A pesar del éxito que han tenido las iniciativas de estufas limpias promovidas por el gobierno de China, para 2018, cerca de 400 millones de personas seguían usando combustibles sólidos para cocinar. Y aunque muchos vean esta forma como más saludable y también más deliciosa, la realidad es preocupante: cocinar con leña o carbón aumenta el riesgo de enfermedades oculares e incluso de ceguera.

Una nueva investigación que exploró el riesgo en casi medio millón de personas en China confirmó las sugerencias de trabajos anteriores. Los hallazgos se publicaron en la revista PLOS Medicina, y los detallamos a continuación.

Cocinar con combustibles sólidos también contamina el aire

Cuando nos hablan de contaminación del aire, por lo general pensamos en los efectos de la industria y el transporte. Pero bien han demostrado los estudios que algunas actividades a nivel doméstico también pueden contribuir y exacerbar sus consecuencias por la exposición cercana.

Ollas sobre leñas encendidas, un tipo de combustible sólido vinculado a enfermedades oculares.

Y es que, aproximadamente la mitad de la población mundial, es decir, unas 3,800 millones de personas, está expuesta a contaminación del aire por cocinar con combustibles sólidos impuros, como el carbón y la madera, en sus hogares.

Algunos estudios previos habían advertido de un posible vínculo entre cocinar con combustibles sólidos y un mayor riesgo de cataratas en mujeres. A pesar de ello, los investigadores no tenían mucha claridad respecto vínculos potenciales con otras enfermedades oculares importantes, como la conjuntivitis, la queratitis y el glaucoma.

Explorando la prevalencia de enfermedades oculares a lo largo de 10 años

El nuevo trabajo se enfocó en abordar esta duda. Para ello, tomaron los datos de casi medio millón de adultos chinos del Biobanco Kadoorie de China durante un período de 10 años. Los datos provenían de respuestas de los participantes sobre sus hábitos de cocina, así como del seguimiento de las admisiones hospitalarias por enfermedades oculares importantes.

Durante el período de estudio, hubo 4.877 casos de trastornos de la conjuntiva, 13.408 cataratas, 1.583 trastornos de la esclerótica, córnea, iris y cuerpo ciliar (DSCIC) y 1.534 casos de glaucoma.

Uso de combustibles sólidos, como leña o carbón, vinculado a enfermedades oculares graves

Los investigadores notaron que las personas que usaban combustibles sólidos tendían a ser mayores, mujeres y residentes de zonas rurales; además, solían ser trabajadores agrícolas, con un menor nivel de educación e incluso fumadores asiduos.

Mujer de tercera edad cocinando con combustibles sólidos.

Al comparar a estos individuos con los que solían cocinar con combustibles limpios, descubrieron que el uso prolongado de combustibles sólidos para cocinar se asoció con un 32 por ciento, 17 por ciento y 35 por ciento más de riesgo de conjuntiva, cataratas y DSCIC, respectivamente.

Además, entre los tipos de combustibles sólidos utilizados hubo poca diferencia en el riesgo de dichas enfermedades oculares, aunque no hubo vínculo entre este y un mayor riesgo de glaucoma.

En consonancia, las personas que dejaron de usar combustibles sólidos y adoptaron alternativas más limpias para cocinar aún tenían un riesgo elevado en comparación con quienes siempre habían usado estas últimas, pero más bajo comparado con el de aquellos que no implementaron cambios. Tampoco hubo diferencias de riesgo entre quienes contaban con o no con ventilación, como chimeneas.

En cifras, las personas que se cambiaron a combustibles más limpios tenían un 21 por ciento, 5 por ciento y 21 por ciento más de riesgo de conjuntiva, cataratas y DSCIC, respectivamente.

¿Por qué los combustibles sólidos son nocivos para la salud ocular?

El autor principal del estudio, el Dr. Peter Ka Hung Chan, aprovechó los hallazgos para explicar la forma en que los combustibles sólidos son nocivos para la salud ocular. A su parecer, se debe a la exposición en primera fila a altos niveles de partículas finas (PM2.5) y monóxido de carbono, los cuales pueden causar inflamación y dañar la parte externa del ojo humano.

Por otro lado, la quema de madera genera chispas o polvillo que puede ingresar en los ojos y causar lesiones. Quizás precisamente por ello fue que no encontraron vínculo entre cocinar con combustibles sólidos y el glaucoma como lo hicieron con otras enfermedades oculares; el glaucoma afecta las estructuras más internas a las que no necesariamente lleguen los contaminantes del aire.

El uso de combustibles sólidos para cocinar persiste a nivel mundial, y con él, el riesgo de enfermedades oculares

Pero el problema no se limita a China, sino que es a nivel mundial. En todo el mundo, el porcentaje de la población que depende de combustibles sólidos para cocinar ha disminuido en apenas 11 por ciento desde 2010.

Esto quiere decir que, aún en la actualidad, muchas personas exponen sus ojos a los contaminantes generados de dicha práctica y, por consiguiente, a enfermedades oculares. Y no está demás destacar que la mayoría vive en países de bajos ingresos de África y Asia, lo que limita también su acceso a tratamientos oportunos y eficaces.

Por ello, los investigadores creen necesario implementar esfuerzos gubernamentales para facilitar la transición de combustible. De este modo, podría reducirse sustancialmente la prevalencia de afecciones oculares prevenibles.

Referencia:

Long-term solid fuel use and risks of major eye diseases in China: A population-based cohort study of 486,532 adults. https://journals.plos.org/plosmedicine/article?id=10.1371/journal.pmed.1003716

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