La vacuna rusa fue la primera alternativa de proyección contra el COVID-19 que llegó a América Latina. Como consecuencia, más de una docena de países se apresuraron a aceptarla en su territorio, con tal de poder proteger a su población de riesgo. Ahora que se requiere la segunda dosis, Latinoamérica se enfrenta a la escasez de la Sputnik V.

Desde agosto del año pasado la vacuna Sputnik V ha dado de que hablar. En un principio se dudó de su efectividad debido a lo apresurado que fue su proceso de fabricación y distribución. Sin embargo, meses más tarde un estudio de The Lancet corroboró la alta efectividad de la vacuna, lo que le permitió recuperar un poco de credibilidad.

En la actualidad, una vez superados todos los altibajos, Sputnik V ha sido aprobada por más de 68 países en el mundo y sigue buscando el permiso para ser distribuida entre las naciones de la Unión Europea. Específicamente en América Latina, la vacuna ha sido aprobada por naciones como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Guatemala, Honduras, Paraguay, Nicaragua, Venezuela y algunos estados del Caribe, según reportó AFP.

Latinoamérica sigue a la espera de la segunda dosis de la vacuna Sputnik V

En diciembre del 2020, solo un par de meses después de su presentación y registro oficial, las primeras dosis de la Sputnik V llegaron al territorio argentino. De la mano con ellas vino un sentimiento de esperanza para las naciones latinoamericanas que tenían opciones limitadas con respecto a la adquisición de vacunas.

Por ese motivo, muchos aceptaron de inmediato la oferta de Rusia y decidieron vacunar a sus adultos mayores y personal médico –ya que eran los que presentaban más riesgos–. En teoría, solo se debe esperar un mínimo de 21 días entre una dosis y otra. Sin embargo, debido a la escasez de las vacunas, dicho periodo de espera se ha extendido hasta su máximo, es decir, 90 días.

La situación de Latinoamérica y la vacuna Sputnik V

Actualmente, la mayoría de los países de Latinoamérica ya utilizaron la primera dosis de Sputnik V y se encuentran a la espera de la segunda. El detalle está en que, ya por meses, no ha habido una respuesta clara con respecto a la llegada de los nuevos lotes.

Un ejemplo de eso es Noreyda Hernández, una profesora venezolana de 66 años radicada en Maracaibo que, después de recibir la primera dosis de la vacuna, se ha quedado atrapada en un limbo de espera, sin fecha clara para su fin.

Lotes de primeras dosis de la vacuna Sputnik V.
Crédito: Esteban Collazo. Vía Wikimedia Commons.

Algo similar le ocurrió también a Josefina Bermúdez, argentina de 72 años que hace vida en la ciudad de Buenos Aires. De acuerdo a ella, recibió su primera dosis el 21 de abril y desde entonces simplemente ha estado a la espera de la segunda. Por su parte, su nieto de 25 años ya recibió las dos dosis, pero de la vacuna china Sinopharm.

Escenas similares también se dan en Bolivia, donde los adultos mayores aún esperan la segunda dosis de Sputnik V. Por su parte, Argentina ha amenazado con cancelar su contrato con los productores de la vacuna, ya que no han hecho llegar ni la mitad del pedido original al territorio argentino. Mientras tanto, otras naciones como Guatemala han anunciado directamente la cancelación de sus acuerdos para la compra de dosis de Sputnik V.

¿Por qué la escasez de vacunas Sputnik V es preocupante para Latinoamérica?

Sabemos bien que América Latina ya ha presentado problemas con el abastecimiento general de las vacunas contra el coronavirus. No obstante, la situación con la alternativa rusa podría ser un problema más grave.

Eso se debe a que la vacuna producida por el instituto ruso Gamaleya no funciona igual que muchas de sus contrapartes. En otras palabras, la primera dosis de la vacuna y la segunda no son exactamente iguales y están diseñadas para trabajar juntas únicamente.

Es decir que no resultaría tan fácil mezclar dosis entre Sputnik y otras vacunas. Como consecuencia, las personas que recibieron la vacuna rusa, están prácticamente obligadas a esperar su segunda inyección, sin más alternativas.

Para intentar burlar tal situación, en Argentina se están haciendo pruebas con otras vacunas como AstraZeneca, Sinopharm y Moderna. Según los primeros resultados, AstraZeneca y Moderna podrían combinarse de forma segura con Sputnik V. Solo Sinopharm dio resultados confusos que requerirían más análisis futuros antes de dar el visto bueno.

¿Qué pasará con la vacuna rusa?

Ante la ola de preocupación que inunda a Latinoamérica mientras espera la segunda dosis de Sputnik V, el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) –fabricante de la vacuna– prometió que los problemas de abastecimientos se solucionarían durante el presente mes.

De acuerdo a sus declaraciones, reflejadas por AFP, el RDIF espera resolver por completo los problemas del aumento de producción durante agosto. Para países como Argentina o México, se resolverá con el inicio de la producción local de la vacuna, lo que permitirá que las primeras nuevas dosis se distribuyan en menos de una semana.

Igualmente, el RDIF también comentó que se ha aliado con el Serum Institute de la India –uno de los mayores productores de vacunas en el mundo–. En consecuencia, esperan que la colaboración de como resultado un aumento de la producción que permita retomar el ritmo de entregas para hacer que la vacuna llegue a todos los países que la necesiten.

Escribir un comentario