Las Olimpiadas de Tokio 2021 dieron inicio a finales de la semana pasada. Desde entonces, hemos visto a los atletas olímpicos competir en diversas categorías y escenarios, pero siempre con un detalle en común, la ausencia de público.

Debido a las restricciones por la pandemia del COVID-19 se decidió restringir el acceso a los juegos y evitar que las típicas multitudes de fans llenaran las gradas. Todo con la finalidad de garantizar la salud de los atletas y no poner en riesgo la de los visitantes.

Ahora, dicha decisión cambia por completo el panorama de lo que nos imaginamos a la hora de descubrir una competencia olímpica. Por lo que, surge la duda sobre los otros efectos que la ausencia de fans podría traer para los competidores.

Con la finalidad de entender tal posibilidad más a fondo, portales como Futurity hablaron con el profesor asociado en el departamento de ingeniería biomédica de la Universidad Johns Hopkins, Vikram Chib. Gracias a su perspectiva experta, podemos comprender un poco mejor el papel que podría tener el público en el desempeño y motivación de los atletas olímpicos.

El papel del público en el desempeño de los atletas olímpicos

Crédito: Sergei Bobylev/TASS.

Lo primero que se le consultó al experto es cómo pensaba que ausencia de público podrá influir en el desempeño de los atletas olímpicos. En un principio, comentó que se puede ver a los espectadores muchas veces como una fuente de impulso para dar lo mejor de nosotros mismos –pero que también puede ser el origen de nervios o presiones excesivas–.

Ahora, ello no afecta a todos del mismo modo y, sobretodo en el caso de los atletas olímpicos experimentados, el efecto podría ser mucho más pequeño de lo que esperaríamos.

(…) creo que cuando las personas son muy hábiles y están altamente capacitadas, como lo son estos atletas, y lo han estado haciendo durante tanto tiempo, no creo que haga una gran diferencia. Quizás esa no sea la respuesta más sexy, pero no creo que vaya a hacer mucha diferencia”, acotó Chib.

Desde su perspectiva, tal vez los competidores más nuevos o desconocidos podrían verse más afectados por la falta de público. Pero, en el caso de las personalidades más reconocidas y ya con una carrera hecha, considera que es poco probable que veamos muchos cambios en su desempeño dependiendo de si hay o no fans en las gradas.

¿Impulsores o inhibidores del buen desempeño?

Crédito: Jae C. Hong/AP Photo.

Para profundizar más en su comentario anterior, Chib explicó que el público puede ser tanto un apoyo como un obstáculo para las personas. En algunos casos, pueden ser una fuente de motivación para dar el mejor desempeño posible y, en otras, pueden ser el motivo por el que los atletas –o cualquier persona– se sientan abrumados por la presión.

Lo que pasa con la motivación es que es como una medicina: quieres recibir la dosis correcta”, continuó.

Chib explicó que, cuando somos observados, el cerebro activa las llamadas “áreas de ma mentalización” (la corteza prefrontal medial y la unión parietal temporal) que luego interactúan con el estriado ventral, relacionados con los aspectos motores y motivacionales del organismo. En conjunto, pueden dar un impulso a las personas para vigorizar su desempeño. Pero, si la cantidad de personas observando es más de la que la persona puede tolerar, se producirá el efecto contrario.

El mundo de incentivos multidimensionales de los atletas olímpicos

Ahora, en el caso específico de los atletas olímpicos, como explicó Chib, el público no es el único factor motivador. Por ejemplo, los ganadores de medallas también pueden recibir incentivos y premios monetarios en sus países. Asimismo, algunos competidores –como los gimnastas– también pueden conseguir patrocinios millonarios basados en su actuación. Por lo que, los fans no son la única fuente de motivación para los competidores, ya que sus incentivos se manejan en un campo más multidimensional.

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