La misión Apolo 15 que llevó a la NASA a la Luna constituye uno de los grandes logros de la agencia espacial estadounidense y esta semana se celebró su 50 aniversario. Los astronautas, el rover lunar y con Genesis Rock como recuerdo, constituyen algunos de los recuerdos más importante. Aprovechemos esta oportunidad para hacer un breve viaje al pasado y recapitular cómo ocurrió.

La misión Apolo 15

El 26 de julio de 1971, la misión Apolo 15 se convirtió en la primera de la serie en llevar un vehículo itinerante lunar a la superficie de nuestro satélite natural.

Los principales protagonistas fueron Alfred Worden, como piloto del módulo de comando, David Scott como comandante y el piloto del módulo lunar, James Irwin. Mientras Worden permanecía en órbita alrededor de la luna, los dos astronautas desplegaron el vehículo histórico y otros equipos que los ayudarían a cumplir con sus objetivos en la Luna.

Durante los siguientes tres días, condujeron unos 28 kilómetros sobre la superficie lunar, afilada y accidentada, obteniendo así una experiencia, hasta ahora, insuperable. Al erminar, estacionario el vehículo cerca del módulo lunar, donde todavía se encuentra el primero de los rovers enviados por la NASA en su serie de misiones Apolo.

En el aniversario 50 de la misión Apolo 15, expertos recuerdan el rover lunar

Solo el hecho de haber llegado a la Luna constituye una gran hazaña, pero para ello primero fue necesario superar una serie de obstáculos significativos. Entre ellos, las condiciones hostiles en el espacio y la Luna, que definitivamente distan mucho de las conocidas aquí en nuestro planeta.

En el marco del aniversario 50 de la misión Apolo 15, algunos historiadores y entusiastas del espacio están intentando dar al rover lunar usado en ella el reconocimiento que merece. En un artículo en The New York Times se habla de este como “uno de los símbolos más perdurables del programa estadounidense de exploración lunar” y con mucha razón.

Astronauta sobre el vehículo lunar en la misión Apolo 15.
Crédito: NASA.

Aunque el vehículo pesaba menos de 500 libras, podía sorportar el doble de carga humana y muestras geológicas. Además, tenía una alta resistencia a los cambios de temperatura, que no eran nada ligeros en la luna; estos rondaban más de grados Fahrenheit entre los períodos de luz del Sol y la sombra.

El rover también resistió el polvo lunar, catalogado como abrasivos, así como los micro-meteoroides viajando a toda velocidad y chocando en su contra. Y ni hablar de su capacidad de mantenerse sobre la superficie lunar, afilada y accidentada por montañas, cráteres, grava suelta y polvo.

El hallazgo de Génesis Rock y otras muestras lunares

Durante el segundo día de la misión, los astronautas condujeron hasta un cráter llamado Spur, en la Luna. Allí encontraron una gran roca cristalina blanca a la que más tarde bautizaron como Genesis Rock, precisamente porque los científicos creían que podría dar pistas sobre los orígenes del satélite.

Pero los astronautas también encontraron otras rocas interesantes que plantearon nuevas preguntas sobre la luna y sus vínculos con la Tierra. Pese a que el hallazgo ya tiene 50 años, el debate y las investigaciones sobre las condiciones en que se formó la luna sigue en pie, aunque con más respuestas que antes.

Protagonistas poco reconocidos

En lo que respecta a misiones espaciales, los astronautas suelen obtener la mayor parte del reconocimiento. Y aunque su papel es, ciertamente, fundamental, detrás de ellos existe un vasto equipo de ingenieros y súper genios que abordan los más grandes desafíos técnicos antes de llegar a la meta.

La misión Apolo 15 contó con la participación de ingenieros inmigrantes como Mieczyslaw Gregory Bekker, criado en Polonia, y Ferenc Pavlics, que nació en Hungría, que perseveraron a pesar de las dificultades.

Huellas dejadas por el vehículo lunar en la superficie de la Luna durante a misión Apolo 15.
Huellas dejadas por el vehículo lunar en la superficie de la luna. Crédito: NASA.

De hecho, los inmigrantes jugaron un papel clave en la innovación estadounidense en aquello época, e incluso ahora. Como escribió Earl Swift en su libro “Across the Airless Wilds: The Lunar Rover and the Triumph of the Final Moon Landings”:

“La carrera de Estados Unidos para llegar a la Luna, tanto dentro de la NASA como en las empresas aeroespaciales que construyeron el hardware, se basó en las mentes y el talento de los inmigrantes, en los estadounidenses que comenzaron sus vidas en otro lugar”.

La misión Apolo 15 dejó huella en la Luna y en la historia de la ciencia y la humanidad, y su 50 aniversario es una ocasión propicia para recordarlo. Ahora, en medio de una nueva carrera espacial en la que participan también empresas privadas, las expectativas de repetir la experiencia y, cómo no, mejorarla, son más altas. La humanidad espera con ansias.

Referencia:

50 Years Ago, NASA Put a Car on the Moon. https://www.nytimes.com/2021/07/27/science/lunar-rover-apollo-nasa.html

Escribir un comentario