Un equipo de investigadores quería determinar la edad de las vidrieras de la catedral de Canterbury, en Inglaterra, y terminó dando con una coincidencia inesperada. Las vidrieras fueron testigos del asesinato del arzobisto Thomas Becket, venerado como mártir y santo por la iglesia católica y anglicana.

La historia detrás del asesinato en la catedral de Canterbury

Ilustración antigua del exilio de Thomas Becket y sus parientes de parte del rey Enrique II.
A la izquierda, el exilio de Thomas Becket y sus parientes por parte del rey Enrique II. A la derecha, Becket yace enfermo en Pontigny Abbey, después de un ayuno excesivo. Autor desconocido. Crédito: Wikimedia Commons.

Becket nació en una familia mercantil, lo que le permitió establecer vínculos sociales y ganarse la confianza del rey Enrique II. Después de la muerte Theobald de Canterbury, Enrique II nombró a su compañero como nuevo arzobispo rompiendo con la cadena de sucesores.

Fue esto lo que dio inicio a un conflicto que condujo al asesinato que quedaría, no solo en la memoria asociada a la catedral de Canterbury; también atormentaría al rey por toda su vida.

El objetivo del rey con esta decisión era lograr el poder absoluto tanto del reino como de la iglesia, y eliminar los privilegios de esta última. A su parecer, no había mejor perfil que el de su compañero de diversiones, pero poco después de su nombramiento, se dio cuenta de que se había equivocado.

En sus nuevas funciones, Becket experimentó una transformación drástica y se entregó de lleno a deber eclesiástico, abandonando por completo sus placeres anteriores. El cambio detonó una enemistad tan acérrima con Enrique II que los llevó a hacer todo lo posible por socavar la autoridad del otro. Enrique II quitó a Becket sus propiedades, mientras que este excomulgó a los aliados del rey.

El asesinato de Thomas Becket

Ilustración en escala de grises del asesinato de Thomas Becket.
Ilustración dramatizada del asesinato del arzobispo. Crédito: Hulton Archive/Getty Images.

Después de su exilio a Francia, Becket volvió a Inglaterra provocando la ira del rey. En el invierno de 1170, cuatro caballeros se dirigieron a la catedral de Canterbury donde estaba el arzobispo para enfrentarlo y fue entonces cuando se produjo con el asesinato.

Aunque la intención era arrestarlo, la negativa de Becket y sus burlas hacia uno de los caballeros constituyeron una sentencia de muerte. Cuatro golpes de espada atravesaron la cabeza del arzobispo, abriéndole el cráneo y esparciendo su interior en el suelo del recinto sagrado. Las vidrieras de la catedral de Canterbury dejaron colar la luz que iluminó la escena del infame asesinato.

Una investigadora sospechaba que los vidriales de Canterbury eran más antiguos de lo que se pensaba

Cuatro años después, el lugar fue consumido por las llamas, por lo que los historiadores descartaron que alguno de los paneles de vidrio se mantuviera en el tiempo. Para su sorpresa, la ciencia ha revelado que sí.

El estudio se centró en cuatro ventanas conocidas como los Ancestros de Cristo para confirmar lo sugerido por Madeleine Caviness, una historiadora del arte de la Universidad de Tufts, en 1987. En aquel entonces, planteó que los vidriales de la catedral de Canterbury donde ocurrió el asesinato tenían un estilo más antiguo que otros dentro de ella.

Vidriales de la serie "Los Ancestros de Cristo" en la catedral de Canterbury que fueron testigos del asesinato de Thomas Becket.
Vidriales de la serie “Los Ancestros de Cristo” en la catedral de Canterbury. Crédito: Ware Adlington.

Por tanto, los investigadores a cargo del trabajo no buscaban específicamente una conexión entre los vidriales de la catedral y el asesinato de Canterbury. Su interés radicaba en analizarlos sin tomar muestras físicas para determinar su edad.

Testigos del asesinato en la catedral de Canterbury y los más antiguos de Gran Bretaña

Para ello, aplicaron una técnica llamada fluorescencia de rayos X portátil, que les mostró los cambios químicos que han sufrido las ventanas a lo largo del tiempo. A partir de ello, pudieron determinar la edad del vidrio con el que habían sido construidas.

Los resultados no hicieron más que confirmar las sospechas de Caviness, hoy de 83 años de edad. Las ventanas se construyeron entre 1130 y 1160, medio siglo antes de lo que se suponía antes de que planteara su sospecha.

Los vidriales de la catedral de Canterbury resultaron ser tan antiguos que incluso fueron testigos del asesinato del santo, lo que los convierte en las más antiguas de Gran Bretaña. También son de los más antiguos a nivel mundial.

Referencia:

Dating Nathan: The Oldest Stained Glass Window in England? https://www.mdpi.com/2571-9408/4/2/51

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