¿Conoces esa sensación que surge cuando alguien te dice “apuesto a que no puedes hacer esto”? Annie Londonderry también la sintió cuando le dijeron que no podría darle la vuelta al mundo en bicicleta, así que decidió tomar cartas en el asunto demostrándole a los escépticos de lo que era capaz de la forma más épica posible.

Esta mujer nació en Letonia en 1870 como Annie Cohen Kopchovsky. Ella se mudó a los Estados Unidos junto a su familia cuando aún era solo una niña de cinco años, pero cuando tenía 17, ella y su hermano mayor tuvieron que encargarse de sus hermanos más pequeños, pues sus padres habían fallecido repentinamente.

Al año siguiente, Annie se casó con el vendedor Simon Kopchovsky, con quien tuvo cuatro hijos. A partir de entonces, además de hacerse cargo de todas las labores del hogar, también ayudaba en la venta de anuncios de los periódicos locales.

Una apuesta que cambió su vida

Durante estos años ya se había dado a conocer que algunos hombres habían logrado la tarea de darle la vuelta al mundo en bicicleta, pero ninguna mujer lo había logrado. Annie hablaba al respecto con unos empresarios de un club de Boston y estos, creyendo que la madre de tres hijos no aceptaría (para entonces no había nacido su último hijo), la retaron a que se convirtiera en la primera mujer en lograr esta hazaña a cambio de diez mil dólares.

En la época, las bicicletas estaban completamente de moda. De hecho, sin saberlo, este vehículo pronto se convertiría en un elemento increíblemente importante en el empoderamiento de las mujeres, y a pesar de que eran un transporte que inicialmente se comercializó como casi exclusivo para los hombres, Annie decidió continuar con la apuesta. Así empezó un viaje que le cambiaría la vida por completo.

Inició su viaje el 25 de junio de 1894 a bordo de una bicicleta Columbia para mujeres y patrocinada por la compañía ‘New Hampshire’s Londonderry Lithia Spring Water’, que le había pagado con 100 dólares. En ese momento, ella decidió cambiar su apellido a Annie Londonderry lo cual, más allá de motivos publicitarios, también le servía para esconder su origen judío en el viaje y mantenerse a salvo.

La bicicleta Columbia resultó ser increíblemente pesada y dificultaba su viaje, por lo que en Chicago decidió cambiarla por un modelo de hombres, el cual era mucho más liviano. Además, cambió su falda larga por un par de pantalones que le permitieran una mejor movilidad en su nueva bicicleta.

Anuncio de Annie Londonderry en Denver

Rápidamente, Annie Londonderry se convirtió en un ícono y una figura digna de admiración. ¡Era una mujer atravesando el mundo en bicicleta en pleno 1894! Definitivamente se trataba de una hazaña.

El viaje duró tres meses, el cual Annie logró cumplir a cabalidad. Viajó por Francia, Marsella, Alejandría, Singapur, Saigón, Hong Kong, Shanghái y San Francisco, y de ahí de regreso a Boston. Evidentemente realizó algunos viajes en barco, pero la gran mayoría lo recorrió en su bicicleta.

A finales de septiembre volvió a casa sana y salva, excepto por una muñeca que se había lastimado debido a una caída, y allí los dos empresarios, sorprendidos, la esperaban para darle el dinero de la apuesta.

Luego de convertirse en un ícono y ya con diez mil dólares en el bolsillo, Annie logró mudarse con su familia a Nueva York, en donde decidió comenzar a trabajar como periodista en el New York World.

No fue sino hasta el 2007 que su historia se desempolvó de la historia gracias a uno de sus descendientes, quien decidió plasmarla en el libro ‘Around the World on Two Wheels’, y así es como conocemos a la increíble Annie Londonderry, la mujer que recorrió el mundo en bicicleta.

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