Los seres humanos al escuchar notas musicales tendemos a recordar vivencias o simplemente llenarnos de placer. Eso sucede porque la música tiene un efecto estimulante sobre nuestro cerebro, pero ¿cómo se relaciona con la neurociencia de la imaginación?

Conocer qué sucede en nuestra mente cuando experimentamos pausas musicales o cuando imaginamos la música, ha llevado a algunos científicos a profundizar en este tema. Como resultado han encontrado que la música es más que una experiencia sensorial, nuestro cerebro intenta predecir notas incluso cuando la música no se reproduce.

Expectativas musicales

Notas musicales

En un artículo, publicado en la revista Journal of Neuroscience, el profesor asistente en el Trinity College de Dublín y coautor del artículo, Giovanni Di Liberto, dice: “El cerebro intenta predecir los próximos eventos musicales. Ese mismo proceso predictivo está, en mi opinión, relacionado con lo que experimentamos como imaginación”.

Por naturaleza, nuestro cerebro aprende de patrones musicales a lo largo de nuestra vida, por ello intenta realizar predicciones musicales todo el tiempo. Ahora bien, ¿cómo se comporta ante esas expectativas musicales?

Nuestro cerebro responde de forma similar al escuchar e imaginar música

Una mano toca un imagen de un cerebro

Para encontrar respuestas a estas incógnitas, los autores llevaron a cabo dos experimentos. En el primero, utilizaron EEG (electroencefalografía) para monitorear la actividad cerebral de 21 músicos profesionales (15 hombres y 6 mujeres) al escuchar melodías de piano. En el segundo, utilizaron la misma técnica pero para medir la actividad cerebral cuando estos imaginaban la música.

En efecto, detectaron que el cerebro reacciona de manera similar cuando imagina o escucha una música. De hecho, cuando se presentaron pausas musicales, el cerebro imaginaba lo que vendría después, es decir, se anticipaba.

Procesos cerebrales generados durante el estudio de escucha

Durante el ensayo de escucha, los investigadores detectaron que el cerebro respondía al sonido y, que además calculaba si el sonido coincidía o no con sus expectativas. Incluso, que las respuestas imaginadas no se producían al mismo tiempo que las respuestas de escucha.

De hecho, detectaron que las notas escuchadas generan una respuesta eléctrica positiva (reacción al sonido), mientras que las notas imaginadas una respuesta eléctrica negativa (predicción del sonido). “Cuando la predicción es acertada, lo positivo y lo negativo se cancelan entre sí, pero el cerebro responde con más fuerza a eventos inesperados o impredecibles”, explica Di Liberto.

Los hallazgos revelan que no se produce respuesta sensorial durante pausas musicales. Por lo tanto, la actividad cerebral proviene de la imaginación. En ese sentido, se espera que estos estudios contribuyan a entender mejor cómo funciona nuestro cerebro e incluso que abra camino para estudiar trastornos mentales  como la demencia.

Referencia:

The music of silence. Part II: Music Listening Induces Imagery Responses. https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.0184-21.2021

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