Los partos prematuros son más frecuentes de lo que muchos creen, pero los médicos aún tienen dificultades para determinar las mujeres con mayor riesgo. Por fortuna, una prueba de sangre podría ayudar, tanto a estimar el riesgo, como para mejorar el control y con ello, el pronóstico tanto para la madre como para el feto.

Los investigadores de la Universidad Estatal de Michigan descubrieron que un par de genes involucrados con los ritmos circadianos de las células funcionan también como relojes que indican la hora del parto. Medirlos a través de una prueba de sangre durante una visita prenatal podría arrojar información útil sobre el curso del embarazo.

Biomarcadores para predecir el riesgo de parto prematuro

El estudio incluyó a 157 madres sanas sin antecedentes de partos prematuros; entre ellas, 51 dieron a luz de forma prematura, por lo que estas constituyeron la base para identificar las causas.

Los investigadores recolectaron y analizaron los datos del segundo trimestre en busca de evidencia de biomarcadores que pudieran estar relacionados con la condición. De este modo, podrían determinar el riesgo de parto prematuro a través de una prueba de sangre.

Así descubrieron que, durante el segundo trimestre, los niveles de CLOCK y CRY2 fueron significativamente más bajos en las mujeres que tuvieron parto prematuro espontáneo en comparación con las que llevaron su embarazo a término.

“Un cambio de ARNm de PER3 de los trimestres 2-3 se asoció significativamente con parto prematuro espontáneo. Cuando CLOCK y CRY2 se modelaron juntos en la sangre del segundo trimestre, las probabilidades de estar en el nivel bajo de ambas transcripciones de genes circadianos fueron mayores en parto prematuro espontáneo frente a término”.

Genes que funcionan como relojes del trabajo de parto

Cada célula humana tiene su propio reloj de 24 horas que registra un tiempo intrínseco, según explicó Hanne Hoffmann, profesora asistente en el Departamento de Ciencia Animal de la Facultad de Agricultura y Recursos Naturales.

Los genes CRY2 y CLOCK forman parte de la familia de genes encargados de regular los ritmos circadianos en las células. Porque, como hemos explicado en varias oportunidades, nuestras células trabajan arduamente siguiendo horarios, lo que favorece su rendimiento y, por supuesto, nuestra salud general. El estudio reveló que estos genes brindan información sobre cuándo debería comenzar el trabajo de parto durante un embarazo.

Cuando los niveles de ARN mensajero o ADN mensajero en esos dos genes están en bajos, parece haber un mayor riesgo de parto prematuro. Con ello, los investigadores se convencieron de que habían dado con dios biomarcadores útiles para predecir el riesgo de parto prematuro a través de una prueba.

¿Cuándo es prudente hacer la prueba de sangre de estimación de riesgo de parto prematuro?

De acuerdo con los hallazgos, el momento idóneo para hacer la prueba de sangre para estimar el riesgo de parto prematuro es durante el segundo trimestre. Fue en este período en que las mujeres con parto adelantado mostraron los niveles más bajos de ARNm asociado a los genes en cuestión.

Casualmente, este momento coincide con una consulta prenatal importante. A las 20 semanas de embarazo, los médicos pueden determinar trastornos como el síndrome de Down en el feto. Esta parece ser la ocasión más prudente para evaluar también el riesgo de parto prematuro.

Por lo pronto, el interés se centra en determinar si los genes CRY2 y CLOCK provienen de la madre, la placenta o el feto. Además, los investigadores esperan determinar si hay diferencias en dichos biomarcadores entre mujeres sanas y mujeres con afecciones subyacentes o antecedentes de partos prematuros.

A principios de año, un equipo de científicos anunció una nueva herramienta que también serviría para estimar el riesgo de parto prematuro. Esta también promete ayudar a predecir complicaciones neonatales derivadas.

Referencia:

Low CLOCK and CRY2 in 2nd trimester human maternal blood and risk of preterm birth: a nested case-control study†. https://academic.oup.com/biolreprod/advance-article-abstract/doi/10.1093/biolre/ioab119/6302545

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