20210806180356.html

Generosidad y avaricia hasta en los genes. https://www.lne.es/sociedad/2008/01/23/generosidad-avaricia-genes-21766757.html

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