Hombre antivacuna y entusiasta del ejercicio muere después de contraer COVID-19 y ser llevado a cuidados intensivos. John Eyers, un bretón de 42 años, pensó que si se contagiaba con el SARS-CoV-2 tendría un caso leve, ya que se encontraba en muy buena forma física.

Sin embargo, la realidad probó ser muy distinta una vez dio positivo para el COVID-19 y poco después tuvo que ser llevado al hospital. De acuerdo a lo reportado por The Guardian, poco antes de ser internado, el hombre había estado escalando montañas y realizando todo tipo de actividades físicas.

Muere por COVID-19 un hombre fitness luego de rechazar la vacuna

Eyers tenía el deporte como hobby y trabajaba como experto en construcción en Southport, Merseyside. Con su partida, deja atrás a una hija de 19 años; a su hermana gemela, Jenny McCann; a sus dos sobrinos y a su madre.

De acuerdo a McCann, Eyers era una de las personas más “en forma y saludable” que conocía en su vida. Asimismo, a pesar de que mencionó en un tuit del 3 de julio que el hombre podría tener asma, no hubo más referencias a otras condiciones que restaran a su salud general.

La posición antivacuna del hombre se debía a su confianza excesiva en su estado de salud, pero ya sabemos que ese no es el único detalle que determina quién muere o no a causa del COVID-19.

Una tragedia que se podría haber evitado

John Eyers, el hombre antivacuna que muere a causa del COVID-19.
Vía The Guardian.

Antes de que se lo conectara a un respirador en cuidados intensivos, Eyers confesó a su consultor que en ese momento desearía haberse vacunado. Inicialmente, quería evitar tener que poner una vacuna desconocida en su cuerpo. Pero, luego, ni siquiera todas las combinaciones de medicamentos que le aplicaron en el hospital fueron suficientes para salvarlos.

Su hermana gemela clasificó el evento como “una tragedia”. De allí que ahora toda la familia se esté moviendo para intentar hacer conocer su historia y evitar que otras personas comentan sus mismos errores.

Mi mamá ha perdido a su bebé. Mi sobrina, su padre tan querido y necesitado. Esto no debería haber sucedido. Mi madre quiere que la gente sepa sobre John. Por su historia para salvar la vida de alguien. Para que el dolor y la pérdida impulsen a las personas a vacunarse”, continuó McCann al hablar sobre su hermano.

Estar “sanos” o “en forma” no es un motivo para no recibir la vacuna

La moraleja final que queda de la historia del hombre antivacunas que falleció por el COVID-19 es que nunca podemos estar seguros de quién podría morir por su causa. Efectivamente, las personas con condiciones adyacentes están en más riesgo. Pero eso no implica que los demás estén totalmente a salvo.

Las vacunas ayudan a fortalecer el sistema inmunológico. De forma que si se encuentra con el virus sea capaz de contrarrestarlo son síntomas mínimos o nulos. Sin él, el enfrentarnos al SARS-CoV-2 es una apuesta sobre la que no tenemos control.

Justamente eso es lo que espera dar a conocer la familia de Eyers. Con suerte, sus testimonios evitaran que más tragedias como estas se repitan en el futuro.

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