La vacunación contra el coronavirus sigue avanzando a pesar de las dificultades, pero las variantes siguen haciendo de las suyas y propagándose en tiempo récord. Países que ya habían controlado el brote se han visto en la necesidad de implementar nuevos bloqueos, mientras otros aún luchan por obtener dosis suficientes.

El proceso es arduo y los expertos lo advirtieron en su momento. Conscientes de ello, han recomendado mantener las medidas preventivas por un tiempo prudente antes de volver a la normalidad.

Sin embargo, seguimos un ciclo peligroso de encierro y salida que parece crear las condiciones idóneas para la aparición de variantes del coronavirus, incluso con la vacunación en juego. Los investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria explican por qué en un nuevo estudio publicado en Nature.

Avanzar rápido con la vacunación contra el coronavirus limita la aparición de variantes

Los investigadores usaron un modelo de transmisión de SARS-CoV-2 para calcular el riesgo de que surjan variantes resistentes a las vacunas en diferentes escenarios. Para ello, tomaron en cuenta dos factores importantes que limitan la propagación de la enfermedad: la tasa de vacunación y la fuerza de las medidas de intervención no farmacéuticas.

Variantes del coronavirus en color rojo, verde y blanco frente al original en color morado.

Como bien nos han advertido y recomendado los expertos en salud desde hace varios meses, la adopción de medidas preventivas, como el uso de mascarillas y el distanciamiento social, pueden hacer la diferencia. Esto mismo lo mostró el modelo en cada uno de los escenarios simulados.

Y, por supuesto, la tasa de adopción de vacunas fue primordial. Un despliegue rápido en el que todos los integrantes de una población reciban las dosis correspondientes de la vacuna contra el coronavirus limitaría sus posibilidades de desarrollar genes resistentes a los anticuerpos.

En cambio, dejar que el coronavirus se propague y, por consiguiente, mute, sin ningún tipo de restricciones en una población susceptible le provee muchas oportunidades de desarrollar esta temida resistencia.

El momento idóneo para dejar de usar la mascarilla contra el coronavirus

En el contexto de una población de 10 millones de habitantes en la que se no se frena la transmisión del coronavirus, las variantes pueden aparecer incluso cuando se ha inmunizado al 60 por ciento de las personas.

Mujer de cabello corto quitándose la mascarilla contra el coronavirus en medio de un lugar lleno de flores.

Mientras que tener casi dos tercios de la población vacunada por completo contra el coronavirus parece ser el momento más prudente para abandonar las intervenciones no farmacéuticas e intentar volver a la normalidad.

Lamentablemente, nuestra realidad actual dista mucho de lo arrojado por el modelo. Si bien la adopción de las vacunas ha sido significativa, incluso a pesar de los rumores, las personas están abandonando muy pronto las medidas preventivas.

“Por el contrario, un resultado contrario a la intuición de nuestro análisis es que el mayor riesgo de establecimiento de cepas resistentes ocurre cuando una gran fracción de la población ya ha sido vacunada pero la transmisión no está controlada”.

El papel de la vacunación masiva contra el coronavirus y sus variantes

Cuerpo humano protegido por un escudo que hace referencia a la inmunidad adquirida por la vacunación contra el coronavirus.

La vacunación contra COVID-19 es fundamental para lograr la anhelada inmunidad colectiva. La historia de la humanidad tiene varios ejemplos en los que este invento ha logrado erradicar enfermedades mortales y, por ende, salvar millones de vidas. Sin ellas, los virus pueden seguir mutando mientras se propagan entre las personas y, en el proceso, volverse más transmisibles e incluso más peligrosos.

El coronavirus SARS-CoV-2 nos ha dado una muestro de ello. Incluso antes de que se aprobara el uso de emergencia de las principales candidatas, el monitoreo por secuenciación genética reveló la presencia de variantes.

La dinámica varía entre patógenos pero, como explicamos anteriormente, las mutaciones pueden acumularse rápidamente y, a veces, hacerse más difíciles de abordar. Los virus que causan la influenza, que requieren refuerzos de vacunas anuales, nos han enseñado mucho al respecto.

La importancia de mantener las medidas preventivas mientras avanza la vacunación contra el coronavirus

Es por ello que los científicos y expertos en salud han puesto sus esperanzas en los programas de vacunación contra COVID-19 actuales. A pesar de que las inyecciones fueron desarrolladas en tiempo récord, muchas personas han reconocido una vez más su utilidad e importancia para dar fin a esta pandemia.

Coronavirus de cerca con una variante lejos de él.

Sin embargo, el avance sigue siendo muy desigual, con muchas regiones del mundo, especialmente países de bajos ingresos, con bajas tasas de vacunación. Y aunque parezca que no hay problema mientras otros continúan, la realidad es mucho más compleja. Los países que aún experimentan altas tasas de contagios son hervideros de variantes que amenazan con la ambiciosa meta de volver a la normalidad.

Por lo tanto, como demuestra este estudio, el tiempo y la precaución constituyen dos puntos clave para tener éxito en esta lucha. Cuanto más tiempo tome vacunar a las personas contra COVID-19, mayor es el riesgo de que surjan variantes más resistentes o peligrosas que nos hagan retroceder. Mientras más rápido se alivien las restricciones, más oportunidades tiene el virus de seguir mutando.

Para evitarlo, los autores recomiendan mantener baja la transmisión del patógeno incluso cuando muchas personas hayan recibido todas las dosis necesarias. Para ello será necesario mantener el distanciamiento social bien aplicado, junto al uso de mascarillas, durante un tiempo razonable.

Referencia:

Rates of SARS-CoV-2 transmission and vaccination impact the fate of vaccine-resistant strains. https://www.nature.com/articles/s41598-021-95025-3

Escribir un comentario