Desde su descubrimiento en 1859, una planta desértica que no puede morir ha desconcertado a los botánicos. ¿Cuál es el secreto de su supervivencia? ¿Qué la hace tan exclusiva? ¿Qué nos puede enseñar sobre la vida?

Las preguntas en torno a su longevidad y resistencia han sido numerosas durante un buen tiempo pero, gracias a la ciencia, por fin tenemos respuestas. Y, como es habitual en estos casos, el secreto detrás de su supervivencia está en la genética. Recientemente, los investigadores publicaron un artículo en la revista Nature Communications en el que explican por qué.

Tweeblaarkanniedood, una planta de “dos hojas que no puede morir”

Si bien el desierto es un lugar hostil y para nada ideal para la vida, puede alojarla. Las plantas xerófilas que suelen prosperar en ellos no son especialmente raras, pero sí constituyen un gran ejemplo de resiliencia que incluso a los humanos les gustaría seguir.

Distribución de la planta que no puede morir en el mapa de África.
Ubicación de Welwitschia mirabilis en el mapa. Crédito: Tao Wen.

Sin embargo, los cáctus se quedan cortos respecto a una planta que prácticamente no puede morir. Su hogar se encuentra en el desierto árido que se encuentra al cruzar el límite entre el sur de Angola y el norte de Namibia.

La planta que no puede morir tiene un nombre, Welwitschia mirabilis, y lo debe a su descubridor humano, el botánico Friedrich Welwitsch. Mientras que , en la lengua afrikáans, el nombre de la planta es “tweeblaarkanniedood“, que se traduce como “dos hojas que no pueden morir”.

Y aunque suene como una exageración, en realidad es bastante acertado, pues su cuerpo está conformado como máximo por dos hojas que pueden durar miles de años.

Dos hojas que se dividen y le dan forma de pulpo

En una planta habitual, la hoja crece desde los ápices, es decir, las puntas de su tallo y las ramas, pero en Welwitschia ocurre diferente. Las hojas salen de un área llamada meristema basal, que suministra células frescas para su crecimiento.

Curiosamente, en este caso, dos hojas es hablar de excesos. La mayoría de las de su tipo apenas desarrollan una sola hoja, y a pesar de ello, seguir creciendo en su hogar hostil para otras especies. Podríamos decir que hay una relación entre el tamaño y su longevidad. Se cree que algunas de las más grandes, con apenas dos hojas, tienen más de 3,000 años; puede que empezar

Planta que no puede morir en el desierto de Namibia.
Welwitschia, una planta de dos hojas que puede vivir durante milenios. Crédito: Tao Wen.

Muchas veces, lo asombroso coincide con lo hermoso, pero este no es el caso. Welwitschia no es particularmente atractiva según los estándares más básicos de la belleza. Como ya dijimos, uno de sus rasgos más distintivos es que la conforman solo una o dos hojas; estas tienen una textura fibrosa pero, al ser azotadas por el viento seco del desierto y por animales, se dividen y vuelven rizadas al punto de parecer un pulpo planta

Pero, dejando de lado su apariencia física, ¿cómo es que una planta así logra sobrevivir las condiciones desérticas durante milenios? ¿Por qué es planta no puede morir?

La duplicación del genoma dio origen a una planta que “no puede morir”

Según los autores del estudio, el secreto de la supervivencia de Welwitschia está en su genoma. Probablemente todos los retos que ha tenido que superar para ser reconocida como la “planta que no puede morir” se encuentran en sus genes, desde el entorno árido hasta la falta de nutrientes en su hogar.

La historia se remonta a hacer aproximadamente 86 millones de años, en el momento de mayor aridez y sequía prolongada en la región, puede que el mismo en que se dieron las condiciones para la formación del desierto de Namib.

El investigador principal, Tao Wan, cree que el “estrés extremo” causado por esta escasez de recursos causó un error en la división celular detonó la duplicación del genoma de Welwitschia. El evento permitió que la planta se liberara de ciertas funciones originales para adquirir nuevas que le permitieran sobrevivir en dicho entorno.

Una estrategia para mitigar su necesidad de energía

Dicho así, suena como una estrategia de supervivencia infalible, pero en realidad no fue tan sencillo. Como explicó Wan, tener más material genético, también requiere más energía.

“La actividad más básica para la vida es la replicación del ADN, por lo que si tienes un genoma grande, realmente consume energía para mantener la vida”, dijo. Y cuanto más en un ambiente tan hostil. A ello sumamos las secuencias de ADN autorreplicantes, llamadas retrotransposones, a las que se refieren como “basura” que “necesitaba ser replicada” y “reparada”.

El estudio reveló que hace uno o dos millones de años hubo un “estallido” de actividad de de retrotransposones, quizá por aumento del estrés por temperatura. Para contrarrestarlo, Welwitschia aplicó nuevos cambios generalizados de calidad epigenética. Fue así como logró deshacerse de las secuencias de ADN basura que le exigían más energía.

Welwitschia tiene lecciones de resiliencia para la humanidad

Y aunque fueron esencialmente estos eventos los que redujeron el tamaño y la necesidad de energía para el trabajo genético, los investigadores dicen que sus hojas aún ocultan otros ajustes genéticos interesantes.

Algunos de ellos ofrecen lecciones genéticas que pueden ser de gran utilidad para los humanos, al menos en lo que respecta al desarrollo de cultivos más resistentes al calor y que ameriten menos agua. En un mundo con un clima cambiante y con un futuro terrorífico, esta planta poco agraciada pero sabia y resiliente podría guiarnos a soluciones.

Referencia:

The Welwitschia genome reveals a unique biology underpinning extreme longevity in deserts. https://www.nature.com/articles/s41467-021-24528-4

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