Si bien es cierto que la comunidad LGBTQ+ (lesbianas, gay, bisexuales, transgéneros y queer) poco a poco ha sido aceptada por la sociedad, cuando se trata de adultos mayores LGBTQ+ las cosas cambian un poco, sobre todo cuando ingresan en un asilo de ancianos.

En ese sentido, un grupo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Rush, cuyo artículo de investigación se ha publicado en la revista Clinical Gerontologist, señalan que las personas de la tercera LGBTQ+ pueden experimentar volver a salir del clóset al ingresar a un asilo de ancianos.  

Los adultos mayores LGBTQ+ temen a la discriminación

Adulto mayor en una silla de rueda

En concreto, señalan que los adultos mayores con estas orientaciones sexuales temen ser víctimas de discriminación social en los centros de atención. Tal es el miedo que algunas personas pueden inclinarse por ocultar su identidad de género, señalan los investigadores.

En ese sentido, destacan la necesidad de que las políticas y las prácticas de estos centros se ajusten a los adultos mayores LGTBQ+. De esa manera, estas personas no tendrán que experimentar la sensación traumática de salir nuevamente del closet.

Capacitar al personal de los centros de atención

Como parte de las recomendaciones para evitar la discriminación por orientación sexual en los asilos de ancianos, los autores recomiendan capacitar al personal de estos centros para que no asuman la sexualidad o identidad de género de los residentes. De modo que todas las personas reciban el mismo trato y puedan expresar libremente sus puntos de vistas sin ser mal vistos. Por tanto, sugieren crear un entorno más seguro y adecuado para los adultos mayores LGBTQ, que sea evaluado y aprobado por ellos mismos.

“LGBTQ se usa a menudo como un término general para hablar de una comunidad de personas. Lo que debemos reconocer es que las letras en ‘LGBTQ’ representan subgrupos únicos de individuos, e implica la interseccionalidad de la orientación sexual e identidad de género. Cuando tratamos a las personas LGBTQ como únicas, estamos reconociendo sus distintas identidades y experiencias vividas”, dice Katherine Fasullo, coautora del estudio.

Permitir que los residentes LGBTQ mantengan relaciones con socios

Como parte de la restructuración de las políticas señaladas, los investigadores recomiendan que las autoridades de los centros de cuidado permitan que los residentes LGBTQ+ formen una comunidad interna. Incluso, que se les permita compartir en un piso separado y mantener relaciones con socios y amigos como visitantes.  

“Es importante reconocer y mantener espacio para estas identidades individuales que se cruzan a fin de brindar una atención competente y personalizada. Permitir que los residentes se expresen auténticamente en un entorno seguro conducirá a una comunidad saludable y próspera”, dice Fasullo.

Entonces, para que los adultos mayores LGBTQ+ no sean víctimas de homofobia no solo del personal sino de sus compañeros residentes, lo ideal es asegurarse de todas estas personas sean responsables de sus actos y sus palabras.

Referencia:

We’re Not That Choosy: Emerging Evidence of a Progression Bias in Romantic Relationships. https://doi.org/10.1177/10888683211025860

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